

En la oficina de Oliver Sarkozy, medio hermano del presidente francés Nicolas Sarkozy, y titular del grupo de inversión financiera de la firma de private equity Carlyle, hay un monumento dedicado a un hombre de los suburbios de Long Island, en Nueva York, llamado John Kanas.
Oliver Sarkozy conoció a Kanas en el año 2000, cuando era un directivo del Credit Suisse First Boston, que tuvo éxito en la defensa de Dime Bancorp ante la oferta hostil de otra entidad, North Fork Bank, cuyo CEO entonces era Kanas.
La estatua es testimonio del reconocimiento que Kanas ha recibido con frecuencia de otros banqueros mientras lograba hacer crecer a North Fork con una serie de adquisiciones agresivas: consiste en un logo de North Fork en medio de una sartén, con un tenedor (fork, en inglés) clavado, y conmemora la victoria de Dime sobre North Fork y la alegría de Sarkozy al poder ganarle a Kanas.
Sin embargo, en los últimos meses esta estatua que está sobre el escritorio de Sarkozy ha adquirido una dimensión irónica porque ahora Sarkozy y Kanas –quien le vendió North Fork a Capital One en 2006, en una transacción valuada en casi u$s 15.000 millones– son socios en una de las más operaciones bancarias más importantes de este año.
Kanas y un grupo de firmas de inversión en private equity entre las que figuran Carlyle, Blackstone, Centerbridge y WL Ross se han unido para comprar BankUnited, un banco de Florida de u$s 13.000 millones, que fue cerrado por los reguladores tras sufrir grandes pérdidas con sus hipotecas a tasa variable.
Los nuevos propietarios están poniendo u$s 945 millones de capital en BankUnited, con la esperanza de poder usarlo como un vehículo para comprar otros bancos en problemas en el estado de Florida. Con este fin, han capitalizado la entidad “mucho más de lo que los reguladores pensaban que era suficiente. Está sustancialmente sobrecapitalizado , dijo Kanas.
Más de u$s 23 millones del capital proviene del propio Kanas, un ex maestro que se hizo fama de negociador tenaz. El banquero, que logró vender su compañía en el pico del mercado alcista, describe su papel en la nueva empresa de Florida con típico aplomo: “A la única persona a la que podía confiarle tanto de mi propio dinero era a mí mismo , señaló.
Kansas dijo también que espera que las firmas de private equity eventualmente pongan más dinero en BankUnited. Aunque estas firmas están sentadas sobre miles de millones de dólares, por el momento no cierran muchas operaciones porque no pueden conseguir bonos baratos. Comprar bancos, que son empresas apalancadas, ofrece una alternativa para ese dinero. Sin embrgo, Kanas dijo que considera apropiado poner límites a la participación del segmento de private equity en el sector.
La ley federal de Estados Unidos prohibe que una única firma de private equity posea más de 24,9% de un banco para evitar que los propietarios usen la entidad para apoyar a otras empresas que controlan. “Hasta cierto punto, la paranoia del gobierno está justificada , dijo Kanas, quien, con sus socios, ingresó en un acuerdo de asistencia del gobierno que los ayudará a protegerse de pérdidas futuras, y comentó que prefiere este tipo de acuerdo de protección de pérdidas a los fondos del Programa de Alivio para Activos en Problemas (TARP, por la sigla en inglés).
En el caso de BankUnited, estima que la economía de Florida demorará entre tres y cinco años en mejorar y el balance del banco se achicará sustancialmente en el corto plazo.
Los analistas son optimistas con respecto a la rentabilidad de la inversión de Kanas y sus socios. Según fuentes familiarizadas con el tema, BankUnited redujo el valor de su cartera de hipotecas a tasa variable a alrededor de 30 centavos por cada dólar.
“Uno trata de reducir al precio más bajo justificable. Han bajado el precio de los activos de manera tan marcada que el rendimiento sube mucho , explicó Gerald Cassidy, analista del sector bancario de Royal Bank of Canada.
Kanas se mueve con prudencia en este nuevo negocio de Florida. Consciente de su reputación de tipo duro del mundo de la banca de Nueva York, ha despachado a su leal secretaria para ese estado, para que tranquilice al personal de su nuevo banco. “Le van a preguntar sobre el nuevo jefe y ella dirá cosas buenas de mí , aseguró el banquero.










