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El Código Civil y Comercial de la Nación prevé todas las situaciones posibles a la hora de un proceso sucesorio. Un escenario muy común es cuando los herederos no se ponen de acuerdo en la división de bienes del causante (fallecido) y ninguna de las partes quiere ceder o vender.

Para estos casos existe la indivisión forzosa. Esta figura legal resuelve conflictos para preservar un patrimonio o evitar decisiones apresuradas en un momento de duelo, para dividirlas hasta 10 años posteriores.

Qué es la indivisión forzosa y cuándo se aplica

Desde el fallecimiento del causante, los bienes heredados no pertenecen de manera individual a ningún heredero, sino que corresponden a todos en igual forma, constituyendo una comunidad hereditaria.

El Código Civil y Comercial de la Nación contempla casos en los que esa indivisión puede prolongarse de forma forzosa. Foto: Archivo

Ese estado de indivisión, en escenarios normales, termina cuando los herederos se ponen de acuerdo y hacen la partición.

Sin embargo, el Código Civil y Comercial de la Nación contempla casos en los que esa indivisión puede prolongarse de forma forzosa y extenderlo hasta los 10 años. Son cuatro situaciones concretas:

  • Por decisión del testador: puede imponer a sus herederos la indivisión de la herencia por un plazo no mayor de diez años. Si fijó un plazo mayor, la ley lo reduce automáticamente al máximo permitido.
  • Por pacto entre los herederos: los mismos coherederos pueden, a través de un pacto o contrato de indivisión hereditaria, establecer ese estado por acuerdo unánime, por un plazo que tampoco puede superar los diez años. Si alguno de los herederos está ausente o tiene capacidad restringida, corresponde al juez autorizar y homologar el acuerdo.
  • Por oposición del cónyuge sobreviviente: si en el acervo hereditario existe un establecimiento comercial, industrial, agrícola, ganadero o minero que constituye una unidad económica, el cónyuge sobreviviente que participó activamente en su explotación puede oponerse a que se incluya en la partición. En ese caso, la indivisión se mantiene hasta diez años desde la muerte del causante, pero puede ser prorrogada judicialmente hasta el fallecimiento del cónyuge.
  • Por oposición de un heredero: si un heredero tiene especial interés en conservar un bien determinado como, por ejemplo, la vivienda familiar, puede oponerse a su partición por el mismo plazo de diez años
La indivisión forzosa es una solución razonable en muchos casos para preservar un patrimonio productivo o evitar decisiones apresuradas en un momento de duelo. Foto: (Archivo)

A pedido de un coheredero, el juez puede autorizar la división total o parcial antes de vencer el plazo si hay una urgencia concreta. Cualquiera de los herederos puede ir a la Justicia y pedir que se levante la indivisión antes de tiempo.

La indivisión forzosa es una solución razonable en muchos casos para preservar un patrimonio productivo o evitar decisiones apresuradas en un momento de duelo.

Sin embargo, puede convertirse en una cadena larga y costosa para quienes no conocen sus reglas. Ante cualquier conflicto sucesorio, siempre se recomienda consultar con un abogado especialista antes de tomar cualquier tipo de decisión.