En esta noticia

Si cada mañana te levantás estornudando, con la nariz tapada o los ojos irritados, y esos síntomas desaparecen a lo largo del día, el problema no es el polvo. El verdadero culpable está en el lugar donde dormís: el colchón.

Los especialistas en alergia e inmunología advierten que el dormitorio es el ambiente del hogar que más alérgenos concentra, y dentro de ese cuarto, el colchón es el objeto más problemático para quienes son sensibles.

Por qué el colchón te genera alergia a los ácaros

Los ácaros del polvo son microorganismos invisibles que viven en ambientes cálidos y húmedos. Un colchón en uso reúne exactamente esas condiciones: el calor corporal y la transpiración nocturna crean el entorno ideal para que se reproduzcan.

Los ácaros del polvo son microorganismos invisibles que viven en ambientes cálidos y húmedos. Foto ArchivoFuente: ShutterstockShutterstock

Lo que dispara la alergia no son los ácaros en sí, sino sus desechos. Esas partículas microscópicas contienen proteínas que, al ser inhaladas, generan la respuesta del sistema inmunológico.

La señal más clara de que el foco está en la cama es simple: los síntomas aparecen al levantarse y mejoran durante el día, cuando te alejás del colchón.

Los más frecuentes son:

  • Estornudos al despertar.
  • Congestión o goteo nasal.
  • Picazón en los ojos.
  • Tos seca o irritación de garganta.
  • Dificultad para respirar en personas asmáticas.
Lo que dispara la alergia no son los ácaros en sí, sino sus desechos. Foto ArchivoFuente: ShutterstockShutterstock

Qué hacer para reducir los síntomas

La buena noticia es que hay medidas concretas que mejoran la situación sin necesidad de cambiar el colchón de inmediato:

  • Usar fundas antiácaros en el colchón y las almohadas.
  • Lavar las sábanas una vez por semana con agua caliente, por encima de los 60°C.
  • Aspirar el colchón de forma periódica.
  • Mantener la humedad del ambiente por debajo del 50%.
  • Evitar alfombras, cortinas pesadas y peluches en el cuarto.

Si el colchón tiene varios años de uso, reemplazarlo por uno de espuma compacta o látex puede marcar una diferencia importante. Estos materiales dejan menos espacio para que los ácaros se instalen. El dormitorio tiene que ser el lugar donde el cuerpo descansa. Con algunos ajustes, se puede lograr, sobre todo, alejando a los ácaros del lugar.