El atractivo es indiscutible. Las oficinas propias en el exterior representan para los estudios argentinos una incomparable puerta de entrada para nuevos asuntos y permiten, además, manejar muchas causas sin intermediarios. Sin embargo, las contras tampoco son menores: los altos costos que implican hacen desistir a más de una firma. Pese a todo, y luego de finalizada la convertibilidad, la mayoría de los estudios conservó sus despachos en el exterior hasta nuestros días.
Dentro de los estudios que tienen oficinas propias en el exterior, un caso paradigmático es tal vez el de Alfaro Abogados. Para ver el peso que tienen los asuntos foráneos en el estudio, basta decir que el propio Carlos Alfaro reside en Estados Unidos y pasa la mitad de su tiempo en la oficina neoyorquina del Rockefeller Center, donde trabajan siete abogados. En esta oficina, al igual que en la de Madrid, la firma presta asesoramiento de derecho local y asiste a empresas argentinas en los problemas jurídicos que tienen en esos países. “La oficina de Londres, en cambio, está dedicada a relaciones públicas , explica Alfaro, de paso por Buenos Aires.
Quien desde hace tiempo también tiene oficinas propias en Nueva York es el estudio Marval, O’Farrell & Mairal. En esa ciudad están trabajando en este momento dos abogados, aunque en las épocas de esplendor de privatizaciones y M & A llegaron a ser seis los profesionales que asesoraban en la Gran Manzana. Además la firma cuenta con oficinas a través de alianzas específicas en San Pablo y Madrid.
Pero si de oficinas propias se trata, tampoco se puede dejar de mencionar a Cárdenas, Cassagne & Asociados, que posee una filial en Madrid. En tanto, Allende & Brea tiene oficinas propias en Atlanta y Miami. “En ninguna de las dos ciudades norteamericanas ejercemos el derecho, aunque las dos han sido fuente de un importante flujo de negocios , señala Julián Peña, asociado de Allende & Brea y especialista en comercio exterior.
Las ventajas de contar con oficinas propias fuera del país son bien tangibles para Alfaro, quien destaca el poder de monitoreo que ejerce el cliente y el aumento de convocatoria y negociación por parte del estudio. “La conveniencia de contar con la atención directa de aquellos abogados que están a cargo del caso ofrece un plus para las compañías argentinas, que por alguna razón tengan problemas jurídicos tanto en España como en Estados Unidos , resume.
Pero no todas son rosas para quienes tienen oficinas afuera. Los costos en Nueva York, por ejemplo, pueden ascender a los u$s 40.000 brutos por mes. Es que en Estados Unidos, a los altos costos de las propiedades deben sumarse los de recursos humanos. Basta decir que una secretaria puede llegar a cobrar unos u$s 3.500 por mes. Lo mismo sucede en España. Los costos de una oficina funcionando en Madrid promedian los 300.000 euros.
La unión hace la fuerza
Pero más allás de las oficinas propias, los estudios argentinos pueden poner un pie en el exterior mediante redes globales de abogados o por alianzas con bufetes de los países de la región que tienen más intercambio comercial con la Argentina, en vínculos denominados best friends. A veces los estudios tienen relaciones de los dos tipos, como es el caso de Marval, O’Farrel & Mairal.
Sin dudas, una de las redes globales más grande es Lex Mundi, integrada por los estudios jurídicos líderes de más de 150 países y por 14.000 abogados. A esta organización pertenece Marval, O’Farrell & Mairal, quien también tiene relación de best friends con las firmas Demarest & Almeida, de Brasil, y Uría & Menéndez, de España. “Esta alianza no opera sólo derivando casos. Además hay un fuerte intercambio de información y conocimiento , destaca Alfredo O’Farrell.
Otro caso paradigmático de alianzas es el del estudio Brouchou, Fernández Madero, Lombardi & Mitrani. Se vinculó con las firmas Garrigues de España y Portugal, Mijares Angoitia Cortéz y Fuentes de México, y Barbosa, Musnich y Aragao de Brasil, integrando Affinitas. “En las alianzas típicas, los estudios brindan contactos entre ellos, únicamente refiriéndose causas , asegura Jaime Fernández Madero, socio del estudio argentino que patrocina a Techint y Molinos. Y con una dosis de ironía, no duda en agregar: “Los socios sólo se juntan una vez cada tanto para comer, tomar unos vinos y fumar habanos .
En opinión del estudio, Afinitas marca una diferencia. “La idea es que el cliente perciba que está recibiendo sustancialmente la misma calidad de servicio, como si estuviera trabajando siempre con la misma firma de abogados , agrega Cristian Mitrani, socio del estudio. Próximamente las firmas empezarán a enviarse mutuamente abogados, que por seis meses harán sus prácticas en alguno de los estudios asociados. El propósito es intercambiar las mejores prácticas de cada uno de ellos.
El estudio M & M Bomchil también forma parte de dos redes o networks de abogados. Una de ellas se denomina Bomchil, Castro, Goodrich, Claro, Arosemena y Asociados, más conocida como The Bomchil Group. Se trata de una asociación de estudios latinoamericanos que se fundó en 1963 y que tiene oficinas en París. La otra, es una red global denominada International Lawyer Network, que reúne aproximadamente a unos 2.500 profesionales en casi todos los países del mundo.
