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Los ADR argentinos cerraron con mayoría de bajas en Wall Street, en línea con un claro giro global hacia el risk off que golpeó a los activos de riesgo. En ese contexto, YPF logró desmarcarse y fue la principal excepción de la rueda, con una suba de 3,4%.
El resto del panel mostró un tono claramente negativo. Los bancos lideraron las caídas, con Grupo Galicia (4,1%), BBVA (3,5%) y Macro (3,2%), reflejando mayor sensibilidad al deterioro del apetito global por riesgo. También se vieron bajas marcadas en Loma Negra (-3,5%), Telecom (3,9%) y Bioceres (7,3%), mientras que MercadoLibre retrocedió 1,9%, en línea con la debilidad del Nasdaq.
YPF fue la gran excepción en Wall Street no solo por la dinámica del petróleo, sino por un driver local muy concreto: el alivio judicial. Tal como explicó Damián Vlassich (IOL), el ADR llegó a subir más de 3% en la rueda y acumuló 23% en marzo, en un rally que combina factores externos e idiosincráticos.
El punto clave es el fallo que, aunque no implicaba un riesgo directo e inmediato sobre la compañía, eliminó una fuente de ruido que venía generando volatilidad, dijo el experto.
“En mercados como el argentino, donde el pricing incluye prima por incertidumbre legal, sacar ese overhang tiene impacto directo en valuaciones”, advirtió.
Pero el efecto no termina en YPF. El mercado lo leyó en clave macro: el fallo reduce el riesgo de eventos extremos (embargos, pagos inesperados) y le da al Gobierno margen financiero. Eso abre la puerta a una compresión del riesgo país, que venía orbitando los 600 puntos, y mejora el equity story en general, agregó Vlassich.
En Buenos Aires, el S&P Merval cerró en u$s 1895,35 tras caer 0,9% en dólares, aunque en pesos subió en la misma proporción. Las subas fueron para Sociedad Comercial del Plata que trepó casi 7%, para Ternium e YPF que escaló 5,4%.
Los bonos soberanos en dólares cerraron la rueda con mayoría de bajas a lo largo de toda la curva, en línea con el clima global de risk off que volvió a golpear a los activos emergentes.
En la curva de globales, el sesgo fue claramente negativo: el GD29 cayó 1,5%, el GD30 -0,5%, mientras que los tramos más largos mostraron retrocesos más marcados, con el GD41 1,3% y el GD46 -1,1%.
Por el lado de los bonares, la dinámica fue similar. El AL29 cedió 0,6%, el AL30 cayó 0,5% y el AL35 retrocedió 1,2%.
En este contexto, el riesgo país volvió a subir y cerró en 615 puntos básicos, alejándose nuevamente del umbral de los 600.
Energía sostiene al S&P Merval mientras Wall Street cae
Milo Farro, research de Rava, señaló a El Cronista que al cierre del 26 de marzo el S&P 500 acumula una caída del 5% desde el inicio del conflicto y del 8% desde sus máximos históricos. En el último mes, el sector más golpeado es materiales básicos —ligado a mineras de metales— con un retroceso del 15%, seguido por Industria, Servicios de Comunicación y Tecnología, todos con bajas cercanas al 8%.
“El único segmento que logra sostenerse en terreno positivo es el energético, con una suba del 12%”, agregó.
En ese contexto, destacó que las compañías energéticas fueron clave para sostener la performance del índice Merval, que —según su medición— muestra un avance del 2% en dólares desde el inicio de las tensiones.
En contraste, el sector bancario se acopló a la volatilidad de los mercados emergentes. En renta fija, el riesgo país se ubica cerca de los 600 puntos, unos 120 puntos básicos por encima de los mínimos de 2026, en un escenario donde la suba de los rendimientos del Tesoro estadounidense golpeó a toda la deuda emergente, sin excepción para Argentina.
De cara a abril, Farro advierte que los efectos del conflicto persistirán incluso ante un eventual acuerdo de paz. Lo que comenzó como un problema logístico por el cierre del Estrecho de Ormuz podría derivar en una restricción de oferta física si se profundizan los daños en refinerías.
En este marco, con un VIX por encima de los 25 puntos, el mercado se mantiene en modo trading y la diversificación sigue siendo la principal herramienta para la gestión de carteras.
El nuevo mapa de los mercados
En tanto, desde el equipo de research de Balanz, compartieron con este medio que, desde fines de febrero, el S&P 500 acumula una caída de 5,8% y el Nasdaq retrocede 5,6%.
“No es pánico, es rotación: el mercado ajusta expectativas en un contexto donde Estados Unidos juega con ventaja relativa como exportador neto de energía, a diferencia de Europa y Asia, más expuestos al shock petrolero”, aseguraron.
