Cuidar el cabello no consiste solamente en mantenerlo hidratado o evitar el exceso de calor. Algunos hábitos cotidianos pueden deteriorar la fibra capilar de manera progresiva, aunque a simple vista parezcan inofensivos. Entre ellos aparecen frotarlo con la toalla, desenredarlo bruscamente, utilizar peinados demasiado tirantes o incluso el roce constante con la ropa.
Según explica el peluquero Juan Leal, director de educación de Pierino Cosmetics, la fricción es uno de los factores que más puede afectar al cabello y suele pasar inadvertida. Estos gestos repetidos pueden desgastar la cutícula y hacer que el pelo pierda capacidad para retener nutrientes, lo que aumenta su vulnerabilidad a la rotura.
El pelo acumula daños con el tiempo
Aunque el cabello esté compuesto por células que ya no están vivas, los daños físicos y químicos pueden acumularse en su estructura. El experto habla de una especie de “memoria capilar” para explicar cómo el uso frecuente de herramientas de calor, planchas y otros procedimientos puede modificar progresivamente la fibra.
La exposición al calor puede alterar los puentes de hidrógeno y de sulfuro que forman parte de su estructura. A esto se suma la acumulación de productos, el sol y la falta de cuidados, factores que pueden hacer que con el tiempo el pelo pierda brillo, se vuelva más seco, tenga más frizz y sea más propenso a quebrarse.
Qué señales indican que el cabello está envejecido
El estado del cuero cabelludo también es fundamental para determinar la salud del cabello. Problemas como la dermatitis seborreica, la sensibilización o alteraciones en la capa superficial de la piel pueden afectar la fibra y hacer que se vuelva más fina y elástica.
Por eso, una rutina adecuada debería contemplar tanto el cuero cabelludo como el largo del pelo. Los aminoácidos y las proteínas ayudan a construir y mantener la fibra capilar, mientras que los lípidos funcionan como una protección frente a diferentes agresiones externas.
Cada cuánto hay que lavar el cabello
Una de las dudas más frecuentes es con qué frecuencia conviene lavarse el pelo, y no todos los especialistas coinciden. Mientras algunos recomiendan una higiene más frecuente del cuero cabelludo, Juan Leal sostiene que lo ideal es hacerlo cada 48 horas, incluso para quienes realizan actividad física todos los días, siempre que no exista un problema capilar específico.
El peluquero advierte que lavarse el cabello diariamente con un champú convencional puede resultar agresivo para el cuero cabelludo y, según su explicación, puede favorecer una mayor producción de grasa. Por eso, su recomendación general es adoptar una rutina de lavado de un día sí y otro no, en lugar de dejar pasar tres o cuatro días.
El truco para mantener el pelo limpio durante más tiempo
Cuando se necesita prolongar la sensación de limpieza entre un lavado y otro, Leal propone recurrir al champú seco, pero aplicarlo de una manera diferente a la habitual. Su método consiste en utilizarlo después del lavado, con el cabello todavía húmedo, directamente sobre las raíces.
De esta manera, el almidón queda depositado en el cuero cabelludo y puede absorber parte de la grasa a medida que aparece al día siguiente. Además, el experto recomienda complementar la rutina con acondicionador, mascarilla, protector térmico y productos con aminoácidos y proteínas, para proteger tanto el cuero cabelludo como la fibra capilar.