

El romance tardó apenas siete meses en terminarse, y si bien de momento nadie espera una rebelión abierta, cada vez son más los dirigentes que ponen en duda la continuidad de Hugo Moyano al frente de la Confederación General del Trabajo (CGT). La conclusión no sería novedosa si partiera de los denominados gordos (jefes de sindicatos poderosos que se oponen al camio-
nero), pero lo llamativo es que surge de los propios aliados de Moyano.
La interna de la CGT parece atravesar su momento más convulsionado. En la última reunión del Consejo Directivo de la central, la semana pasada, se escucharon las primeras críticas abiertas hacia el accionar de Moyano. Las quejas coincidieron en que la cercanía del camionero al presidente Néstor Kirchner únicamente le reportó beneficios para su sindicato. Y que los avances permanentes de Moyano sobre los afiliados de otros gremios sólo lograron crispar más los ánimos.
Según pudo saber El Cronista, un portavoz del descontento fue el gastronómico Luis Barrionuevo, uno de los principales artífices de llegada de Moyano a la jefatura de la CGT. Pero también hubo críticas de dirigentes como Gerónimo Venegas, líder de los peones rurales y de las 62 Organizaciones Peronistas, y del taxista Omar Viviani. Incluso trascendió que hubo observaciones de los moderados Andrés Rodríguez (estatales de UPCN) y Gerardo Martínez (obreros de la construcción), a su vez encargados del diálogo con los gordos.
En general, se le reprocha a Moyano que a pesar de su alianza con Kirchner todavía no logró que se eleve el mínimo no imponible de Ganancias, un gravamen que cada vez afecta a más trabajadores en tanto consiguen aumentos salariales en paritarias. Algunos incluso arriesgan que la prueba de fuego para el camionero será abril, cuando el Gobierno se comprometió a modificar el impuesto. Si se trata de una nueva promesa incumplida a los sindicatos especulan con que Moyano quedará sin sustento interno.
Pero hubo otros hechos que calentaron los ánimos. Primero fue el subsidio que la obra social de los camioneros obtuvo en 2005 de la Secretaría de Transporte, y este año el nombramiento de Juan Rinaldi, abogado de Moyano, como interventor de la Administración de Programas Especiales, un organismo con manejo estratégico de los fondos que se destinan a la seguridad social. Y la gota que colmó el vaso fue el voto del diputado Héctor Recalde (asesor de la CGT y reciente jefe de la Comisión de Legislación Laboral de la Cámara baja) en favor del proyecto oficial de Presupuesto 2006. Es que esa norma mantuvo intacta la estructura de Ganancias.
Desde la otra vereda sindical, los gordos se relamen. Con el mercantil Armando Cavalieri como principal referente, los opositores coquetean con Barrionuevo, Martínez y Rodríguez para convencerlos de que Moyano no les cederá espacios y que será necesario reorganizar la CGT en el mediano plazo. Como era de esperar, la crisis congeló de momento las conversaciones destinadas a la vuelta de los opositores a la conducción de la central.
Con este escenario, Moyano deberá repensar su estrategia, porque los dirigentes consultados coincidieron en que le será muy difícil mantenerse como líder de la CGT sin apoyo interno y sólo respaldado por el Gobierno, con el ministro de Planificación, Julio de Vido, como interlocutor privilegiado.









