Hace unos meses, el Gobierno confirmó nuevos plazos para realizar la Revisión Técnica Obligatoria (RTO) de los vehículos particulares.
A través del Decreto 139/2026, publicado en el Boletín Oficial, rechazó el reclamo presentado contra los cambios establecidos en 2025 y ratificó el esquema vigente.
De esta manera, los autos 0 km deberán realizar su primera revisión a los cinco años desde su patentamiento inicial, mientras que los vehículos de hasta 10 años de antigüedad tendrán una periodicidad de dos años.
La medida forma parte de un proceso de desregulación que también modificó las condiciones para los talleres encargados de realizar los controles.
RTO: cuál es el nuevo plazo para los autos 0 km
Uno de los principales cambios ratificados establece que los vehículos 0 km deberán realizar la primera Revisión Técnica Obligatoria a los cinco años desde la fecha de su patentamiento inicial.
Según los fundamentos oficiales, la extensión responde a la evolución tecnológica de los vehículos modernos, que cuentan con mayores garantías de seguridad y durabilidad en sus componentes estructurales y mecánicos.
Qué pasa con los vehículos de hasta 10 años
Los vehículos particulares que no superen los 10 años de antigüedad deberán realizar la RTO con una vigencia de dos años. A partir de los 10 años, la vigencia pasa a ser anual.
El Gobierno sostuvo que la modificación permite reducir la carga administrativa y económica para los propietarios y concentrar los controles en los vehículos de mayor antigüedad.
La decisión fue cuestionada por la Cámara Argentina de Talleres de Revisión Técnica de Vehículos de Autotransporte Interjurisdiccional (CATRAI), que había reclamado contra los cambios introducidos por el Decreto 196/2025.
Sin embargo, el Poder Ejecutivo consideró que los argumentos presentados no lograron demostrar que la extensión de los plazos implique un perjuicio para la seguridad vial.
Qué dijo el Gobierno sobre la seguridad de la RTO
En el decreto, el Gobierno sostuvo que la mayoría de los siniestros viales no se explica por fallas mecánicas, sino por factores humanos como el exceso de velocidad, las distracciones y el consumo de alcohol.
Con ese argumento, defendió la decisión de reducir la frecuencia de los controles sobre los vehículos más nuevos y orientar los recursos de fiscalización hacia aquellos que, por su antigüedad, presentan una mayor probabilidad de registrar desperfectos.
Además, el Gobierno sostuvo que la extensión de los plazos no elimina los controles técnicos de seguridad, ya que los vehículos continúan sujetos a los requisitos establecidos para la RTO.