Plantar un árbol es una excelente decisión para aportar sombra, mejorar la calidad del aire y embellecer cualquier espacio exterior. Sin embargo, no todos los lugares son aptos para que una especie eche raíces y crezca sin generar conflictos.

Paisajistas, arquitectos y expertos en jardinería coinciden en que elegir mal la ubicación puede derivar en graves problemas estructurales y gastos imprevistos.

El primer lugar prohibido, y uno de los errores más comunes, es cerca de los cimientos de la casa. Las raíces de muchas especies son invasivas y tienen una fuerza expansiva enorme. Con el paso de los años, su búsqueda incesante de agua puede generar grietas en las bases de la vivienda, comprometiendo la estabilidad estructural y provocando humedades por capilaridad difíciles de erradicar.

En segundo lugar, se debe evitar la siembra sobre o muy cerca de cañerías y desagües subterráneos. Las raíces detectan la humedad constante que emana de estos conductos e inevitablemente se dirigen hacia ellos. Una vez que penetran las juntas de las tuberías, crecen rápidamente en su interior, generando bloqueos severos, roturas de cloacas y caños de agua corriente.

El tercer sitio crítico es debajo del tendido eléctrico o cables de servicios. Plantar sin calcular la altura máxima que alcanzará la copa del árbol en su adultez es un peligro latente. Las ramas pueden enredarse o cortar los cables durante una tormenta, provocando cortes de luz, daños a los vecinos e incluso riesgos de incendios o electrocución.

La cuarta recomendación de los especialistas es mantener los árboles alejados de los muros divisorios o medianeras. El crecimiento asimétrico del tronco y las raíces puede empujar las paredes hasta derribarlas. Además, las ramas que invaden el terreno lindero suelen ser un foco habitual de conflictos vecinales por la caída de hojas, frutos o el exceso de sombra.

En quinto lugar, nunca se debe plantar demasiado cerca de la piscina. Más allá de la constante y molesta caída de hojas que ensuciará el agua y saturará los filtros, el verdadero problema vuelve a estar bajo tierra. Las raíces pueden perforar el vaso de la pileta buscando humedad, causando filtraciones costosas de reparar y deformando las veredas atérmicas perimetrales.

El sexto punto a evitar son las entradas de garajes y senderos muy transitados. Los árboles de raíces superficiales terminan levantando y quebrando el hormigón, las baldosas o el asfalto. Esto no solo arruina la estética del lugar, sino que genera desniveles peligrosos que pueden provocar tropiezos y daños en los vehículos.

Por último, los expertos aconsejan no plantar delante de las ventanas principales o paneles solares. Un árbol mal ubicado bloqueará el ingreso de luz natural a la casa, encareciendo el consumo de calefacción en invierno. En el caso de contar con tecnología solar en el techo, la sombra constante de una copa frondosa anulará drásticamente la eficiencia de los paneles.