

Internet nunca estuvo tan al alcance de los argentinos. La cantidad de usuarios –personas que sin pagar abono se conectan en los cibercafés, facultades o locutorios– creció un 39% respecto a 2003, y alcanzó los 5,7 millones. Las estimaciones para 2004 hablan de un alza estimada en el 35 por ciento.
Aunque no existen cifras oficiales, los argentinos tienen la posibilidad de acceder a la red de redes a uno de los precios más bajos del mundo. En promedio, 15 minutos de conexión en un cibercafé cuestan 50 centavos o 0,17 centavos de dólar, mientras que el mismo tiempo cuesta casi 2 dólares en Brasil.
Pero no sólo los cibercafés se convirtieron en puntos de acceso para los que no tienen computadora propia o para los que quieren navegar a mayor velocidad de la que le permite su abono. El fenómeno de los lugares públicos que ofrecen Internet se contagió a locutorios, bares y estaciones de servicio.
Esta tendencia, que se consolidó definitivamente el año pasado, tuvo su repercusión en el aspecto social y dejó de ser un servicios, exclusivo para la gente con mayor poder adquisitivo. Durante diciembre, el 23% de las personas con menor nivel de ingresos utilizó Internet, según un estudio que realizó Ipsos Media -EGM. Lo que no sorprende es que los grupos de entre 13 y 34 años son los que más navegan: en ese segmento, la Web tiene una penetración del 40 por ciento.
Interior
Aunque la fiebre de los cibercafés empezó en Buenos Aires durante 2001, la moda no tardó en llegar a las demás provincias, donde existe un mayor ritmo de crecimiento que en Buenos Aires.
Según la encuesta, mientras que en Capital y Gran Buenos Aires el 40% de las personas se conectó desde un cibercafé o locutorio, el 62% de las personas que vive en el interior lo hizo en estos locales en diciembre pasado. En las provincias, sólo el 30% de la gente accede desde su casa, mientras que en Buenos Aires esa cifra llega al 50% de los casos. Sucede que en el interior no existen aún las opciones de conexión doméstica que sí tienen los habitantes de las grandes ciudades, como Rosario y Córdoba.










