

El grupo francés Alstom, un proveedor líder del negocio eléctrico a nivel global, quiere subir la apuesta en los mercados de la generación de energía de la Argentina y Latinoamérica. Y está dispuesto a jugar fuerte: los franceses acaban de elegir a Buenos Aires como sede de la recién creada división regional para el negocio de Generación. De ahora en más, desde sus oficinas porteñas, Alstom va a pilotear las oportunidades que se generen en ese mercado, desde México hasta la Argentina, con la excepción de Brasil.
“Elegimos a Buenos Aires para crear esta oficina regional, que no existía, porque creemos que la Argentina es –además de Brasil– el mercado donde se darán más oportunidades en los próximos años , explica Philippe Joubert, el vicepresidente mundial de Alstom para el negocio de Generación de Energía.
En la Argentina, Alstom ya suma experiencia. Los franceses montaron el ciclo combinado de la Central Dock Sud, de 775 MW, concluido en 2001. Entre 1997 y 1999 instalaron dos turbinas de gas en un ciclo abierto y construyeron un ciclo combinado para la planta de Aluar en Puerto Madryn, por otros 160 MW, y en 2003 concluyeron la segunda etapa de la Central Térmica San Miguel de Tucumán, de Pluspetrol Energy.
Ahora, Joubert voló de París a Buenos Aires para comunicarle la novedad al ministro de Planificación, Julio De Vido, con quien se reunió ayer por la tarde. Además, el ejecutivo presidió la primera reunión de estrategia de todos los ejecutivos regionales de Alstom en el sector Generación, junto a Marco Contin, el piloto de la nueva cabecera regional, y a Thibault Desteract, el presidente de Alstom Argentina, que acaba de ser promovido como vicepresidente Senior para las Américas
–¿Cuándo y por qué Alstom se inclinó por Buenos Aires?
–Hicimos dos análisis: por un lado, este es un mercado con una economía que crece y que demandará más oferta de energía. Casi todos los países de América latina están retomando el camino de las inversiones en generación eléctrica. Y fuera de Brasil, la Argentina es, sin dudas, el mercado que presenta mayores oportunidades, tanto en términos de necesidad de aumentar la potencia instalada como en cuanto a la disponibilidad de recursos técnicos e ingeniería.
La decisión fue adoptada luego de las conversaciones que Alstom mantuvo con el ministro De Vido en enero, en París, durante la visita a Francia del presidente Kirchner. El grupo consideró que la Argentina, con la reestructuración de su deuda, está retomando un camino de cierta normalidad con los mercados financieros. Y, hace poco más de una semana, Alstom acaba de reestructurar su propia deuda. Estamos casi frente a un pacto de caballeros (risas).
–¿El Gobierno les hizo alguna promesa? Porque hasta ahora, la única inversión fuerte prevista en generación es la de los u$s 850 millones a u$s 900 millones que demandarán la construcción de las dos centrales térmicas, que impulsa la Secretaría de Energía...
–El Gobierno no nos ha hecho ninguna promesa, ni la esperábamos. En lo que sí confiamos es en que las autoridades fijen reglas estables, que sean facilitadoras del crecimiento de este mercado. Y creemos que el Gobierno entiende esa necesidad, y va en la dirección correcta.
–Pero, su presencia en Buenos Aires, ¿tiene que ver con el interés de Alstom de quedarse con la construcción de esas dos nuevas centrales?
–Obviamente, Alstom quiere obtener el contrato para la construcción llave en mano de esos 1.600 MW. Y pensamos que somos la única empresa global capaz de garantizar ese proyecto de manera integral, no sólo a partir del suministro del equipamiento y el montado de las centrales, sino con todos los servicios asociados, para la operación y mantenimiento de los equipos, algo que ya hacemos en Central Dock Sud, con la que nos une un contrato de 10 años.
–¿Tienen algún otro negocio en carpeta para la Argentina?
–Por estos días vamos a cotizar para el proyecto de generación de 400 MW que Aluar prevé montar en Puerto Madryn, que es complementario a la expansión de su planta de aluminio. Y esperamos poder aportar nuestra experiencia a una eventual repotenciación de las turbinas de Yacyretá. Además, mantenemos conversaciones con empresas que, como Aluar, prevén ampliar su capacidad. Pero la decisión de un industrial está ligada a la rentabilidad. Hasta que no esté clara la ecuación de los precios futuros de la energía y el gas, y el transporte de esa energía y ese gas, no habrá industrias dispuestas a concretar esos planes de expansión.










