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La Ley de Sucesiones establece situaciones específicas en las que los bienes heredados no pueden ser divididos ni utilizados libremente durante un período prolongado, que puede extenderse hasta 10 años.

El eje de estos casos se centra en la denominada indivisión forzosa, una figura legal que restringe el uso y la disposición de la herencia. El objetivo es proteger ciertos bienes y preservar unidades económicas, evitando su fragmentación prematura y posibles conflictos entre herederos.

Qué es el estado de indivisión en una herencia

Cuando una persona fallece y deja más de un heredero, se establece un estado de indivisión. Esta fase se prolonga desde el instante de la muerte hasta que se lleva a cabo la partición definitiva de los bienes.

Durante este período, los bienes no son de manera individual a cada heredero, sino que constituyen un patrimonio común. La herencia se presenta como un todo y las decisiones deben ser adoptadas de manera conjunta.

Indivisión forzosa: qué es y cómo afecta a la herencia

La indivisión forzosa ocurre cuando el causante, mediante un testamento, determina que la herencia no se fraccione por un tiempo específico. Este plazo puede extenderse hasta 10 años como límite máximo.

Esta decisión puede abarcar:

  • Un bien específico.
  • Un establecimiento comercial, industrial, agrícola o ganadero.
  • Una unidad económica productiva.
  • Las acciones de una sociedad en la que el causante era socio principal.

También puede aplicarse hasta que los herederos menores alcancen la mayoría de edad.

Qué hacer durante la indivisión de la herencia

Mientras la herencia permanece indivisa, los herederos poseen facultades limitadas. Existen acciones que pueden llevarse a cabo y otras que requieren el acuerdo unánime.

Entre las acciones permitidas se encuentran:

  • Medidas de conservación de los bienes heredados.
  • Pago de gastos necesarios para evitar el deterioro.
  • Reclamo a los demás herederos si uno afronta gastos indispensables.

En cambio, para actos de administración o disposición como alquilar, vender o modificar bienes, se necesita el consentimiento de todos los herederos, sin excepciones.

¿Es posible que los herederos y el cónyuge lleguen a un acuerdo?

Según explica la Ley de Sucesiones, los herederos pueden acordar voluntariamente no dividir la herencia por un plazo de hasta 10 años, con posibilidad de renovación.

Sin embargo, cualquier persona puede solicitar la partición anticipada si existen causas justificadas. Además, cuando hay herederos incapaces, el acuerdo debe ser aprobado por un juez.

Por su parte, el cónyuge sobreviviente desempeña un papel significativo, ya que, si participa activamente en un establecimiento o es socio principal, puede oponerse a su división.

En estos casos, la indivisión puede mantenerse por un período de 10 años desde el fallecimiento y extenderse incluso hasta su muerte, lo que refuerza la protección del patrimonio familiar.