

Con los acuerdos de precios en marcha, el Gobierno empezó a volcar la mirada hacia la puja salarial, que desde marzo se desplegará por completo, por sus posibles efectos inflacionarios. Y de nuevo el propio presidente Néstor Kirchner se puso al frente de las conversaciones con empresarios y sindicalistas para pedirles mesura. En ese contexto, resurgió la versión de un inminente acuerdo entre la Unión Industrial Argentina (UIA) y la Confederación General del Trabajo (CGT) para ponerles un marco a las paritarias que evite desbordes.
En la UIA y la CGT las versiones son dispares pero coinciden en un punto: Kirchner y la ministra de Economía, Felisa Miceli, les hicieron saber a ambos sectores de su preocupación por las consecuencias de una pelea salarial encarnizada. El temor es compartido en pleno por los empresarios, que en muchos casos consideran haber dado aumentos por encima de la inflación acumulada. También se refleja en los acuerdos de precios, que contienen cláusulas de revisión en función de los ajustes salariales. Y hasta los sindicalistas admiten que la puja deberá ser más contenida que el año pasado, de modo de evitar una carrera con los precios que termine por licuar sus logros en las negociaciones.
Fuera de esa convicción, existen dudas acerca de cómo se concretará el eventual acuerdo entre la entidad fabril y la central obrera. Mientras de uno y otro lado algunos afirman que habrá un pacto público avalado por el Gobierno, incluso con la participación de otras cámaras de empleadores, otras fuentes del ámbito empresario explicaron que el verdadero objetivo de Kirchner es que se produzca un entendimiento pero sin ser promocionado como tal, por entender que de ese modo se alentarían las temidas expectativas inflacionarias. Por lo pronto, para los próximos días se espera un encuentro entre los jefes de la UIA, Héctor Méndez, y de la CGT, Hugo Moyano, para mostrarlos en una actitud de sana convivencia.
Los ejecutivos que abonan la versión según la cual habrá un acuerdo pero no público, agregan que uno de los mayores inconvenientes es la volatilidad que perciben en la estructura de la CGT. En ese orden, señalan que Moyano mantiene una fuerte oposición de los denominados gordos, dirigentes de sindicatos poderosos que renunciaron a sus cargos en la central a mitad de 2005, pero también sufre una resistencia incipiente, nacida de sus propios aliados, quejosos del manejo personalista del líder camionero.
Lo concreto es que para marzo se espera, junto al reinicio de la mayoría de las paritarias, que se acrecienten los contactos entre empresarios y sindicalistas. “A algún acuerdo habrá que llegar. Los congelamientos de precios se firmaron con una cláusula que requiere revisar la evolución de los salarios, así que en algún momento tendrá que haber una discusión con los empresarios , anticipó Juan Carlos Schmid, jefe del sindicato de Dragado y Balizamiento y habitual confidente de Moyano.
Schmid admitió desconocer si hubo más contactos con la entidad industrial luego de los últimos diálogos que tuvieron el año pasado, en los que no hubo definiciones puntuales acerca de un acuerdo, pero aseguró que el tema volverá a debatirse en la próxima reunión del Consejo Directivo de la CGT, prevista para los primeros días de marzo.
Para esas mismas fechas, comentó que la central organizará una “conferencia sobre el empleo de la que participarán funcionarios del Gobierno, expertos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y empresarios. Y no descartó que la ocasión sirva para agilizar los contactos con la UIA. “No me consta que se esté preparando un pacto con los industriales, pero de la forma en que evolucionan los acuerdos de precios sí requerirán de un mayor consenso , evaluó.
La puja salarial de este año tendrá hoy su primer capítulo de gran impacto con la presentación formal del planteo salarial que hará ante el Ministerio de Trabajo el sindicato de camioneros, que lidera Moyano, a las cámaras empresarias de la actividad. Para esa negociación, Pablo Moyano, hijo del jefe sindical, adelantó que se pedirá un aumento salarial de entre 30% y 40% y la apertura de tres nuevas ramas en el convenio colectivo. De cómo se resuelva esa paritaria dependerá, en buena medida, la evolución del resto de las negociaciones previstas para este año.









