En las últimas semanas empezó el verdadero juego en la política monetaria. El ‘piloto automático’ que hasta ahora llevaba al país por una ruta de tasas e inflación por el piso y un dólar a $ 3 se terminó con la sensible suba en los precios. El Central, con el objetivo de inflación como prioridad, enfrenta ahora la encrucijada de subir más las tasas o dejar caer el dólar, a menos que el Gobierno –que mira con reticencia ambas posibilidades–, ponga el poder de fuego del Tesoro a disposición de la política monetaria.

Ante una tasa de inflación mayor a la prevista (4% para el primer trimestre y 9,1% anualizada), el Central se enfocó en controlarla y cedió en los otros dos objetivos: convalidó una suba de tasas, tanto en las Lebac como en los pases; y delegó la intervención en el mercado cambiario en el Tesoro. De hecho, el Nación –que actúa por cuenta y orden del Gobierno– compró más de u$s 1.400 millones en el primer trimestre, frente a los u$s 820 millones del BCRA.

Según el último informe de abeceb.com, si el Gobierno quiere evitar una mayor inflación y sostener el tipo de cambio elevado, “todo el costo se expresará en términos de tasas de interés más elevadas , con la posible consecuencia de un enfriamiento de la economía.

Sin embargo, hay un factor que puede introducir un problema adicional. Tradicionalmente, el segundo trimestre es estacionalmente fuerte en cuanto a oferta de divisas, porque ingresan los dólares de la cosecha gruesa. Por eso, si el Tesoro no logra absorber toda la oferta, el Central tendrá que salir a sostener la divisa, con la consiguiente necesidad e mayor esterilización y suba de tasas.

Hay quienes estiman que Redrado aún tiene margen para elevar las tasas. “Tiene espacio, porque todavía el incremento es menor al de la inflación. Es decir, en términos reales no subió , señala un analista. En el mismo sentido, Fausto Spotorno, economista de Delphos Investment, también ve un mayor espacio para subir las tasas.

Durante el primer trimestre, el Banco Nación actuó como sustituto del Central en el mercado cambiario. Pero para hacerlo, retiró dinero de los pases, que la autoridad monetaria tuvo que esterilizar para no generar mayor presión inflacionaria. Eso supuso una caída cercana a los $ 4.000 millones en el stock.

Para no caer en este proceso –que obligó a acentuar la suba de tasas–, Economía y el BCRA acordaron que, a partir de ahora, el Nación intervenga en el mercado cambiario con el superávit líquido que tiene el Gobierno. Por eso, hace algunas semanas Kirchner firmó un decreto que le permite al Tesoro centralizar el manejo de todas las cuentas públicas, que de paso le dará una idea de cuántos fondos tiene para pagar los vencimientos con el Fondo.

Al mismo tiempo, el Nación también comenzó a incrementar el stock de pases –otra mano para el BCRA–. Sólo la semana pasada colocó cerca de $ 500 millones. “El propio presidente del Central reconoció que se acabó la política monetaria fácil, y ahora está haciendo equilibrio para no desatender ninguno de los tres objetivos , afirmó Javier Alvaredo, economista de MVA Macroeconomía. “Nos gustaría ver un banco central más agresivo para contraer la base monetaria , agregó.

En mayo, los vencimientos impositivos pueden jugar a favor para absorber pesos, pero también pueden poner algo más de presión en las tasas, porque la falta de liquidez dificultará la renovación de los fuertes vencimientos de Lebac.