

La cadena argentina Hipertehuelche anunció un plan de expansión en 2005 para consolidar su desarrollo en la Patagonia, la zona donde opera desde hace 35 años. La firma, que al igual que Easy de la chilena Cencosud vende materiales y productos para la construcción, el hogar y el jardín, sumará cuatro sucursales a las seis que ya posee y construirá una planta de ladrillos en Caleta Olivia, con una inversión de 30 millones de pesos. Con el plan, la empresa busca crecer un 50% sobre la facturación de 2004, que cerrará en 120 millones de pesos.
Hipertehuelche ya tiene una fábrica de ladrillos en Río Gallegos, Santa Cruz, donde nació como corralón de materiales en 1969 bajo una sociedad familiar, integrada por Carlos Costa y sus hijos Eduardo y Horacio. Recién en 1999 se mudó al formato de hipermercado, con la apertura de su primer local en Río Gallegos.
Desde ese año, la cadena –que mantiene el mismo capital accionario– no paró de crecer y en la actualidad posee dos puntos de venta en Río Gallegos y uno en Comodoro Rivadavia, Bahía Blanca, Santa Rosa y Bariloche. El plan estratégico para 2005 contempla aperturas en Comodoro Rivadavia, Ushuaia, Caleta Olivia y Calafate.
La firma busca afianzar su liderazgo en el sur, donde no tiene competencia con Easy. “El local más cercano de Cencosud está en la ciudad de Neuquén a 400 kilómetros de nuestro local de Bariloche , explica Eduardo Costa, accionista y presidente de la cadena. Es por eso que, por el momento, no está previsto el desembarco en Buenos Aires.
Más competitivos
La fábrica de ladrillos de Caleta Olivia, en tanto, busca generar mayores ventajas competitivas y lograr un abastecimiento adecuado del material en la zona. “Se trata del principal producto y base de inicio de toda construcción, tanto por los stocks necesarios en tiempo y forma, como fundamentalmente por su precio comparativo al momento de cuantificar la obra . explica Costa.
En la actualidad, la firma no da abasto con la planta de Río Gallegos, e incluso debe comprar material en Buenos Aires para vender en sus sucursales, lo que hace que la incidencia del flete en su estructura de costos sea altísima.
“Durante los últimos 8 años hubo un proceso de desinversión de las fábricas de ladrillos. Las empresas no adecuaron sus plantas y hay falta de capacidad. Por eso debemos abastecernos en Buenos Aires , explica Costa.
En sus locales de 6.500 metros cuadrados, la cadena ofrece desde cemento, chapa, hierro y madera a cerámica, loza, grifería, aberturas, instalaciones de luz, conjuntos y accesorios sanitarios, alfombras, revestimientos, pinturas y elementos para jardines. Los productos se compran a los principales proveedores locales, como Siderar, Masisa y Petroquímica Comodoro Rivadavia. Pero también, se importan de Brasil, Uruguay y China.









