En esta noticia

Una misión arqueológica egipcia desenterró en Tell El-Faraoun (yacimiento arqueológico), en la gobernación de Sharqiya, una estatua fragmentada de Ramsés II, uno de los faraones más poderosos y longevos del Antiguo Egipto.

El trabajo estuvo a cargo del Ministerio de Antigüedades de Egipto y el hallazgo se produjo en el sitio conocido en la antigüedad como Imet, en el Delta oriental del Nilo.

Por qué esta estatua de Ramsés II es un descubrimiento excepcional

El fragmento conserva la parte superior del cuerpo, sin las piernas ni la base. Aun así, las dimensiones son notables: mide aproximadamente 2,20 metros de altura y su peso ronda las cinco o seis toneladas.

La iconografía real y los rasgos artísticos apuntan directamente al faraón, lo que los especialistas consideran suficiente para la identificación.

El fragmento conserva la parte superior del cuerpo: mide aproximadamente 2,20 metros de altura y su peso ronda las cinco o seis toneladas.Efe

El estado de conservación es malo, por lo que las autoridades egipcias trasladaron la pieza a un depósito seguro en San El-Hagar, donde comenzarán los trabajos de restauración.

Más allá del tamaño, lo que entusiasma a los arqueólogos es la hipótesis sobre su origen. Los investigadores creen que la estatua no fue creada en Tell El-Faraoun, sino que fue trasladada desde otro punto del Delta.

La teoría que explica cómo viajó la estatua en el Antiguo Egipto

La hipótesis inicial señala a Per-Ramsés, la gran capital fundada por el propio Ramsés II, como el lugar de origen de la pieza. Desde allí, en algún momento de la antigüedad, la habrían trasladado hasta Imet para reutilizarla en un complejo religioso local.

Si se confirma esa teoría, el descubrimiento no sería solo un hallazgo escultórico sino una evidencia concreta de cómo los monumentos reales circulaban, se resignificaban y ganaban una segunda vida en otros centros religiosos del Antiguo Egipto.

Además, los especialistas estudian si la estatua formó parte de una tríada, es decir, un grupo escultórico de tres figuras asociado a contextos religiosos. Por el momento, esa hipótesis no está confirmada.

El sitio de Tell El-Faraoun ya había dado otra pieza relevante: una estela de piedra con una versión del Decreto de Canopo, emitido por Ptolomeo III en el año 238 a.C. Eso convierte al yacimiento en una fuente de información continua sobre la actividad política y religiosa en el Delta oriental.

Hisham El-Leithy, secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades, destacó que el descubrimiento aporta datos clave para entender la actividad real y religiosa en esa región.

El Delta oriental del Nilo no fue una zona periférica del mundo faraónico, sino un área con presencia política, religiosa y cultural sostenida durante distintas etapas del Antiguo Egipto.