Las zonas de la casa donde la señal de internet llega débil o directamente no llega son una frustración cotidiana para millones de usuarios.
En ese contexto, circula con fuerza en redes sociales un truco que promete mejorar la cobertura wifi sin gastar un peso: apoyar una moneda o un objeto metálico pequeño sobre el router. La pregunta inevitable es si funciona o si es solo otro mito tecnológico.
La idea tiene una base física que no es completamente descabellada. Los metales tienen propiedades reflectoras de ondas electromagnéticas, y el wifi no es otra cosa que una señal de radio. Al colocar un objeto metálico cerca de la antena del router, ese material puede actuar como una suerte de reflector que intenta redirigir parte de la señal hacia zonas específicas del hogar, en lugar de dejar que se disperse en todas direcciones de manera uniforme.
El efecto, sin embargo, es marginal. Los especialistas coinciden en que este tipo de trucos caseros pueden producir alguna mejora menor y muy localizada, pero no resuelven los problemas estructurales de cobertura. Además, es importante no tapar las ranuras de ventilación del dispositivo: el router genera calor durante su funcionamiento y necesita disipar ese calor para no recalentarse ni reducir su vida útil.
Existen otros factores que inciden mucho más en la calidad de la señal. La ubicación del router dentro del hogar es probablemente el más determinante: colocarlo en una posición central y elevada permite que las ondas se distribuyan con mayor uniformidad. Las paredes gruesas, los muebles grandes, los espejos y otros dispositivos electrónicos como microondas o teléfonos inalámbricos también generan interferencias que degradan la conexión.
Otro aspecto que se suele ignorar es la orientación de las antenas. Si el router tiene dos antenas externas, la configuración óptima no es tenerlas ambas apuntando hacia arriba, sino colocarlas en ángulo perpendicular —una vertical y una horizontal— para maximizar la cobertura en distintos planos del espacio. Este ajuste, completamente gratuito, suele tener más impacto real que cualquier objeto apoyado encima del equipo.
Para quienes tienen problemas serios de cobertura, la solución más efectiva sigue siendo tecnológica: un repetidor o extensor de señal wifi puede captar la red existente y retransmitirla hacia las zonas donde llega débil, eliminando las llamadas zonas muertas. También vale la pena revisar si el firmware del router está actualizado, ya que las actualizaciones suelen incluir mejoras en la gestión de la señal que pasan completamente desapercibidas para el usuario promedio.