Fallida fusión Garoto-Nestlé: cuando la regulación se aplica bien

El 5 de febrero el organismo brasileño de defensa de la competencia desaprobó la compra de la empresa de chocolates y golosinas Garoto por parte de la multinacional suiza Nestlé, poniendo freno a una operación de u$s 250 millones. La decisión del Consejo Administrativo de Defensa Económica (CADE), expedida luego de casi dos años desde que se efectuara la operación, fue tomada por una mayoría de 5 votos contra 1.

Las empresas habían firmado un Acuerdo de Preservación con el CADE, mediante el cual se comprometieron a mantener separados sus bienes, marcas y sistemas de distribución y a no adoptar medidas irreversibles en su proceso de fusión -como ser despidos de empleados o grandes cambios en sus plantas de producción- hasta que la operación fuera aprobada por el ente administrativo.

De haberse concretado la operación, Nestlé habría acaparado el 56% de la participación en el mercado y prácticamente habría logrado el monopolio en algunos rubros. Las estimaciones indican que habría alcanzado el 76% del mercado brasileño de chocolate en barra, el 66% en el mercado de huevos de pascua y la totalidad del mercado de chocolate líquido para golosinas.

El presidente de Nestlé en Brasil lamentó la decisión del CADE y afirmó que la empresa estudia la posibilidad de apelar.

La adquisición de Garoto por parte de Nestlé había recibido una fuerte oposición por parte de los competidores del mercado como Kraft Foods Inc. y Cadbury Schweppes Plc., quienes solicitaron al gobierno que vetara la operación. No obstante, estas empresas demostraron interés en Garoto, así como también la americana Mars Inc.

En su resolución, el CADE obliga a Nestlé a vender en 90 días los activos que adquirió de Garoto a terceros que no tengan una participación superior al 20% del mercado de chocolates.

El ente regulador brasileño fue fundado en 1962 y empezó a tener poder real con la nueva legislación antimonopolios de 1994. Aunque tuvo acciones importantes, impidiendo concentraciones monopólicas en la industria siderúrgica, los supermercados y las estaciones de servicio brasileñas, el CADE muchas veces no pudo actuar por la presión de los políticos.

Basta recordar como en 1999, bajo una fuerte presión oficial, el organismo permitió que las dos mayores cerveceras brasileñas, Brahma y Antártica, formaran AmBev, hoy una de las mayores cerveceras del mundo.

Una situación similar se ha planteado en Argentina, donde se ha criticado que las cuestiones relativas a concentraciones económicas se han decidido de acuerdo a los vaivenes políticos y al poder de lobby de los distintos sectores que operan en la economía, sin tener en cuenta realmente la libre competencia de los mercados y el interés de los consumidores.

La decisión emitida por el CADE otorga una luz de esperanza para quienes propugnan por la independencia de los entes administrativos que tienen a su cargo la aplicación de las leyes de defensa de la competencia, en beneficio de los consumidores. En Argentina, esa esperanza fue proporcionada cuando se impidió la fusión de las empresas Correo Argentino y Oca.

En Brasil se prevé que el CADE aprobará, en el corto plazo, la fusión de las dos grandes aerolíneas de ese país: Varig y Tam, ya que el Gobierno brasileño cree que ese es el único camino para salvar a la endeudada Varig. Tanto en el caso de la concentración de las compañías cerveceras, como en el de las aerolíneas, la creación de un gigante nacional fue el argumento para justificar las fusiones. Distinto es el caso de la unión Nestlé -Garoto, en la cual el ganador sería una empresa multinacional extranjera. Tal vez allí radique la causa principal por la que la operación fue vetada.

En cualquier escenario, no resulta razonable que la decisión de aprobar o no una unificación o concentración económica sea tomada de acuerdo a la nacionalidad de las empresas involucradas, sino que debería prevalecer la ley de defensa de la competencia local y el derecho de los consumidores. Recordemos que el bien jurídico tutelado es el derecho a comercializar libremente, consagrado por los artículos 14 y 20 de la constitución nacional, de los cuales, la ley de defensa de la competencia (21.526) es reglamentaria.