Hija de un médico y una ama de casa, Amalia Lacroze nació el 15 de agosto de 1921. Su abuelo, Federico Lacroze, fue un pionero del tranvía porteño y hoy se lo recuerda con una estación en la Línea B del subte. Muy joven, a los 21 años, Amalia se casó con el abogado Hernàn de Lafuente, con quien tuvo a Inés, su única hija.
El amor no prosperó y después se casó en Montevideo con el fundador de la empresa cementera Loma Negra, Alfredo Fortabat, un promisorio empresario 27 años mayor. A partir de esta relación, la vida de Amalia cambió completamente.
En poco tiempo, “ Amalita” se destacó en el empresariado nacional y poco a poco tuvo más influencia en los círculos de poder. Estuvo al lado de Fortabat hasta su muerte, en 1976, y se hizo cargo de la empresa y heredó una fortuna que la convirtió en una de las mujeres más ricas de la argentina. Astuta para los negocios, logró triplicar el patrimonio de Loma Negra y llegó a tener u$s 1800 millones. En 2005, vendió la empresa al grupo brasileño Camargo Correa.
La empresaria llevó adelante la Fundación Fortabat, invirtió en medios de comunicación – La Prensa, Radio El Mundo y Horizonte-, y gracias a sus aportes el Club Loma Negra creció durante la década del 80, y en 2008 inauguró en Puerto Madero el Museo Fortabat, su colección privada de arte argentino.