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Anduril Industries, una innovadora empresa de defensa respaldada por el presidente Donald Trump, ha marcado un hito en la aviación militar con la revelación del YFQ-44A Fury, un dron de combate no tripulado que promete consolidar el dominio aéreo estadounidense en la guerra del futuro.

El nuevo vehículo aéreo de combate colaborativo (CCA, por sus siglas en inglés) no es solo un prototipo: representa el adiós gradual al venerable F-16 Fighting Falcon, un caza tripulado de los años 70 que ha servido por décadas, pero que ahora cede paso a la era de la inteligencia artificial y la producción masiva a bajo costo.

YFQ-44A Fury, el caza de Tercera Guerra Mundial

El YFQ-44A surgió del programa Collaborative Combat Aircraft de la Fuerza Aérea de EE.UU. (USAF), lanzado para crear “compañeros leales” que acompañen a cazas tripulados como el F-35 Lightning II, F-22 Raptor o el futuro Boeing F-47.

Anduril adquirió el diseño original de Blue Force Technologies en 2023, renombrándolo “Fury” y adaptándolo para misiones de equipo hombre-máquina (MUM-T). Su designación oficial llegó en marzo de 2025 durante un simposio de la Air & Space Forces Association, y su primer vuelo semi-autónomo ocurrió el 31 de octubre de 2025 en Victorville, California, apenas 556 días después de su concepción.

El avanzado dron de combate de Anduril que llega para cambiar la guerra.

Lo que hace único al Fury es su enfoque en velocidad de desarrollo: Anduril Industries utilizó componentes comerciales off-the-shelf, como el motor turbofan Williams FJ44-4M de 4.000 libras de empuje (17,8 kN), para lograr producción escalable y costos bajos, sin ser “attritable” (descartable) pero permitiendo riesgos mayores que con pilotos humanos.

En febrero de 2026, el YFQ-44A realizó pruebas de carga cautiva con un misil aire-aire AIM-120 AMRAAM inerte, iniciando la integración de armas reales y demostrando su madurez.

Especificaciones técnicas que eclipsan al F-16

Con dimensiones aproximadas de 6,1 metros de largo y 5,2 de envergadura –mitad del F-16–, el Fury alcanza una velocidad de Mach 0,95 (cerca de 1.200 km/h), un techo de 15.200 metros y maniobras de hasta +9g (sostenidas 4,5g a 6.100 metros). Su peso máximo al despegue es de 2.268 kg, con dos puntos duros externos para misiles AIM-120 AMRAAM, sensores EO/IR o equipos de guerra electrónica. Su diseño incluye alas trapezoidales, toma de aire ventral y cola cruciforme, optimizado para sigilo moderado y agilidad.

Comparado con el F-16C/D (peso 12.247 kg, Mach 2, techo 15.200 m, +9g), el YFQ-44A sacrifica velocidad máxima por tecnología de inteligencia artificial y bajo costo: un F-16 nuevo cuesta unos 70 millones de dólares, mientras que el Fury apunta a “masa asequible” para flotas de 1.000 unidades y un costo unitario de alrededor de u$s 25 millones. Además, no necesita piloto.

El YFQ-44A en un vuelo de prueba con un misil aire-aire de largo alcance AIM-120 AMRAAM.

Equipado con la inteligencia artificial de combate Lattice AI de Anduril, es capaz de operar de manera semi-autónoma, actualizando algoritmos en vuelo para enjambres o misiones de reconocimiento, supresión de defensas aéreas o señuelos.

De esta manera el YFQ-44A representa una innovación que no tardará en llegar a los campos de batalla de las próximas guerras, donde cada vez combatirán más máquinas en colaboración con humanos o de manera totalmente autónoma.