Esta noche Estados Unidos conocerá oficialmente a John Kerry. O más bien será ese tercio de estadounidenses que, según las encuestas, todavía dicen no saber quién es el candidato demócrata los que escucharán por vez primera lo que el senador por Massachusetts tenga que decir sobre su pasado y sobre el futuro que quiere para su país, al aceptar la nominación presidencial de su partido.

Los que dicen conocerlo, y los que no, tendrán que dilucidar a partir de hoy quién es este hombre que aspira a arrebatarle el puesto a George W. Bush. ¿Es el aristócrata de Nueva Inglaterra que desde joven ambicionó la Presidencia o el meritócrata que quiso ir a Vietnam cuando la mayoría de los de su clase evitó hacerlo? ¿Es el político profesional con fama de distante y demasiado intelectual para llegar a los votantes o alguien que evita las convicciones a menudo simples, y hasta simplistas, de los políticos profesionales? ¿Es el joven que sufrió una derrota tan vergonzosa cuando recién se iniciaba en política que tuvo que esperar 10 años para volver a intentarlo o el veterano senador por quien nadie daba un peso en las primarias demócratas, pero que terminó imponiéndose porque supo esperar su turno?

Kerry es todo eso y harto más, aseguran sus biógrafos. "Complicado puede ser la palabra más concisa para describirlo" afirma Brian C. Mooney, autor junto a otros dos periodistas del libro "John Kerry: La biografía completa por los periodistas del Boston Globe que mejor lo conocen".

"Su personalidad, su comportamiento, su política y su proceso de toma de decisiones están todos marcados por los matices", dice Mooney, quien cree que esto le viene a Kerry por ser "un hombre que le gusta examinar los hechos y los temas desde todos los ángulos". Y también por la crianza medio migrante del candidato, quien creció entre Europa y Estados Unidos, lo que contribuiría, en opinión de su biógrafo, a esa percepción de ‘distante‘ que la gente tiene de él.

Nacido en el privilegio

No lo parece, pero John Kerry es el resultado de lo que los estadounidenses llaman el melting pot, la enorme cacerola donde se mezclan las razas y credos que es, por definición, Estados Unidos. Sí, porque aunque muchos tienen a Kerry por un político venido de la aristocracia de la costa Este, con apellido irlandés y de religión católica -igual que su héroe, John F. Kennedy-, el nominado demócrata tiene orígenes distintos que hasta hace poco él mismo desconocía.

Por el lado materno, Kerry siempre tuvo claro que era un patricio. Su madre, Rosemary Forbes, desciende de esa conocida familia así como de los Winthrop, fundadores de Nueva Inglaterra.

Del lado Kerry, en tanto, las cosas resultaron distintas. Recién el año pasado Kerry se enteró de que su abuelo, Frederick Kerry, nació como Fritz Kohn, un judío originario de lo que ahora es la República Checa. Se cambió el nombre y la religión para hacerle el quite al antisemitismo. Kohn no sólo dejó atrás nombre y credo, sino también el Imperio Austro-Húngaro por Estados Unidos en 1905. Su tercer hijo, Richard, sería el padre del candidato.

Richard Kerry, un piloto de la Fuerza Aérea devenido en diplomático, llevó a su esposa y a sus cuatro hijos por la itinerancia propia de quienes trabajan para el Departamento de Estado. Así, John Kerry creció entre Europa -donde se educó en un internado suizo- y EE.UU., donde asistió a St. Paul’s, un exclusivo colegio para la elite blanca, anglosajona y protestante.

"El linaje de su madre le dio a Kerry acceso a colegios como St. Paul’s, pero allí igual se sentía como un outsider, por ser uno de los pocos católicos", afirma Brian C. Mooney. Y aunque venía de una familia prominente, Kerry tampoco se contaba entre los millonarios de ese colegio para niños ricos, de hecho, en los veranos trabajaba en un almacén y vendía enciclopedias puerta a puerta.

"Kerry nació en un mundo de riqueza, así que esto es parte de quién es, de cómo aborda los temas políticos y de cómo se relaciona con la gente", asegura por su parte, Darrell West, cientista político de la Universidad Brown, quien no se amilana al decir que "Kerry es más sofisticado que el político promedio".

De Yale a Vietnam

El salto a una universidad de la Ivy League era inevitable. Kerry ingresó a Yale, donde destacó como estudiante, como deportista y por su interés en la política. El joven Kerry también fue elegido para ser miembro de Skull and Bones, la elitista sociedad secreta de Yale, de la que también forma parte George W. Bush.

Tras graduarse en 1966, John Kerry tomó una opción que muy pocos de los de su clase tomaron: se unió voluntariamente a la Marina. En menos de dos años, era enviado a Vietnam.

El 28 de febrero de 1969, el capitán de la lancha torpedera, John Kerry, estuvo más cerca que nunca de la muerte. Mientras patrullaban el delta del río Mekong, recibió fuego enemigo. Sorpresivamente, Kerry ordenó enfilar la lancha directo hacia la orilla desde donde les disparaban. Cuando llegaron a la playa, se toparon con un soldado del Vietcong premunido de un lanzagranadas. Kerry lo persiguió y lo mató.

La leyenda cuenta que el almirante Elmo Zumwalt, máximo jefe de la Armada norteamericana entre 1970 y 1974, al enterarse de la hazaña de Kerry dijo que no sabía si someterlo a una corte marcial o premiarlo con una medalla. Al final se decidió por lo último, y Kerry regresó de Vietnam con tres medallas por su valentía.

"Kerry a menudo describe Vietnam como la experiencia que le cambió la vida", dice Mooney. "La cercanía con la muerte, y la relación con sus compañeros de armas, la mayoría provenientes de la clase trabajadora, forjaron su carácter", según su biógrafo.

John Kerry volvió a casa convertido en héroe, pero en uno muy amargado. Su desilusión con la guerra lo llevó entonces al activismo político, convirtiéndose pronto en líder de "Veteranos de Vietnam contra la Guerra".

Debut político

Su irrupción en la candente contingencia política del momento fue más allá de las protestas que organizó, en una de las cuales arrojó medallas militares a los jardines del Capitolio -las de otros veteranos, según se supo después-, y lo llevó hasta el Congreso mismo.

Allí, con sólo 27 años, Kerry saltó a la fama por encarar a los miembros del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, al decirles en su testimonio: "¿Cómo se le pide a un hombre que sea el último hombre en morir en Vietnam? ¿Cómo se le pide a un hombre ser el último hombre en morir por un error?"

El discurso le valió ingresar a la no tan selecta "lista de enemigos personales" del Presidente Richard Nixon, quien, según se supo más tarde, se refería al joven Kerry como "ese farsante".

El activismo antiguerra fue lo que pavimentó el camino de Kerry a la arena política. Demasiado confiado en sí mismo, creyó que su momento por fin había llegado: en 1972 postuló a la Cámara de Representantes por un distrito de Massachusetts, pero sufrió una derrota bíblica.

El ambicioso joven entendió que tendría que escalar como lo hace la gran mayoría, de a poco.

Kerry estudió Leyes en el Boston College, y se convirtió en fiscal de distrito. En Massachusetts fue el segundo hombre del gobernador Michael Dukakis. Y recién en 1984 fue electo senador por ese estado, cargo para el cual ha servido durante los últimos 20 años. Hasta ahora.

SUS MUJERES

Julia Thorne fue la primera esposa de Kerry. Se divorciaron en 1988. Luego se casó con Teresa Heinz.