

Si algo le faltaba a la plaza local era un súbito giro en los mercados internacionales. La reducción en la calificación de la deuda norteamericana derivó en 1,4% en el S&P y de 2,2% en el Nasdaq, lo que arrastró a los mercados emergentes. Los ETF (fondos sectoriales) de los emergentes ayer operaron con signo negativo con un volumen en ascenso ante este pequeño "cisne negro", la rebaja de Fitch a la deuda de EE.UU., con el que se toparon los inversores. Los bonos del Tesoro norteamericano y los corporativos de EE.UU. se movieron en sintonía.
En Argentina, a tan solo 10 días para las PASO, sólo siete jornadas financieras, las decisiones de inversión pasan por los posibles resultados del 13 de agosto. Hay una tendencia de fondo a pasar elecciones con bonos en dólares que tienen importante margen de alza adicional en caso de que se confirme un triunfo de la oposición. Las acciones también, pero en caso de no darse ese resultado, las acciones tienen mayor margen de retroceso que los títulos públicos.
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Ayer puntualmente los bonos globales en el exterior se operaron en leve retroceso. Los ADR, las acciones argentinas que operan en Nueva York, tuvieron fuertes bajas, con los bancos cayendo 4,15%, las energéticas 2,30% e YPF, 2.85%. El "Índice del Miedo", el VIX que refleja la volatilidad del mercado, trepó 15,80% cerrando en 16,12 puntos en Nueva York.
La tasa a 10 años en Estados Unidos trepó 0,7 puntos porcentuales a una zona de 4,1% anual. La propia agenda financiera del país hace que este indicador sea puesto en segundo plano en la plaza local pero que suele sorprender por sus oscilaciones y su eterno impacto en los emergentes. Algo que ya se empieza a analizar, mirando al 2024, es que las tasas en EE.UU., si bien no habrá más alzas por parte de la Reserva Federal, se mantendrán en elevados niveles.
La consecuencia para Argentina de este fenómeno es que el riesgo país, que surge de la sobretasa que paga el país por encima de los bonos norteamericanos, se mantendrá elevado para Argentina. Hay 300 puntos básicos como mínimo más altos del piso que plantean los rendimientos de EE.UU. desde los años de tasa cero de la Fed.
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Pero yendo al 2024, el retorno al mercado de crédito para la Argentina va a demorarse. Las tasas en el mundo son elevadas, y la Argentina no puede endeudarse a tasas de dos dígitos en dólares. Ello haría insostenible una vez más la delicada situación crediticia del país. Recién en el 2025, y en el mejor escenario, el país podría volver a tener crédito en el exterior. Por ello la necesidad de contar con asistencia de organismos internacionales en la transición como plantean algunos candidatos.
Pero el 2024 es muy lejano. El corto plazo es incierto. El largo plazo se ve más claro. Por ello en lo que resta hasta las PASO la tendencia de bonos y acciones se moverá en función de las apuestas sobre estos comicios y los vientos que lleguen desde Nueva York. La impresión es que la decisión de Fitch se parece más a un "pichón" de cisne negro, de corta duración, en referencia a la inusual noticia de esa calificadora. Seguramente en pocas jornadas, quizás hoy, pase al olvido y surjan nuevos datos que cambien la postura de los inversores.
El dilema exclusivo de la plaza local entre operadores es el siguiente: ¿hay que estar comprado en bonos antes de las PASO o hay que mirarlas desde afuera? Se suman otros relacionados con el dólar y la cobertura en el mercado de futuros para fin de agosto y septiembre. ¿Podrá mantener el esquema cambiario tras las PASO el gobierno? Todo se define en tan solo diez jornadas. Alta incertidumbre en Argentina, como siempre.















