La enfermedad hepática ya no está vinculada únicamente al consumo excesivo de alcohol. Especialistas en salud advierten que ciertos hábitos cotidianos, desde la alimentación hasta el uso de suplementos y productos industrializados, pueden afectar seriamente el funcionamiento del hígado sin generar síntomas evidentes al comienzo.
Según explicó el especialista en salud hepática Gareth Morris-Stiff en un informe difundido por The Telegraph, cuatro de cada cinco casos de enfermedad hepática permanecen sin diagnosticar. Además, el crecimiento de los casos de hígado graso asociado a disfunción metabólica encendió alertas en distintos países.
Los alimentos ultraprocesados, entre los principales riesgos
Uno de los factores más cuestionados por el especialista son los alimentos ultraprocesados. Productos como comida rápida, carnes procesadas y alimentos industriales con conservantes y saborizantes artificiales pueden aumentar la acumulación de grasa hepática.
El experto recomendó prestar atención a ingredientes como:
- Jarabe de fructosa.
- Aceites vegetales hidrogenados.
- proteínas hidrolizadas.
- Emulsionantes y aditivos artificiales.
Según explicó, el hígado transforma parte de esos azúcares en grasa y, frente a sustancias difíciles de procesar, incrementa el almacenamiento graso como mecanismo de defensa.
Bebidas light y exceso de azúcar
Las bebidas dietéticas también fueron señaladas como un posible problema para el organismo debido a los edulcorantes artificiales.
Morris-Stiff indicó que el hígado no procesa estos sustitutos del azúcar de la misma manera que la glucosa, lo que podría favorecer inflamación y acumulación de grasa hepática.
Además, el especialista alertó sobre el exceso de fructosa presente en:
- Gaseosas azucaradas.
- Jugos industriales.
- Golosinas.
- Bebidas tipo frappuccino.
A diferencia de la glucosa, la fructosa se metaboliza principalmente en el hígado, aumentando la carga metabólica sobre el órgano cuando el consumo es elevado.
Suplementos, remedios herbales y medicamentos
Otro de los puntos mencionados fue el uso de suplementos asociados al bienestar o al “biohacking”. Entre ellos:
- Vitamina A.
- CBD.
- Ashwagandha.
- Diente de león.
El especialista advirtió que algunas combinaciones pueden interferir con los procesos de desintoxicación hepática y aumentar el riesgo de toxicidad. Incluso mencionó el caso de una paciente que necesitó un trasplante de hígado tras mezclar medicamentos tradicionales con preparados herbales.
También explicó que medicamentos habituales como el paracetamol pueden generar riesgos cuando se combinan con suplementos que utilizan las mismas vías metabólicas del hígado.
Menopausia y mayor riesgo hepático
El informe también señala que las mujeres presentan menos casos de hígado graso antes de la menopausia, aunque la diferencia disminuye tras la caída de estrógenos.
Además, quienes llegan a la menopausia con hígado graso tienen mayores probabilidades de desarrollar:
- Cirrosis.
- Inflamación hepática.
- Cáncer de hígado
Por eso, el especialista recomendó controles preventivos en mujeres de entre 40 y 50 años con factores de riesgo.
Pesticidas, microplásticos y humedad en el hogar
El médico también vinculó la salud hepática con factores ambientales. Entre ellos:
- Pesticidas en frutas y verduras.
- Carnes provenientes de animales tratados con antibióicos u hormonas.
- Microplásticos.
- Químicos industriales como BPA y PFAS.
Según explicó, estas sustancias representan una carga extra para el hígado porque el organismo tiene dificultades para eliminarlas.
Además, alertó sobre el impacto de la humedad y el moho doméstico. Las esporas pueden ingresar al torrente sanguíneo y afectar distintos órganos, especialmente en personas inmunosuprimidas.
Para reducir riesgos, recomendó:
- Mejorar la ventilación.
- Controlar filtraciones.
- Evitar ambientes con humedad persistente.