En ambos casos, se trata de alianzas entre estudios que mutuamente se refieren asuntos, por lo que prácticamente todo el trabajo del estudio argentino se realiza en nuestro país. “La Argentina es un país netamente importador de capitales y no exportador de capitales, por lo tanto el trabajo principal lo realizamos fronteras adentro , refuerza Máximo Bomchil. La excepción en los últimos años se ha dado en materia de arbitrajes, donde la firma tiene varios casos. Allí, los equipos de abogados de M & M Bomchil se mudan a Washington, Miami, Nueva York o París, sobre todo en épocas de audiencias.
Por su parte, el estudio Beccar Varela suscribió un acuerdo de cooperación con las firmas Pinheiro Neto Advogados (Brasil), Gómez Acebo & Pombo (España) y Vieira de Almeida & Asociados (Portugal). El propósito es desarrollar actividades conjuntas, aunque con independencia profesional y autonomía administrativa. Así mismo, Beccar Varela participa desde hace más de 30 años del Club de Abogados, una organización compuesta por estudios jurídicos de toda Latinoamérica y ocho firmas europeas que desarrollan proyectos comunes e intercambian know-how.
Quien también tiene una alianza del tipo best friends es el estudio Pérez Alati, Grondona, Benites, Arnsten & Martínez de Hoz (h). Acuerdo Atlántico es el nombre con el que se conoce a la asociación que lo vincula con las firmas Cuatrecasas de España, Goncalves Pereira, Castelo Branco de Portugal y Machado, Meyer, Sendacz & Opice de Brasil. En el marco de esta alianza es que Pagbam comparte oficinas en Nueva York.
En los casos de acuerdos tipo best friends, y aunque las cifras varían en las distintas firmas, los usos y costumbres indican que el estudio que referenció al cliente se queda con un porcentaje del negocio, que puede oscilar entre el 5% y el 10 por ciento.
Y una de las coincidencias generalizadas es que en algunas plazas más vale no tener alianzas exclusivas. Nueva York y Londres son las principales ciudades en las que conviene tener relaciones con todos los estudios posibles. Fernández Madero señala que la política del estudio es no tener alianzas exclusivas con sus pares del mundo anglosajón. “La razón es que son mercados exportadores de inversiones y, por lo tanto, de trabajo legal. Si uno tiene un arreglo con un estudio, queda excluido de los demás , explica.
“La Argentina es un país más de recibir que de enviar asuntos, por lo que ningún estudio de los grandes va a hacer una alianza en las grandes capitales financieras , señala O’Farrell. A su entender, una alianza exclusiva significaría el cierre de las puertas del resto de las firmas de la plaza. “Allí nadie se va a casar con uno solo , agrega.
Rumbo a China
Desde hace un tiempo, los grandes estudios aspiran a posicionarse también en el enorme mercado chino. Pero algunos señalan que pese a las expectativas creadas el año pasado, el flujo de trabajo jurídico es muy acotado. Otros, en cambio, aseguran que la apuesta es a largo plazo y con muchas posibilidades de prosperar. Unos y otros definen, por las dudas, estrategias para posicionarse en el gigante asiático.
Por medio de Lex Mundi, Marval, O’Farrell & Mairal se relacionó con su par chino, el estudio Jurídico Jun He. Desde hace 10 años, la firma argentina mantiene estrechas relaciones con empresas y entidades gubernamentales de China, incluso representa a clientes locales. De todos modos, O’Farrell se muestra cauteloso: “Con China esperamos que haya movimiento en un futuro cercano y mediano. A cuánto va a llegar y en qué instancias, el tiempo lo dirá. Igualmente, nosotros ya estamos posicionados allí .
El mismo camino hacia China lo siguió el estudio Allende & Brea, quien por medio de la alianza Pacific Rim Advisory Council, que ya integraba, tomó contacto con su colega chino, el estudio King and Hood. Con 400 abogados, es uno de los más importantes en la región. Ambos bufetes firmaron una alianza estratégica y vienen realizando cada dos meses videoconferencias sobre temas como software, exportación de vinos y productos agrícolas no convencionales. De todos modos, en Allende & Brea reconocen que ni la derivación de negocios ni las consultas mutuas se dan con mucha asiduidad. “La relación con China es un tema a largo plazo , señala Julián Peña.
Independientemente de estas relaciones, ni Marval ni Allende tienen abogados argentinos desempeñándose en China. Quien si está trabajando en Oriente es Maximiliano Garaguso, un joven letrado del estudio lvarez Prado & Asociados. Este buffet firmó una alianza estratégica con el estudio Lehman, Lee & Xu, con sede en Beijing.
“Es indispensable superar las barreras idiomáticas y culturales para pensar en una verdadera integración , señala Juan Manuel lvarez Prado, a la hora de explicar la estadía en China de un abogado de su estudio. Con 27 años, Garaguso se transformó así en el pionero de los letrados argentinos instalados en Beijing. Mientras aprende el idioma y se acomoda a la cultura china, ya ha generado más de un negocio. Por ello lvarez Prado asegura que el comercio bilateral no es sólo un proyecto a futuro: “En seis meses hemos aprendido bastante y somos muy optimistas respecto de nuestro futuro en China, incluso más a mediano que a largo plazo.