El primer trimestre del año arrancó con un cambio de tendencia en el mercado de depósitos. Por la aceleración de la inflación y la leve suba en las tasas, los inversores hicieron más plazos fijos y colocaron menos dinero en cuentas a la vista, un comportamiento inverso al que se registró en 2004, cuando la preferencia por la liquidez dominó el escenario.
Entre enero y marzo, los depósitos totales del sector privado subieron casi $ 4.600 millones. El 70% de esa cifra –algo más de $ 3.200 millones– se explica por el crecimiento de las colocaciones a plazo. El 30% restante es por un aumento del dinero en cuentas a la vista. En 2004, en cambio, la tendencia fue inversa: las cajas de ahorro y cuentas corrientes sumaron $ 8.400 millones, mientras que los depósitos a plazo apenas crecieron $ 1.375 millones.
“El sistema financiero insinúa un cambio en su formato, al frenarse el crecimiento del dinero transaccional frente a la moderada expansión de las colocaciones a plazo , destaca el último informe del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF). Hay varios factores que explican este proceso. Por un lado, la aceleración de la inflación, con 4% acumulado en el primer trimestre, disparó un movimiento de cobertura, especialmente en los inversores institucionales. “Hemos notado un fenómeno de mayor aumento de los plazos fijos sobre las cuentas transaccionales y una buena parte se explica por el repunte de la inflación , afirmó Pablo Ayub, economista del Estudio Broda.
Del crecimiento total de los plazos fijos, la mitad –casi $ 1.500 millones– se explica por las colocaciones con CER, aunque la mayor parte de la suba en este segmento se produjo en enero, cuando el Banco Central todavía no había extendido el plazo mínimo a 270 días.
Los que más rápido reaccionaron a la aceleración de la inflación fueron los inversores institucionales. El 65% de la suba de los plazos fijos correspondió a colocaciones mayores a $ 1 millón. “Los inversores salen de las cuentas a la vista para evitar el impuesto inflacionario , dice Alfredo Gutiérrez Girault, economista jefe del IAEF. “Es de esperar que el dinero transaccional se mantenga estable mientras dure este escenario , agrega. En un banco privado señalan que “mientras en 2004 los inversores optaban por la liquidez, ya no les rinde; la inflación no soporta el rendimiento de una cuenta corriente .
La suba de la inflación estuvo acompañada por una leve alza en las tasas de interés que pagan los bancos, que fue el anzuelo ideal para los inversores institucionales. Al 31 de marzo, la tasa promedio para depósitos de más de $ 1 millón a 30 días llegó a 3,2%, cuando estaba en 2,5% a fines de enero.
Para las entidades, este cambio tiene una cara positiva y una negativa. Por un lado, con más dinero a plazo, mejora la calidad de fondeo y hay más dinero para prestar. Pero al mismo tiempo, la nueva masa de plazos fijos implica más costos, ya que devengan un interés mayor que las cuentas a la vista, y afecta la rentabilidad del sistema.
El Central no estuvo ajeno al cambio de tendencia, pero arriesgó una explicación diferente. En el seguimiento del Programa Monetario del trimestre, destaca que el alza de depósitos a plazo más que compensó la caída de las colocaciones a la vista. “Hubo una entrada de capitales mayor a la prevista que se tradujo, en parte, en una mayor demanda de depósitos a plazo , explica el BCRA.
En los primeros tres meses, la suba de los plazos fijos ya supera en más de dos veces a la cifra de todo el año pasado. Y como una buena parte de ese crecimiento es en depósitos con CER –que tienen un plazo mínimo–, también se nota un alargamiento de los plazos.
Según un informe de Federico Muñoz & Asociados, en enero de 2003 había $ 2.055 millones en colocaciones a más de 90 días, que representaban el 6% del total. Para marzo de este año, esa cifra creció a $ 17.414 millones, el 34% del total. En parte, esto se debe a que los inversores estiran el plazo en busca de una mayor rentabilidad.