En un contexto global marcado por la transición energética, un país de Sudamérica se posiciona como referencia por su capacidad de generar electricidad casi en su totalidad a partir de fuentes renovables.
Se trata de Paraguay, que logró estructurar un sistema basado en energía hidroeléctrica, con producción suficiente no solo para cubrir su demanda interna, sino también para vender el excedente al exterior.
Cómo funciona el sistema energético de Paraguay
El modelo paraguayo se apoya principalmente en grandes centrales hidroeléctricas. La más relevante es la represa de Itaipú, que aporta cerca del 80% de la electricidad total del país.
A esta se suman Yacyretá, con alrededor del 18%, y Acaray, que completa el esquema con una participación menor.
Esta combinación permite sostener una matriz energética estable y de bajo impacto ambiental.
Por qué produce más energía de la que consume
Uno de los aspectos distintivos del caso paraguayo es su capacidad de generación, que supera ampliamente el consumo interno.
Ese excedente se exporta principalmente a Brasil y Argentina, lo que convierte a la electricidad en un recurso estratégico para la economía del país.
El caso de Paraguay muestra que es posible sostener una matriz eléctrica basada casi por completo en fuentes renovables a gran escala.
Además de reducir la dependencia de combustibles fósiles, este sistema contribuye a disminuir las emisiones y plantea una alternativa viable para otros países.
Qué pasa en otros países del mundo
Aunque no es el único caso, Paraguay se ubica entre los países con mayor proporción de energía limpia en su matriz.
A nivel global, también se destacan:
- Noruega, con entre el 90% y 95% de generación hidroeléctrica.
- Nepal, que alcanza cerca del 98% de energía renovable.
- Etiopía, con más del 98% proveniente de fuentes limpias.
Un ejemplo de transición energética
El desarrollo energético paraguayo se convirtió en un caso de estudio dentro de la región. Su capacidad para generar energía renovable de forma sostenida y exportable lo posiciona como uno de los modelos más avanzados en América del Sur.
En un escenario donde la energía limpia gana protagonismo, este tipo de esquemas empieza a marcar el rumbo de las políticas energéticas a futuro.