Desde el año próximo la pulseada River-Boca, además de en la cancha, se llevará a cabo en el pequeño mundo de los museos. Y, curiosamente, las ideas de uno y otro saldrán del mismo grupo, llamado Museos Deportivos, y liderado por Daniel Gazzo. El Museo de la Pasión Boquense está debajo de la tribuna que da a la calle Brandsen y fue inaugurado por Mauricio Macri para los VIP el 3 de abril de 2001, y cuatro días después pudo ir el público en general. Tiene desde camisetas a copas y trofeos, y sorprende una pelota donde uno se puede sentir jugador por un ratito en una pantalla 360º. En una pared hay fotos de todos los jugadores que vistieron la azul y oro, y en otra se pueden ver estrellas de plástico con los nombres de los socios fundadores. Se inspiraron en el del Liverpool, Manchester United, Newcastle y Ajax. La inversión fue de 2 millones de dólares, y hoy lo visitan 300.000 personas al año, el 64% extranjeros.

El de River venía demorado, pero se reactivó tras la renovación del contrato de la camiseta firmado por Adidas con el club de Nuñez que implicó una importante inyección de dinero. Será más grande que el de Boca (3.500m2 versus 1.800m2) y, aseguran, más tecnológico. Replicarán a una máquina (como la del 57), y en vez de estrellitas, los fans podrán poner sus nombres en “moneditas de millonarios.

En temas futboleros, Museos Deportivos pondrá también su firma en el Museo del Fútbol Sudamericano que Nicolás Leoz está construyendo en Asunción, Paraguay.