La lucha contra los residuos plásticos sumó una nueva protagonista. Con apenas 13 años, Emily Miner participó en el desarrollo de una tecnología que busca resolver uno de los problemas ambientales más complejos de la actualidad: la acumulación de telgopor en vertederos, ríos y océanos.
Junto al equipo estudiantil Nano Nerds, de California, la joven trabajó en un sistema capaz de aprovechar microorganismos para transformar este material en recursos útiles. El proyecto logró destacarse entre miles de propuestas científicas y alcanzó las semifinales de una de las competencias de innovación tecnológica más importantes del mundo.
La iniciativa apunta a un desafío que preocupa desde hace décadas. El poliestireno expandido, conocido popularmente como telgopor, se utiliza masivamente en envases, embalajes y productos descartables, pero sus características dificultan enormemente los procesos de reciclaje convencionales.
Por qué el telgopor es uno de los residuos más problemáticos
Aunque está presente en innumerables objetos de uso cotidiano, este material posee una estructura compuesta mayoritariamente por aire. Esa condición lo convierte en un excelente aislante, pero también vuelve costosa y compleja su recuperación para reutilización.
Como consecuencia, apenas una pequeña parte logra reciclarse. El resto termina acumulándose durante años en el ambiente, donde puede permanecer prácticamente intacto durante largos períodos, generando un creciente impacto ecológico.
La bacteria que inspiró una solución innovadora
Durante la investigación, los estudiantes encontraron estudios sobre Pseudomonas putida, una bacteria capaz de utilizar determinados compuestos presentes en el poliestireno como fuente de energía. Ese descubrimiento se convirtió en la base de todo el proyecto.
A partir de allí diseñaron un sistema que aprovecha el metabolismo natural de estos microorganismos para degradar progresivamente el material. Durante el proceso se generan calor y PHA, un bioplástico biodegradable que puede emplearse en distintas aplicaciones industriales.
Cómo funciona la máquina creada por los estudiantes
El invento fue bautizado como Polystyrenator y consiste en un digestor cerrado donde se mantienen las condiciones necesarias para que las bacterias realicen su trabajo. En su interior se introducen fragmentos triturados de telgopor que son procesados biológicamente por los microorganismos.
Además de producir energía térmica mediante la actividad bacteriana, el sistema genera materiales con potencial para nuevas cadenas productivas. Aunque los especialistas consideran que todavía queda el desafío de escalar la tecnología para procesar grandes volúmenes de residuos, el proyecto ya se convirtió en un ejemplo de cómo la innovación ambiental puede surgir desde las aulas y abrir nuevas posibilidades para el futuro del reciclaje.