Pujato, el pueblo natal de Lionel Scaloni, vive una revolución gastronómica que va más allá del fútbol. Su hermana, Corina Scaloni, consolidó su emprendimiento de pastelería artesanal con la apertura de un local propio.
Lo que empezó como bandejas entregadas de manera informal desde el quincho familiar hoy es una marca con proyección provincial, con un segundo local ya abierto en Funes.
De la cocina de casa a una marca propia
La transición de lo informal a un negocio establecido ocurrió después de la consagración de la Selección en Qatar. Una broma televisiva sobre su hermano disparó la demanda de pedidos.
Eso obligó a Corina a mudar la producción fuera de la casa familiar y fundar Scala Bakery, decorada con las tres estrellas mundialistas como guiño a la historia futbolera de la familia.
Contadora pública recibida en la Universidad Nacional de Rosario, aplicó a la repostería la misma precisión que usa en las finanzas. El equilibrio de las especias en el carrot cake o la consistencia del lemon pie y la chocotorta muestran una cocina que se ejecuta con disciplina.
Esa rigurosidad técnica explica por qué el proyecto sobrevivió al boom digital repentino: mientras en redes circulan versiones exageradas sobre pedidos gigantescos, la propuesta real se mantiene fiel a la elaboración artesanal a escala humana.
El furor por el Rogel y la expansión hacia Funes
Entre los encargos que más ruido generaron en redes está el Rogel de cinco kilos, aunque la producción cotidiana del local responde a un ritmo mucho más artesanal que el que muestran algunos videos virales.
La cafetería de Pujato funciona hoy como un punto de atracción para vecinos y turistas deportivos. Incluso recibió la visita de una figura como la extenista Gabriela Sabatini.
La alta demanda impulsó la apertura de una segunda sucursal en Funes, una señal de que el negocio ya superó el impulso inicial de la mención familiar en redes sociales.
El verdadero motor de la marca sigue siendo la constancia de una profesional que todavía divide sus horas entre el estudio contable y las jornadas frente al horno, algo que sus clientes remarcan cada vez que hacen la fila para probar sus productos.