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El mundo de la construcción tradicional parece enfrentar un cambio de paradigma hacia la fabricación digital. Andrin Stocker y Luc Schweizer, dos diseñadores suizos, presentaron un sistema que promete transformar la edificación urbana: se trata de Blocº, un ladrillo modular de terracota impreso en 3D.
Este innovador material, que se desarrolló en la Universidad de las Artes de Zúrich, permitirá levantar casas en menos de 30 días, utilizando tecnología de enfriamiento pasivo de alta eficiencia y materiales con capacidad para refrigerar ambientes.
El sistema logra bajar la temperatura hasta 9 grados Celsius sin usar electricidad. Esta solución busca combatir el calor extremo en ciudades sin depender de equipos de aire acondicionado tradicionales ni costosos.
¿Cómo funciona el ladrillo que enfría el aire?
El secreto de su funcionamiento reside en la evaporación del agua. La terracota, al ser un material poroso, absorbe y retiene la humedad ambiental. Cuando el aire caliente atraviesa la estructura húmeda, el agua se evapora y extrae el calor del entorno inmediato.
El diseño genera así un efecto refrescante similar al de los antiguos enfriadores evaporativos. Según sus creadores, el sistema incluye además pequeños ventiladores que funcionan con energía solar.
Estos dispositivos optimizan la circulación del aire a través de la cerámica. Además, el bloque está diseñado para recolectar agua de lluvia, la cual se reutiliza para potenciar el proceso de enfriamiento natural y constante.
¿Cuánto tiempo tarda en construirse una estructura con estos ladrillos?
Aunque es un desarrollo reciente, los creadores de Blocº sugieren que los tiempos de fabricación son prometedores. Experiencias previas con esta tecnología muestran una reducción significativa respecto a métodos tradicionales.
Como referencia de eficiencia, un pabellón experimental construido con 2.000 ladrillos impresos logró fabricar todas sus piezas en apenas tres semanas de trabajo. Por otro lado, el montaje completo de la estructura demandó solo 10 días.
La velocidad de impresión también es un factor clave del éxito. Cada ladrillo individual requiere solo entre dos y tres minutos de impresión. Especialistas indican que el proceso completo, incluyendo impresión, secado, cocción y controles de calidad, demandaría entre tres y seis semanas.
La siguiente etapa del proyecto consiste en realizar pruebas a escala real. De todas formas, los desarrolladores confían en que la fabricación digital y modular permitirá acelerar instalaciones en espacios urbanos como plazas, paradas de colectivos y zonas peatonales.
Sustentabilidad y técnicas ancestrales
A diferencia de los sistemas tradicionales, no utiliza gases refrigerantes perjudiciales para el ozono. La inspiración proviene de técnicas antiguas de refrigeración pasiva, como las construcciones de barro y las torres de viento.
El objetivo no es sustituir completamente al aire acondicionado doméstico. Los diseñadores buscan repensar el mobiliario urbano para hacer las ciudades más habitables. Blocº apunta así a mitigar los efectos de calor extremo en entornos expuestos al sol.
Por el momento, este sistema se encuentra en fase de prototipo funcional. Sus creadores proyectan instalarlo próximamente en paradas de colectivo y plazas. También consideran su uso en patios escolares y zonas peatonales, donde el calor afecta diariamente a miles de personas.
De esta forma, se evaluará cómo responde el diseño frente a diversos factores climáticos. El viento, la humedad y el desgaste por uso intensivo serán claves para validar su resistencia en exteriores urbanos.