Texto: Ignacio Federico
Fotos: Gentileza La Dolfina Polo Lifestyle

Adolfo Cambiaso es sinónimo de polo. Y su relación con el deporte se remonta a los primeros tiempos de su vida: comenzó a jugar a los 5 años, con su padre, en la estancia La Martina, donde se crió bajo la influencia de su madre Martina De Estrada, de quien aprendió el amor por el campo y los caballos. Así, a los 10, ya se anotaba en torneos con gente más grande y a los 12 sacó su primer hándicap y entró en el profesionalismo. Su carrera fue vertiginosa: a los 16 años ganó la Copa de Oro en Inglaterra y a los 17 obtuvo el Abierto del Tortugas y llegó a la final del Abierto Argentino de Palermo con Ellerstina, del que fue goleador con 46 tantos.

A los 19, en 1994, logró la Triple Corona (Palermo, Tortugas y Hurlingham) y obtuvo los 10 goles de hándicap. De este modo, se convirtió en el jugador más joven de la historia en alcanzar el máximo de golpes. Y se consagró como crack.
Hoy, a los 33 años, el deporte ya no es lo mismo para él, a pesar de los laureles que supo conseguir. “El polo, en un tiempo, me encantaba. Ahora me lo tomo un poco más laboralmente, pero me sigue gustando jugar, también los caballos. Pero cuando viajás por obligación y jugás por obligación, se termina haciendo un poco aburrido , reconoce el mejor jugador del mundo de la actualidad. Sin embargo, tan arraigado es su vínculo con los petisos, los tacos y las bochas que no vislumbra en su vida un futuro más allá de este deporte. “¿Cómo imagino mi vida después del polo? Igual. Cría y venta de caballos, campo, vivir de eso. Los caballos son lo que más me gusta del polo , adelanta con una mansedumbre admirable desde Cañuelas, su lugar en el mundo. Porque Cambiaso no es amigo de las grandes ciudades. E incluso se jacta de no conocer Buenos Aires: “Cañuelas es mi refugio. Nací acá y vivo acá. Y me quedo acá. Cuando tengo 10 días o una semana libre, me vengo , sentencia terminante. Y allí, a unos 70 kilómetros de la capital, compró tierras y armó el club privado La Dolfina en 1996, donde vive actualmente. “Es un lugar que creé desde cero. Todo lo que ves está hecho por mí , se enorgullece, pero sin un dejo de vanidad, el también poseedor de un campo en Vicuña Mackenna, Córdoba.

Vocación criolla

Conciliar familia y vida laboral suele ser una tarea difícil para cualquiera. Y la complicación aumenta si el trabajo demanda constantes viajes al exterior, como es el caso de Cambiaso. “Los llevamos a todos de mochila. Por ahora, me siguen a todos lados , explica el polista, en referencia a su esposa, la famosa modelo María Vázquez, y sus dos hijos: Mía, de cinco años, y Adolfito, de dos, quienes ya se subieron a un petiso con entusiasmo, especialmente el varón. ¿Tiene la pasta del padre? “No sé. Pero van a tener que jugar. Sino, los c... a trompadas. ¡No les queda otra! , bromea el crack argentino.

Es más, los viajes son la parte que más le cuesta del mundo del polo. Terminada la temporada en la Argentina, Cambiaso pasa el resto del año repartido en los Estados Unidos (torneo de Palm Beach), Inglaterra (de mayo a julio) y España (hasta agosto), sólo por mencionar algunos. “Viajar me mata. Pero tengo que hacerlo, de eso vivo. Aunque si pudiera evitarlo y laburar en la Argentina, sería un lujo. Lamentablemente todavía no se puede. El deporte está creciendo, pero le falta , acepta con resignación. Por eso, con ese espíritu propio de lo deportivo, que llama a la superación permanente e invita a transformar los obstáculos en oportunidades, convierte esa necesidad en energía positiva y está decidido a que el polo argentino, el mejor del mundo, siga creciendo. “Estoy haciendo un montón. Este año, de hecho, ya me quedo en la Argentina para ver si puedo motivar un poco más el Polo Tour. Creo que hay futuro para la disciplina. En los últimos cinco años, la cantidad de polistas que se han sumado son del resto del mundo más que de la Argentina. Hay países nuevos, que yo no había escuchado que tuvieran tradición de polo, que empezaron a jugar. Pero yo apuesto por mi país , revela. Cambiaso hace referencia a que el próximo año reemplazará Palm Beach por el Argentina Polo Tour, torneo de patrones que se juega entre febrero y abril en el país, y que ya va por su cuarta temporada. Es un signo claro de su vocación criolla. Por eso Cambiaso también es sinónimo de argentinidad, algo que se refleja en un ejemplo futbolero. “Soy hincha de River y Chicago, aunque los sigo poco. En realidad, soy hincha de cualquier equipo argentino. O sea, de acá si quiero que gane alguien es River, pero si está jugando Boca contra Real Madrid, quiero que gane Boca , admite, sabiendo que más de un apasionado hincha de fútbol jamás lo entendería. Pero él sí entiende la pasión por los deportes. “Me gustan todos y hago lo suficiente como para divertirme; pero jugar bien, sólo al polo , bromea, y sigue: “Pero juego a todo, lo que quieras: hago windsurf, surf, golf, tenis, fútbol. Me divierto . Lo mismo le sucede como espectador: Cambiaso no duda en apurar obligaciones laborales, por ejemplo, para asistir a un partido de tenis de la Copa Davis. “Manejo mis tiempos porque el polo te deja mucho tiempo libre , concluye quien también tiene como hobbie los aviones a control remoto y los autos clásicos.