El gran ganador es el sector energético, que sube 37,4% en el año (12,1% mensual), apalancado en un salto del 77,5% en el precio esperado del petróleo para 2026.
Del otro lado, los sectores más sensibles a tasas —financiero (-10,4%), tecnológico (-9,8%) y comunicaciones (-9,3%)— “corrigen ante un escenario en el que el mercado ya no espera recortes de la Reserva Federal (Fed) y empieza a pricear subas en otras economías desarrolladas. El golpe se siente especialmente en los activos de mayor duration”, comentó el equipo del broker.
En ese marco, la Argentina no queda al margen. “El riesgo país vuelve a superar los 600 puntos básicos y los bonos soberanos en dólares caen en promedio 3,1% en el último mes. Los globales lideran las pérdidas (-3,4%), con el GD41 como el más castigado (-4,4%), mientras que los bonares retroceden 2,5% en promedio”, comentaron.
Sin embargo, hay matices domésticos: “La deuda en pesos muestra un desempeño sólido, con la curva CER subiendo 6,3% en el mes —impulsada por expectativas de inflación más altas— y las Lecaps avanzando 3,8%, en un contexto de apreciación cambiaria (dólar mayorista en $ 1368) y acumulación de reservas por parte del BCRA (u$s 3989 millones en el año)”, advirtieron.
En renta variable, la desconexión es clara. “Mientras la deuda cae, las acciones argentinas suben en promedio 2,1% en dólares (medido al CCL), con los ADR liderados por energía —YPF, TGS y Pampa—, beneficiados por el nuevo escenario global de commodities”.
Hacia adelante, el driver es geopolítico. Para Balanz, el mercado pone la lupa en Medio Oriente, con una ventana estimada de 4 a 6 semanas para una definición del conflicto. Si se extiende más allá de mediados de abril, la presión sobre los activos de riesgo podría intensificarse.
Para la Argentina, la hoja de ruta no cambia: “Acumulación de reservas, precios de commodities y acceso al financiamiento. En ese marco, los activos locales siguen ofreciendo valor relativo”.
Para perfiles agresivos, destacaron el GD41, AL30 y TZX28. Para estrategias más moderadas en pesos, gana atractivo la exposición a instrumentos indexados por inflación, mientras que en crédito en dólares aparecen oportunidades en deuda subsoberana —como Santa Fe (SFD34) y CABA (BC33D)— y en corporativos de calidad, como Telecom (TLCPO).
Emergentes en rojo, pero Argentina resiste
Piedad Ortiz, economista y MBA en Finanzas, señaló que los mercados emergentes mostraron una dinámica bajista y volátil, condicionados por el “risk-off” global, un dólar fortalecido y un precio del petróleo elevado que anticipa presiones inflacionarias y salida de capitales hacia activos más seguros. En ese contexto, reparó que la Argentina se destacó como una excepción positiva en la semana, con el S&P Merval avanzando 0,2%.
Ortiz comentó que los ADR argentinos también registraron un comportamiento mayormente favorable, con subas destacadas en Bioceres, IRSA y BBVA Argentina, impulsadas por factores específicos como avances en desarrollos inmobiliarios, expectativas de liberación de liquidez y una mejor valoración del negocio de bioinsumos y semillas.
A nivel local, el S&P Merval encontró soporte en el sector energético vinculado a Vaca Muerta, en un contexto en el que también jugaron a favor las expectativas de continuidad de reformas y una eventual inyección de liquidez en las licitaciones del Tesoro.
“En paralelo, los Cedears acompañaron la dinámica internacional: Petrobras subió 3,2%, Lithium Argentina 12,8% y Freeport 4,5%, en línea con el desempeño de sus subyacentes”, advirtió la estratega.
En línea con los demás expertos consultados por este medio, dijo que la geopolítica se mantiene como el principal driver del mercado, con el precio del crudo en tendencia alcista —y proyecciones que lo ubican entre u$s 120 y u$s 140 por barril—, lo que refuerza los temores de inflación y disrupciones en la oferta global. Si bien hay señales incipientes de desescalada, aún no se consolidan.
Para la Argentina, el Brent elevado representa un impulso para las exportaciones, aunque también presiona sobre los precios internos. “Aun así, el riesgo país se mantuvo relativamente contenido, oscilando entre los 580 y 650 puntos básicos”, destacó Ortiz.
De cara a lo que viene, comentó que el escenario base contempla que una eventual desescalada del conflicto derive en una baja del petróleo y un rebote de los activos globales y emergentes. El riesgo, en cambio, es la prolongación del conflicto:
“En ese caso, si bien la energía seguiría liderando, el rebrote inflacionario podría afectar la actividad. Para la próxima semana, el sesgo se mantiene alcista, apalancado en un contexto geopolítico que, por ahora, no muestra una resolución en el corto plazo”, concluyó.