El mes que viene habrá otro recambio institucional en el mercado. Y como en todos los que hubo hasta ahora, el Gobierno quiere dejar su huella. En este caso, el turno es de Seguro de Depósitos (Sedesa), la sociedad que administra el fondo de garantía para los depósitos bancarios, de más de $ 1.300 millones.

La asamblea promete una fuerte disputa entre las tres asociaciones que nuclean a los bancos accionistas: ABA, Adeba y Abappra. La cúpula actual de Sedesa está presidida por José Jaime, un economista de bajo perfil, pero que contó con el apoyo de los bancos extranjeros para liderar el organismo.

Para la elección de la nueva conducción, los bancos que son accionistas de Sedesa tienen un número de votos equivalente a la participación en el fondo que administra la sociedad. Esa cifra varía de acuerdo con los depósitos que tiene cada entidad.

Dos factores cambiaron el juego de poder dentro de Sedesa después de la crisis. En primer lugar, los bancos públicos, reunidos en Abappra y encabezados por el Nación, ganaron muchos depósitos e incrementaron su poder de voto: reúnen el 37,9% (sólo el Nación tiene más de 27%).

Mientras tanto, la fractura de ABA y el renacimiento de Adeba quebró el poder que antes estaba en manos de la banca extranjera. Ahora, cerca del 44,4% de los votos está en manos de ABA y el 17,7% restante está en Adeba.

Una de las versiones que circula en el mercado indica que Abappra y Adeba acordaron una lista única, que tendrá a Irene Ulnik como presidenta. La funcionaria –que viene del Banco Suquía– tiene una fluida relación con Felisa Miceli y está señalada como la pata lavagnista en Sedesa. Norberto Peruzotti, de Adeba, iría como vicepresidente y Martín Lagos, actual director titular, mantendría su lugar.

Sin embargo, no se descarta que de acá a que se presenten las listas, haya novedades por el lado de ABA, que pretende mantener la línea actual en la conducción.