Nacional y popular

Este hombre de campo, sencillo, que prefiere intercambiar mates con los petiseros a codearse con el mundo top que rodea el polo, tiene por objetivo no sólo que el deporte local se desarrolle, sino también que sea popular “aunque a muchos no les guste . Y un hecho que marcó un hito tiene como protagonista a Cambiaso, pero en este caso no dentro de una cancha sino en las tribunas: llevó a la hinchada de Nueva Chicago, club de fútbol de Mataderos, a las paquetas gradas de Palermo. “No se había hecho nunca y hoy varios siguen yendo. Armamos demasiado quilombo (sic) con eso. Pero no me importa nada , admite riendo y sin pelos en la lengua. Es que, hasta el momento, La Dolfina no contaba con simpatizantes que lo alentaran. “No nos quería nadie. Y, de repente, que algunos nos gritaran a favor fue espectacular. Arrancamos como Yupanqui, éramos cuatro nomás. Pero hoy ya tenemos más hinchas. Claro que a la gente del polo no le gustaba , agrega. ¿Cuáles serán sus próximos pasos en esta tarea? La respuesta es elocuente. “Es difícil saberlo porque todavía no sé ni lo que voy a hacer mañana. Me sale medio ahí, en el momento. Siempre viví así, mi vida fue así , revela. Y resume, en una frase que es casi un leit motiv: “Juego tal como vivo. En el polo y en la vida soy cero táctica y pura intuición .

Los títulos también lo fueron convalidando como un gran jugador. La Dolfina consiguió el Abierto de Hurlingham en 2000, 2001, 2002 y 2006, y el preciado Abierto de Palermo en 2002 y tres veces consecutivas en 2005, 2006 y 2007. Este año esperan repetir la hazaña –el torneo se juega entre el 15 de noviembre y el 6 de diciembre–. Respecto de lograr la Triple Corona, asegura que no es su principal ambición, dado que la estrategia pasa por guardar los mejores caballos para Palermo y no cansarlos de entrada. “Lo que viene, viene. Pero lo importante es Palermo. El resto es un extra. Si ganamos Tortugas, buenísimo, pero iremos partido tras partido, no pondremos toda la carne en el asador de entrada. Aunque sería muy lindo... , conjetura. Además, La Dolfina logró una marca poco común en el mundo del polo: es el cuarto equipo en la historia en tener 40 goles, situación que hace 11 años no se daba. Esto quiere decir que cada jugador –el equipo está integrado, además de por Adolfito Cambiaso, por Lucas Monteverde, Mariano Aguerre y Bartolomé Castagnola– tiene 10 diez de hándicap.
Sin embargo, los éxitos de Cambiaso no se acotan a los conseguidos con La Dolfina. Sólo por mencionar sus logros, en el Campeonato Argentino Abierto, tras su debut en 1992, participó en 15 oportunidades, de las que fue campeón siete veces, jugó otras cuatro finales y convirtió 535 goles. Los torneos que más lo emocionaron fueron el primer título en Palermo, en 1994, con Ellerstina, y los que se definieron en chukker suplementario: en 1997 también con Ellerstina y en 2005 con La Dolfina. En total, ganó más de 100 campeonatos, incluyendo 3 US Open, 6 Queen’s Cup y 5 Gold’s Cup.

A la hora de jugar un partido, Adolfito no es un hombre dominado por las cábalas pero sí guarda ciertas costumbres: se acuesta temprano la noche anterior y se despierta lo más tarde posible con el objetivo de que el día se acorte. Y cuando viaja, hay ciertas cosas que nunca pueden faltar en su valija: jean blanco, medias muy largas y el teléfono. Sin embargo, siempre destaca la importancia de la caballada. Y entre sus equinos preferidos suele mencionar a El Logo, que fue con el que empezó y con el que llegó a obtener su 10 de hándicap; Aiken Cura, que se lesionó en Palermo en 2006 y murió pocas semanas después; y La Cuartetera. Sin embargo, más allá de los petisos, es él mismo quien está bien montado, tiene una gran habilidad con la bocha y es totalmente impredecible dentro de una cancha, al punto que en muchas oportunidades ni los integrantes de su propio equipo pueden adivinar qué va a hacer. Pero es muy probable que el destino final de la bocha esté entre los mimbres rivales.

Sin lugar a dudas, Cambiaso es el mejor jugador de polo del mundo en la actualidad, al punto que se ganó el apodo de el Maradona del polo. Sin embargo, convivir con semejante presión parece no ser tarea difícil para este cultor del bajo perfil que definitivamente no se la cree. “Para mí es una etapa de la vida. Cuando después le empezás a errar, sos el peor. Es así. Soy uno más y trato de hacer lo mejor posible en lo que hago y punto, no es mucho más que eso , reflexiona con sincera modestia Cambiaso, quien encuentra su cable a tierra en sus caballos, su esposa, sus hijos y, una vez más, el lugar donde vive. “¿Más tranquilo que acá? Estoy solo. Es más, no veo a nadie que me diga sos el mejor –se ríe–. Voy a Palermo, juego, y así como me bajo del caballo, me subo al auto y me voy , agrega. Una muestra más de que los pingos no sólo se ven en la cancha.