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Una de las dudas más frecuentes que surgen al momento de levantarse a la mañana es si conviene cepillarse los dientes antes o después del desayuno.

El cepillado dental es un hábito cotidiano, aunque no siempre se realiza en el momento más conveniente. Según especialistas, la respuesta está relacionada con las bacterias que se acumulan durante la noche y con los ácidos presentes en algunos alimentos.

Lavarse los dientes antes del desayuno: por qué los especialistas recomiendan este momento

La recomendación principal es cepillarse los dientes al despertar, antes de desayunar. Durante la noche baja la producción de saliva y eso facilita que las bacterias se acumulen en la boca.

Algunos especialistas recomiendan cepillarse los dientes antes del desayuno. (Fuente: Shutterstock)

Al lavarse los dientes antes de comer, se remueve parte de esa carga bacteriana y se reduce la placa que se forma mientras la persona duerme. Este paso también ayuda a combatir el mal aliento matutino.

Algunos especialistas advierten que el cepillado previo al desayuno puede proteger el esmalte frente a alimentos ácidos. Entre los beneficios señalados aparecen:

  • reduce bacterias acumuladas durante la noche;
  • ayuda a combatir la resequedad y el mal olor;
  • crea una barrera frente a ácidos de frutas, miel o leche;
  • contribuye a prevenir caries y placa dental.

Salud bucal: qué pasa si te cepillás los dientes después de comer

Cepillarse después de las comidas también es importante, pero el momento depende de lo que se haya consumido. La clave está en evitar que la placa bacteriana avance después de ingerir alimentos.

El lavado posterior a las comidas puede realizarse pocos minutos después. Según esa recomendación, 15 o 20 minutos pueden ser suficientes en muchos casos.

Sin embargo, si se consumieron alimentos muy ácidos, conviene tomar recaudos antes del cepillado. Enjuagarse con agua o masticar chicle sin azúcar puede ayudar a normalizar el pH de la boca antes de usar el cepillo.

Cepillado dental: los errores más comunes que pueden afectar dientes y encías

El momento del cepillado no es el único factor que importa para cuidar la salud bucal. La técnica también puede marcar la diferencia entre una limpieza efectiva y un hábito que dañe dientes o encías.

Entre los errores más frecuentes, según la información difundida por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), se encuentran:

  • cepillarse con movimientos horizontales y demasiada fuerza;
  • no usar hilo dental;
  • no cambiar el cepillo cada tres o cuatro meses;
  • saltearse el cepillado nocturno.

Otro hábito que no debería omitirse es el cepillado antes de dormir. Durante el sueño, la boca vuelve a producir menos saliva y las bacterias tienen más tiempo para actuar, por lo que lavarse los dientes de noche sigue siendo una medida clave de prevención.