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Después de cinco años con las persianas bajas, el histórico Plaza Dorrego Bar volvió a abrir sus puertas y marca el regreso de uno de los rincones más emblemáticos de la vida nocturna porteña.
Ubicado en la esquina de Defensa y Humberto Primo, en pleno corazón de San Telmo, el bar recuperó su esencia original: la barra de madera tallada con inscripciones de antiguos clientes, las estanterías repletas de botellas de época y los clásicos cajones con cereales y legumbres que evocan el antiguo almacén de ramos generales.
Con sus mesas y sillas de madera, el tradicional piso de damero y los ventanales que miran hacia Plaza Dorrego, el lugar vuelve a ser punto de encuentro para vecinos, habitués y curiosos que buscan revivir una de las joyas del circuito histórico porteño.
Tres años de restauración para rescatar su historia
La recuperación del bar demandó casi tres años de trabajo. El nuevo dueño, Pablo Durán, apostó a restaurar el mobiliario original y rescatar la memorabilia que durante décadas definió la identidad del lugar.
“Lo encontramos muy deteriorado. Abrías la puerta de la heladera y se caía”, recordó el empresario, que también está al frente de otros bares notables de la ciudad como Café La Poesía, El Federal, Margot, Bar Miramar, Cao y Hipopótamo.
Uno de los desafíos más grandes fue la restauración de la barra. La madera estaba deteriorada y debió desmontarse por completo para reconstruirla en un taller de carpintería. Las frases y mensajes grabados por generaciones de clientes se conservaron intactos.
El trabajo también incluyó rehacer instalaciones eléctricas, sanitarias y la cocina desde cero, además de recuperar mesas, sillas y objetos históricos.
Un bar con más de un siglo de historia
El Dorrego fue uno de los primeros en integrar el catálogo oficial de Bares Notables de la ciudad en 1998, apenas un año después de la normativa que reconoce a estos espacios por su valor cultural, arquitectónico y social.

El bar funciona en un edificio de estilo italiano conocido como los Altos de Besio. En la planta baja operaba originalmente un almacén de ramos generales con despacho de bebidas, que con el paso del tiempo se transformó en un café tradicional.
La historia del lugar también está ligada al crecimiento cultural del barrio. En 1970, el arquitecto José María Peña impulsó la creación de la feria de antigüedades de la plaza, hoy conocida como la Feria de San Telmo, que convirtió a la zona en uno de los polos turísticos y bohemios más conocidos de la ciudad.
El histórico encuentro entre Borges y Sabato
El bar también fue escenario de uno de los episodios más recordados de la cultura argentina. En 1975, después de veinte años de distanciamiento, Jorge Luis Borges y Ernesto Sabato se reencontraron allí para dejar atrás sus diferencias.
Música, vecinos y emoción en la reapertura
La inauguración se celebró con un evento que reunió a vecinos, figuras de la cultura y representantes del patrimonio porteño. La calle se cortó para un concierto al aire libre de la Orquesta Juvenil de San Telmo, integrada por unos 70 músicos.
Además, el reconocido orfebre Juan Carlos Pallarols donó una de sus tradicionales “rosas de la paz”, realizada con balas y municiones bélicas, que quedó expuesta en una de las vitrinas del bar.
El local abre todos los días de 8 de la mañana a 2 de la madrugada y ofrece una carta clásica de bodegón porteño: minutas, picadas, pastas caseras, sándwiches, café y pastelería.
El menú incluye productos de elaboración propia, además de fiambres seleccionados y jamón crudo provisto por el Frigorífico Cárdenas, que luego se estaciona en la cava del propio bar durante varios meses.

















