El vicepresidente de Moody’s, Jaime Reusche, dialogó con El Cronista acerca de los elementos que serán determinante en una eventual mejora en la calificación de riesgo para la Argentina. Nuestro país tiene que mantener su reputación frente al mundo para mejorar su perfil de deuda y poder volver eventualmente a financiarse en el mercado global, sostiene.
El riesgo país parece estancado entre los 500 y 600 puntos básicos y Reusche señaló que la calificadora de riesgo sigue de cerca la capacidad de acumulación de dólares para responder a sus obligaciones de corto y mediano plazo, mientras espera que explote el boom de la exportación de energía, evento que espera que suceda en 2028.
En esta entrevista, el ejecutivo define el perfil de riesgo de la Argentina, sus fortalezas y debilidades en el proceso de evaluación y detalla todo lo que Moody’s mira de cerca.
-¿Qué elementos sigue de cerca Moody’s en la Argentina para definir la evolución de la calificación de la deuda soberana?
Hoy, tenemos una perspectiva estable sobre la calificación de CAA1, pero no vemos que esté necesariamente limitada a su nivel actual. Como siempre, un aspecto crítico para la calificación de la Argentina son las finanzas externas del país, lo que es la balanza de pagos, los flujos externos y el financiamiento. Eso ha dado mucho que hablar en el mercado, tanto local como internacional.
Sabemos que el país va a tener un boom exportador a partir del próximo año, conforme el sector extractivo empiece a haber mayor dinamismo. En realidad, no es tanto un tema de acumular o no reservas este año y el próximo desde nuestro punto de vista. Es más un tema de si es son sostenibles o no las cuentas externas.
-¿Creen que el sector energético va a ser determinante para el país en ese sentido?
El sector de hidrocarburos y el minero seguramente van a contribuir con este boom exportador que le va a dar sostenibilidad a la balanza de pagos. Pero una de las preguntas que nos hacemos es ¿qué tan sostenibles son esas cuentas externas desde hoy hasta que se dé ese boom exportador?Nosotros estimamos que a finales del próximo año, principios de 2028, llegará.
Entonces, la duda es si hay suficientes divisas, no solo en las reservas, sino también qué flujos vendrán de inversión. Si es que con eso hay suficientes dólares para cubrir los pagos que se vienen, sobre todo, de la deuda externa del Gobierno, que el próximo año aumenta. Si estas finanzas externas cuadran, entonces las preocupaciones se aligeran bastante.
-¿Eso qué implicaría para la Argentina hacia adelante a nivel de acceso al mercado de capitales global?
Hemos visto que los inversores extranjeros venían muy positivos respecto de la Argentina, pero, poco a poco, se ha ido estacando esa tendencia. Si la Argentina fuese a emitir un bono, sigue siendo relativamente elevada la tasa que tiene que pagar. Y es por eso que el Gobierno parece que ha decidido mantenerse al margen de los mercados externos de capitales. Ha decidido no emitir bonos en los mercados externos.
Cuando hay otras fuentes de financiamiento más asequible, como por ejemplo el Fondo Monetario o la tesorería americana, tiene sentido. Entonces creo que el Gobierno entiende que la estabilidad de los flujos de capital y los pagos que se tienen que hacer está relacionada con la sostenibilidad de esas fuentes externas.
-¿La decisión del Gobierno de no salir al mercado de capitales no tiene que ver con una expectativa de que las calificaciones y las tasas mejoren?
Creo que los inversores extranjeros están un poco más cuidadosos en general con los mercados emergentes por el contexto global, por lo cual es improbable que se den muchos más avances o cambios bruscos en la prima de riesgo que estarían pidiendo si es que la Argentina fuese a los mercados.
Entonces, claramente hay muchas variables que está sopesando el Gobierno, pero ahora viene la parte del ajuste, la más gradual, que es el trabajo de hormiga que no se percibe.
-¿Por qué se estancó en el último tiempo la baja del riesgo país en la Argentina?
Yo creo que el mercado se acostumbró a tener anuncios de políticas públicas y luego resultados inmediatos, como por ejemplo cuando se empezó a controlar la inflación, cuando se cortó el déficit fiscal. Todas estas cosas se dieron en un tiempo relativamente corto, donde ya se empezaron a ver resultados.
Los resultados tal vez van a demorar un poco más en esta fase del ajuste, que es lo natural y es lo normal en todo ajuste macroeconómico, que tienes una fase de lo que llamamos el trabajo de hormiga, donde no ves tanto cambio en la situación o en las condiciones domésticas, pero es un trabajo muy necesario, muy arduo, que creemos que el gobierno está haciendo. Entonces es difícil para el mercado ver que esto no se esté traduciendo en resultados inmediatos. Ahora ya se está trabajando un poco más lo que es los resultados de largo plazo.
-¿Cuánta incidencia tiene el contexto internacional en este desempeño de Argentina?
Curiosamente el escenario internacional no tiene tanta influencia sobre lo que pueda pasar con la calificación argentina. En realidad, más inciden los factores internos y los de flujos de pagos, de la balanza de pagos de las fuentes externas del país. En ese sentido, por un lado, se genera una oportunidad por el lado de las exportaciones, porque el país se ha convertido en un exportador neto de energía.
Y, con el contexto internacional que tenemos en este momento, los precios de los hidrocarburos han aumentado, lo cual puede ayudar mucho a las importaciones con estos precios. Pero, por otro lado, otros precios, como por ejemplo los de los fertilizantes, que son un insumo importante para el sector agrícola, también han aumentado. Entonces, el balance neto nosotros lo vemos como relativamente neutro para Argentina, tal vez ligeramente positivo, pero no mucho.
-¿Qué perspectivas tienen respecto al sector energético y minero, que hoy parece el más prometedor de la economía?
Sin lugar a dudas, creemos que, en cuanto a inversiones reales, sin lugar a dudas el sector extractivo es el que va a estar marcando la pauta para el país. Y lo ha estado haciendo. Hubo una ligera demora en cuanto a traer flujos de inversión mediante el esquema RIGI, el de promoción de inversiones, pero se están dando.
Estamos viendo que los flujos de financiamiento siguen entrando de manera un poco más discreta, tal vez no tanto con dinero de extranjeros, sino también en parte con dinero de locales que tienen afuera. Hemos visto un flujo discreto de capitales que viene regresando hacia el país hacia estos proyectos de inversión, particularmente en el sector extractivo.
-¿Cómo califican las colocaciones de deuda privada a nivel global?
Hay una capacidad del mercado corporativo, doméstico, de emitir afuera y de captar recursos, lo cual es muy bueno para las finanzas externas del país, porque vienen atrayendo divisas. Y esto ayuda a que haya mayor disponibilidad de divisas que luego pueden ser captadas ya sea por el Banco Central o por el Tesoro, para poder cumplir con sus compromisos de pago extranjeros. Entonces, esto es consistente con el nivel de calificación que tenemos para la Argentina.
En definitiva, hemos visto una mejora significativa en esa capacidad de atraer divisas, ya sea por el sector corporativo, doméstico o por las provincias y por otras entidades públicas. Ahora el tema es más que nada mantenernos cómodos con este equilibrio, y eso es lo que estamos estudiando. Los inversionistas extranjeros eventualmente se van a empezar a sentir más cómodos conforme vean el progreso que se va a realizar este año.