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Después de 15 meses de trabajo en Islandia, Bernat, un periodista español de 32 años, pudo ahorrar junto a su pareja 50.000 euros. Una cifra que estuvo vinculada tanto a sus ingresos como a las condiciones que ofrecían distintos establecimientos hoteleros en los que trabajaron.

Una de las principales ventajas que encontraron fue que determinados hoteles se hacían cargo de necesidades básicas como el alojamiento y la alimentación. Al reducir de manera drástica esos desembolsos, una parte mucho mayor de lo que ganaban podía permanecer destinada al ahorro.

Cuánto llegó a cobrar Bernat trabajando en hoteles

Según su experiencia, una jornada habitual de unas ocho horas podía representar alrededor de 3000 euros mensuales. Esa cantidad podía incrementarse cuando se sumaban horas adicionales o turnos durante noches y fines de semana, aunque los ingresos variaban según la carga laboral.

El mayor registro mensual que alcanzó fue de 5.500 euros, pero esa cifra estuvo relacionada con una exigencia laboral excepcional: durante ese mes trabajó aproximadamente 300 horas. Por eso, ese ingreso no representa lo que cobraba normalmente, sino el resultado de una cantidad extraordinaria de horas trabajadas.

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Antes de trasladarse a Islandia, Bernat había trabajado como periodista en España. Según contó, su mejor salario en esa profesión había rondado los 1.300 euros mensuales, una diferencia que marcó el contraste con sus ingresos en el sector hotelero islandés.

El alojamiento y la comida fueron claves para ahorrar

Durante el período en el país nórdico, Bernat y su pareja pasaron por cuatro hoteles. En dos de ellos consiguieron condiciones que redujeron considerablemente sus costos, mientras que en el establecimiento donde permanecieron nueve meses recibieron alojamiento y comida como parte de las condiciones laborales.

En otro hotel, el gasto por una habitación compartida y la alimentación rondaba los 100 euros. Además, en determinados momentos dispusieron de un vehículo proporcionado por la compañía, otra ventaja que permitió limitar los gastos asociados a la vida cotidiana.

Para acceder a algunos de estos puestos, Bernat señaló que no siempre era necesario dominar el islandés ni contar con estudios específicos. El inglés y la capacidad para desempeñar distintas funciones dentro de un establecimiento podían ser suficientes para determinadas vacantes.

Sin embargo, las condiciones laborales también explican parte de los ingresos obtenidos. Algunos hoteles están ubicados lejos de los grandes centros urbanos y los meses de mayor facturación pueden implicar jornadas particularmente extensas.

La cifra final de 50.000 euros fue, por lo tanto, el resultado del ahorro conjunto de la pareja durante esos 15 meses. La combinación de dos ingresos, una elevada cantidad de horas trabajadas y empleos con alojamiento y comida incluidos permitió que una proporción considerable de sus salarios no se destinara a los gastos habituales.