

La oferta de Procter & Gamble, de $ 57.000 millones, para quedarse con Gillette es la última señal de un resurgimiento de los acuerdos entre empresas, después de que la actividad de fusiones y adquisiciones de los últimos cuatro meses fue la más elevada desde 2000. Sin embargo, al igual que algunas de las otras transacciones recientes, su naturaleza es mayormente defensiva.
Ambas empresas se recuperaron bien de los problemas que sufrieron en los noventa, pero esos problemas no desaparecieron. Como todas firmas de la industria de consumo masivo, siguen enfrentando constante presiones de las cadenas de supermercados, que son los que venden la mayoría de sus productos.
Al mismo tiempo, muchos fabricantes descubrieron que la globalización es menos beneficiosa de lo que pensaban. Quedó demostrado que eran excesivamente ambiciosos los pronósticos de crecimiento basados en que las marcas icónicas en los mercados emergentes –como India y China– alcanzarían los niveles de Estados Unidos y Europa. Mientras tanto, los consumidores en casa tienen un comportamiento poco constante: buscan productos de nicho para diferenciarse de la multitud, o se enamoran de modas como la dieta Atkins.
Las fusiones y adquisiciones ofrecen una respuesta, fortaleciendo el poder de negociación de los fabricantes. También pueden ayudar en el desarrollo de productos nuevos con mejores márgenes.
Otros sectores que otra vez se acercaron a las fusiones y adquisiciones también enfrentan grandes desafíos. Entre ellos está la industria de las telecomunicaciones, donde Cingular compró AT&T Wireless por u$s 41.000 millones el año pasado, y SBC Communications está estudiando una oferta de
u$s 16.000 millones por AT&T. Los principales operadores de telefonía de línea fija ven que la telefonía móvil y el cable están erosionando su posición, mientras que tecnología de voz por Internet amenaza su modelo de negocio.
En el sector farmacéutico, cada vez es mayor el costo de crear productos nuevos de gran éxito y llevarlos al mercado, lo que llevó a acuerdos como los u$s 73.000 millones que ofreció Sanofi-Synthelabo para quedarse con Aventis. Las firmas tecnológicas están otra vez fusionándose, esta vez para ofrecer sus paquetes de software corporativos, en vez de una o dos piezas del rompecabezas, la compra de PeopleSoft por parte de Oracle hasta la adquisición de Veritas por Symantec.
Los accionistas se alegran frente este resurgimiento de los acuerdos. Sin embargo, todavía hay señales de una exuberancia irracional en algunos de ellos, y los inversores probablemente se muestren reacios a las visiones estratégicas que llevaron a empresas con cantidades de efectivo a pagar demasiado por las adquisiciones. Por lo tanto, es importante que P&G haya prometido mayores recompras una vez que Gillete esté dentro de la bolsa, para asegurarle a los accionistas que no está tirando su plata.










