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Una familia proveniente del conurbano bonaerense se mudaba a Villa Carlos Paz para empezar una nueva vida. Previa a la salida de Buenos Aires, empacaron todas sus pertenencias en dos fletes y arrancaron hacia un nuevo futuro.
Sin embargo, los muebles y electrodomésticos nunca llegaron. Dentro de lo empacado se encontraban objetos de valor como televisores, aires acondicionados, muebles, un sommier y otros accesorios básicos.
El caso se remonta a noviembre de 2018, cuando la mudanza jamás fue entregada. Tras realizar los reclamos administrativos tradicionales y no obtener respuesta, decidieron tomar acciones legales mediante una demanda en 2021.
Se trataba de dos empresas, una de las cuales reconoció haber recibido la carga, aunque intentó desligarse al argumentar que el remitente había declarado un valor de apenas $ 3.000 al momento del envío y que desconocía el valor del contenido.
La sentencia de la Justicia de Quilmes
La Justicia de Quilmes rechazó la postura y consideró que ambos transportistas incumplieron. Además, tomó en cuenta que las empresas no aportaron pruebas suficientes para explicar qué pasó con la mercadería, al mismo tiempo que no demostraron haber notificado a los destinatarios sobre un retiro de bultos.
Para determinar el monto de reparación, el tribunal tomó como referencia a tasación de un martillero público, quien valuó los bienes en una suma de $ 2.941.000 a valores actualizados.
Así, dejó de lado el monto consignado en la guía de transporte, ya que entendió que no reflejaban el perjuicio total sufrido por la familia.
La magistrada a cargo destacó la especial protección que la normativa vigente otorga a los consumidores frente a las empresas prestadoras de servicio, en este caso de fletes y mudanzas.
Subrayó que la confianza depositada constituye un elemento esencial en las relaciones comerciales.
A 8 años de la mudanza frustrada, la familia obtuvo una respuesta judicial que reconoció el valor verdadero de las pertenencias perdidas.