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El riesgo país argentino vuelve a subir este viernes y alcanza los 717 puntos básicos, un nuevo máximo de los últimos doce meses. El indicador que elabora JP Morgan suma 13 unidades frente al cierre previo, en una jornada en la que los bonos soberanos vuelven a operar bajo presión.
El salto se produce después de que el índice superara los 700 puntos durante esta semana y refleja la combinación de un escenario internacional más adverso y las dudas que todavía persisten entre los inversores sobre la capacidad de la Argentina para atravesar 2027 y sostener el acceso al financiamiento.
Desde los mínimos de julio, cuando llegó a ubicarse cerca de los 400 puntos, el riesgo país acumuló una fuerte recuperación ya de 317 unidades.
La particularidad de esta vez es que el mercado no mira únicamente las reservas o la capacidad de pago inmediata de la deuda. La curva de los bonos muestra que buena parte de la incertidumbre está concentrada después de las elecciones presidenciales de 2027, cuando los inversores intentan anticipar qué ocurrirá con el programa económico, el equilibrio fiscal y la deuda.
Qué mira el mercado para 2027
La señal más clara aparece en la propia curva de rendimientos. A mediados de octubre, el Bonar 2027 mostraba un rendimiento muy inferior al del Bonar 2028, dado que el primero se ubicaba cerca del 3% y el segundo rondaba el 10,7%. Es decir, el mercado asigna un salto considerable de riesgo en el año electoral.
Así, los títulos que vencen antes o alrededor de 2027 tienen una percepción de riesgo considerablemente menor, mientras que la prima aumenta en los vencimientos posteriores.
La pregunta que aparece detrás de los precios es, entonces, qué programa económico habrá después de las elecciones y quién estará en condiciones de sostenerlo. Por eso, aun con un Banco Central que continúa acumulando reservas y con una situación fiscal más ordenada que años atrás, los bonos pueden permanecer bajo presión.
El contexto internacional también juega
El deterioro de los activos argentinos ocurre, además, en un momento de fuerte aversión al riesgo a nivel global. Las tasas de interés de los principales mercados permanecen elevadas y el aumento del precio del petróleo volvió a generar presión sobre las expectativas de inflación y sobre los activos emergentes.
Ese factor resulta especialmente importante para Argentina porque los bonos soberanos tienen una sensibilidad elevada a los movimientos de las tasas internacionales. Cuando sube el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense, los inversores exigen una mayor compensación para mantener deuda argentina.
El propio secretario de Finanzas, Federico Furiase, atribuyó la reciente escalada del riesgo país al contexto internacional y sostuvo que Argentina está recibiendo un castigo excesivo. Según su visión, el país llega al año electoral con superávit fiscal, equilibrio comercial y un nivel de pasivos monetarios bajo, por lo que no considera que la deuda local tenga que seguir a la baja y atribuyó el comportamiento a la historia financiera del país más que a la actualidad.
La otra variable que seguirá bajo la lupa
Otro de los focos del mercado estará puesto en la capacidad del Gobierno para acumular dólares y cubrir los vencimientos de deuda. En las últimas semanas, las compras del Banco Central funcionaron como uno de los principales argumentos para sostener que la posición externa argentina mejoró.
Sin embargo, para los inversores no alcanza con mirar cuánto compra el BCRA. También importa cómo se utilizarán esas reservas, cuánto deberá pagar el Tesoro y qué capacidad tendrá la Argentina para refinanciar sus obligaciones cuando llegue 2027.
El Gobierno sostiene que el programa financiero del próximo año está cerrado y que cuenta con distintas herramientas para afrontar los vencimientos. Furiase incluso mencionó la posibilidad de utilizar un tramo del swap con China si fuera necesario y señaló que el único punto pendiente relevante es la refinanciación de unos US$ 5.000 millones en Bonar.
Qué puede hacer bajar el riesgo país
Para el mercado, una recuperación sostenida de los bonos necesitaría combinar varios factores. En primer lugar, una mejora del contexto internacional, especialmente en las tasas de Estados Unidos y en los precios de las materias primas. Pero también será determinante que Argentina pueda demostrar que cuenta con los dólares necesarios para cumplir con sus compromisos.
A eso se suma una la continuidad del programa económico después de las elecciones. Si los inversores perciben que el equilibrio fiscal, la acumulación de reservas y las reformas tienen continuidad, la prima exigida a los bonos podría comenzar a comprimirse.
En cambio, mientras persista la incertidumbre sobre el escenario posterior a 2027, la curva puede seguir mostrando una diferencia importante entre los bonos de corto plazo y los títulos que atraviesan el período electoral. Ese es uno de los principales motivos por los que el riesgo país continúa elevado pese a la mejora de algunos indicadores macroeconómicos.
El mercado espera definiciones
Lo cierto es que el nivel de 717 puntos vuelve a colocar al riesgo país en una zona que complica el regreso de Argentina al mercado voluntario de deuda. La clave hacia adelante no será solamente si el indicador logra bajar desde estos niveles, sino qué ocurre con la curva cuando los inversores empiecen a incorporar con mayor precisión el escenario electoral.
Furiase sostiene que el mercado va a terminar reconociendo la fortaleza de los fundamentos argentinos y que no habrá una crisis cambiaria ni de tasas durante 2027. Pero la cotización de los bonos muestra que, por ahora, los inversores exigen una prima elevada para asumir riesgo argentino, especialmente más allá del próximo año electoral.