- Reino Unido prepara un ejercicio militar con 95.000 veteranos
- Quiénes son los 95.000 militares que Reino Unido puede volver a llamar
- El problema: Reino Unido no sabe dónde están todos sus reservistas
- La edad máxima para movilizar a los veteranos sube de 55 a 65 años
- Reino Unido intenta recuperar capacidad militar
El Reino Unido pondrá a prueba el próximo año una capacidad que hasta ahora permaneció en buena medida sobre el papel: la posibilidad de recurrir rápidamente a unos 95.000 antiguos militares que integran su llamada reserva estratégica.
El ejercicio buscará responder una pregunta concreta: qué ocurriría si Londres necesitara ampliar con rapidez el número de efectivos disponibles y tuviera que recurrir a quienes ya dejaron el servicio activo. Para ello, el Ministerio de Defensa ensayará desde la localización y comunicación con esos antiguos militares hasta su incorporación y la entrega del equipamiento necesario.
La decisión supone un cambio de enfoque para una estructura que durante las últimas décadas tuvo una utilización limitada. El Gobierno británico considera ahora que esa reserva puede adquirir un papel más importante dentro de su planificación militar y de su estrategia de preparación frente a escenarios de conflicto.
Reino Unido prepara un ejercicio militar con 95.000 veteranos
La ministra de las Fuerzas Armadas, Louise Sandher-Jones, anunció el ejercicio durante una comparecencia ante el Comité de Resiliencia Nacional de la Cámara de los Lores.
“Serán ejercitados como parte de nuestro programa de ejercicios del próximo año”, explicó la funcionaria. Según detalló, las maniobras permitirán poner en práctica los procedimientos para llamar a filas a los integrantes de la reserva estratégica, emplearlos y proporcionarles el equipamiento necesario.
El objetivo no será solamente determinar cuántas personas podrían ser movilizadas. Londres quiere comprobar cuánto tiempo llevaría poner en funcionamiento toda la cadena necesaria para convertir esa reserva en una fuerza disponible.
Esto incluye identificar a sus integrantes, establecer contacto con ellos, comunicarles su activación, reincorporarlos al servicio y asegurarse de que cuentan con los recursos necesarios para desempeñar nuevamente funciones militares.
Quiénes son los 95.000 militares que Reino Unido puede volver a llamar
La Strategic Reserve británica reúne a antiguos integrantes de las Fuerzas Armadas que mantienen determinadas obligaciones legales de movilización después de abandonar el servicio.
Los aproximadamente 95.000 miembros de esta estructura no deben confundirse con los cerca de 32.000 reservistas voluntarios que actualmente prestan servicio a tiempo parcial en el Ejército británico, la Royal Navy y la Royal Air Force.
La diferencia es relevante: mientras los reservistas voluntarios mantienen una actividad militar parcial, los integrantes de la reserva estratégica son antiguos militares que conservaron una responsabilidad de reincorporación en determinadas circunstancias.
El problema que enfrenta Londres es que contar con una reserva de ese tamaño no garantiza, por sí solo, que pueda utilizarse de manera efectiva.
La propia ministra Sandher-Jones conoce esa situación desde dentro. Antigua oficial de inteligencia del Ejército y miembro de la reserva estratégica, reconoció ante los parlamentarios que cuando dejó las Fuerzas Armadas apenas prestó atención a su condición de reservista.
“Ya no estamos en ese espacio”, afirmó, en referencia al cambio de prioridades que atraviesa actualmente el Ministerio de Defensa.
El problema: Reino Unido no sabe dónde están todos sus reservistas
Uno de los principales obstáculos es operativo. Las autoridades británicas necesitan mantener actualizada la información sobre los antiguos militares y disponer de mecanismos eficaces para comunicarse con ellos si llega el momento de movilizarlos.
El jefe del Estado Mayor de la Defensa, el mariscal del aire Sir Richard Knighton, advirtió sobre las dificultades existentes para realizar ese seguimiento y mantener el contacto con los integrantes de la reserva.
George Robertson, exministro de Defensa y responsable de la revisión estratégica de 2025, llegó a señalar que el Ministerio no sabía dónde se encontraba una parte importante de esos antiguos militares.
El ejercicio de 2027 apunta directamente a ese problema. Las maniobras permitirán comprobar en condiciones prácticas si el Estado británico puede pasar de tener una lista de potenciales efectivos a disponer realmente de ellos.
La edad máxima para movilizar a los veteranos sube de 55 a 65 años
El ejercicio se realizará mientras el Gobierno británico impulsa cambios en las reglas que regulan esta reserva.
Una de las modificaciones más relevantes eleva de 55 a 65 años la edad máxima de movilización para determinados integrantes de la reserva estratégica. También se amplían las circunstancias bajo las cuales pueden ser llamados nuevamente al servicio.
Los cambios forman parte del Armed Forces Bill 2026, que también modifica el funcionamiento y la composición de la reserva.
Dentro del nuevo esquema, el Ministerio de Defensa pretende establecer en 18 años el período de responsabilidad de servicio posterior a la salida de las Fuerzas Armadas para quienes ingresen al sistema.
El ministro Al Carns explicó ante el Parlamento que unas 14.900 personas pasarían cada año a esa situación. La consecuencia esperada es un crecimiento progresivo de la reserva durante los próximos años.
El Gobierno británico calcula que, con las reformas, la Strategic Reserve podría superar los 150.000 integrantes en la próxima década.
Reino Unido intenta recuperar capacidad militar
El movimiento se produce después de varios años en los que el Reino Unido redujo efectivos y capacidades militares, una situación que llevó al Gobierno a revisar su modelo de defensa.
Los últimos datos del Ministerio de Defensa muestran, sin embargo, una mejora reciente en el reclutamiento. Durante el último año se incorporaron más militares regulares de los que abandonaron las Fuerzas Armadas, algo que no ocurría desde 2021.
La nueva política de reservas apunta a complementar esa recuperación. En lugar de depender únicamente de las tropas permanentes, Londres busca disponer de una estructura más amplia que pueda activarse si las circunstancias exigen un incremento rápido de su capacidad militar.