TATA Consultancy Services (TCS) es una empresa india de tecnologías de la información, que el año pasado abrió sus propias oficinas en Buenos Aires y tiene un acuerdo de complementación con la empresa local Datco. A nivel global, en el ejercicio 2004 tuvo una facturación de U$S 1.560 millones, un 50 por ciento más que el año anterior. Tiene 17 centros de desarrollo de software, de los cuales uno está ubicado en Uruguay.

Mathai Joseph, director de Investigación y Desarrollo de TCS, estuvo en la Argentina con motivo de la Primera Conferencia sobre Principios de Ingeniería del Software (PriSE), organizada con el apoyo de la Universidad de Buenos Aires. El ejecutivo es el responsable de convertir las investigaciones y los desarrollos de TCS en herramientas y productos de aplicación industrial, para llevarlos al mercado. A su entender, el área de investigación es una de las principales fortalezas de la compañía, junto a su modelo de tercerización.

La consultora pertenece al grupo TATA, empresa que surgió hace 137 años y hoy posee 93 compañías en diez industrias diferentes.

–¿Cuál es la situación de TCS en la Argentina y qué planes tienen para el futuro?

–Si bien TCS está desde hace muy poco en la Argentina, nuestro interés está en utilizar las prácticas de outsourcing y aprovechar nuestra presencia en Uruguay, donde tenemos más de 250 personas trabajando. La propuesta es hacer negocios en la Argentina y canalizarlos al centro de desarrollo de Uruguay.

–¿Existe la posibilidad de montar un centro de desarrollo de software en Argentina?

–A medida que crezca el negocio, seguramente, sí. Pero en todas las regiones tenemos centros de desarrollos globales, que son los que distribuyen servicios a diferentes países.

–¿Cuáles son las mayores fortalezas de la compañía?

–Desarrollamos aplicaciones muy complejas, por un lado; y, por el otro, los servicios que proveemos en cada una de ellas. Otro diferencial es el tamaño y la trayectoria de la compañía, pues en la actualidad TCS tiene 40.000 personas trabajando en todo el mundo. Además, ponemos un fuerte foco en investigación y desarrollo. Desde que comenzamos, hicimos un profundo trabajo en actividades relacionadas con la investigación, tanto para TCS como a nivel global.

–¿Cuál es el área que genera más ingresos para TCS?

–Los servicios financieros, con casi un 70 %. En segundo lugar, la manufactura, que cubre varias áreas, como diseño y procesos de control en fábricas. Pero si vemos las tecnologías, el e-business aplica a diferentes áreas de negocios y es útil para cualquier tipo de industria.

–¿Ofrecen outsorsing de investigación y desarrollo a medida?

–TCS desarrolla software a pedido, a través de las alianzas con empresas de tecnología. Si bien en la actualidad no estamos ofreciendo servicios de investigación, tenemos un proyecto piloto para hacerlo, pero recién comenzamos con la idea.

–A nivel global, ¿cómo divide los usos del software para la industria?

–La ecuación es simple: de diez ingenieros de software, sólo tres desarrollan y el resto hace tareas de mantenimiento.

–¿Qué aspectos rescata de la Conferencia PriSE?

–Es un puente entre lo creado por los investigadores y las compañías. En las empresas, los desarrolladores generan software para aplicaciones; mientras que en la investigación, se estudian aspectos de la informática e ingeniería de software. Entonces, precisamos un acercamiento entre lo que se estudia y lo que es posible poner en práctica. Es decir, un puente entre las comunidades de la industria del software. Aquí se congregan los principales ingenieros de aplicaciones, y es la primera de este tipo que se celebra. La esperanza es que haya un incremento en el interés, no solamente de los profesionales del sector, sino también de los grandes jugadores mundiales.

Irina Sternik