

Itaú, uno de los bancos más grandes de Brasil, decidió expandirse en Japón para aprovechar la demanda de los inversores institucionales de ese país, tras captar más de la mitad del flujo récord de u$s 22.000 millones que los inversores individuales del país asiático dedicaron a Brasil.
Itaú ha establecido una compañía de gestión de activos en Tokio que tiene como objetivo ofrecer a los inversores institucionales japoneses asesoramiento y acceso a fondos offshore.
Por otra parte, el banco también planea asociarse con firmas locales para ofrecer fondos de inversión onshore.
Itaú ha informado que, desde que hace tres años se asoció con firmas domésticas y empezó a ofrecer fideicomisos de inversión a individuos japoneses, logró acumular bajo su gestión activos por valor de u$s 11.500 millones, gracias al impulso del fuerte crecimiento económico de Brasil.
Según la entidad Japan Investment Trusts Association, los inversores minoristas japoneses tienen 2,05 billones de yenes (u$s 21.700 millones) en fideicomisos brasileños.
El Itaú espera lograr un éxito similar con clientes institucionales de Japón como los fondos de jubilaciones y pensiones, que todavía no han invertido fuerte en los mercados emergentes.
“Lo que conozco de Japón me indica que hay dos oleadas de inversión. La primera proviene de los inversores individuales, que demandan todo el tiempo inversiones alternativas, y después hay una segunda oleada, que es la de los inversores institucionales , explicó Roberto Nishikawa, director gerente senior de Itaú.
Japón es un mercado importante para los administradores de fondos por la alta tasa de ahorro del país.
Además, muchos fondos de jubilaciones japoneses están cada vez más interesados en las inversiones en el exterior, porque buscan mejores retornos que les permitan aportar dinero a los planes que tienen escasez de fondos.
Japón tiene una relación única con Brasil, país donde habita la mayor cantidad de emigrantes japoneses en el mundo.










