En esta noticia
El próximo 9 de julio el Gobierno enfrentará uno de los eventos financieros más relevantes del año: el pago de aproximadamente u$s 4500 millones correspondientes a capital e intereses de los bonos soberanos Globales y Bonares.
Más allá de la magnitud del desembolso, la verdadera incógnita para el mercado es qué harán los inversores con esos dólares una vez acreditados.
La discusión no pasa por la capacidad de pago del Tesoro, sino por el destino de los fondos. En un contexto en el que el riesgo país se encuentra en mínimos de varios años y el mercado apuesta a una eventual vuelta de la Argentina al financiamiento internacional, la reinversión de esos recursos podría convertirse en un nuevo catalizador para los activos locales.
La batalla por los flujos
Una parte importante de los dólares ya tiene destino asegurado. Del total que se abonará, alrededor de u$s 500 millones corresponden al Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSeS y otros u$s 275 millones están en manos del Banco Central.
En conjunto, unos u$s 775 millones permanecen dentro del sector público y el mercado da por descontado que serán reinvertidos en instrumentos soberanos.
Sin embargo, la atención está puesta sobre los tenedores privados. Se estima que unos u$s 1550 millones pertenecen a inversores locales, mientras que otros u$s 2175 millones están en manos de fondos e inversores extranjeros. La decisión que adopten estos actores será determinante para la dinámica de los bonos durante las semanas posteriores al pago.
La hipótesis más optimista que manejan los operadores es que una porción significativa de esos fondos vuelva a posicionarse en deuda argentina.
El argumento es que la mejora de la macroeconomía, la baja de la inflación, el fortalecimiento del programa fiscal y las recientes mejoras de calificación crediticia elevaron el atractivo relativo de los títulos soberanos.
En ese escenario, el pago actuaría como una inyección de liquidez que terminaría alimentando una nueva demanda de bonos.
Al respecto, Adrián Yarde Buller, estratega jefe de Facimex Valores, dijo a El Cronista que ve como “muy probable” que buena parte se redireccione hacia reinversión en instrumentos soberanos como sucedió “durante todo el primer semestre con las colocaciones de bonares en el mercado local”.
Yarde Buller agregó que, en semestres anteriores también se observó emisores corporativos que aprovecharon el aumento de disponibilidad de liquidez en poder de inversores locales para financiarse a tasas bajas y “probablemente volvamos a ver una dinámica similar en las próximas semanas. Pero, decididamente, esperamos que la mayor parte vaya a reinversión en soberanos”, concluye el experto.
Isabel Botta, Product Manager de Balanz, consideró que una parte importante de los aproximadamente u$s 4500 millones que se pagarán el próximo 9 de julio por capital e intereses de Globales y Bonares “volverá a invertirse en el mercado local”.
“Mantenemos una visión positiva sobre la deuda soberana argentina y, para aquellos inversores que busquen valor dentro de la curva de Globales, nuestra preferencia sigue siendo el GD38. Sin embargo, con un riesgo país cercano a los 400 puntos básicos, gran parte de la compresión de spreads ya se materializó, por lo que el potencial de apreciación por precio, si bien existe, hoy es más acotado que meses atrás”, señaló.
La especialista agregó que, en este contexto, podría comenzar a observarse una rotación parcial hacia activos con mayores cupones y mejor generación de flujo.
“Dentro de la renta fija corporativa vemos valor en obligaciones negociables de emisores de alta calidad crediticia como Telecom, YPF y Vista, especialmente en los vencimientos 2031, que ofrecen cupones y rendimientos corrientes significativamente más atractivos que los disponibles actualmente en la deuda soberana”, explicó.
Asimismo, sostuvo que si el programa económico mantiene su consistencia y continúa avanzando el proceso de normalización macroeconómica, parte de esos fondos también podría canalizarse hacia la renta variable.
“Una porción de los dólares que reciban los inversores podría dirigirse al mercado accionario para capturar una nueva etapa de valorización de los activos argentinos”, concluyó Botta.
Austin Maquieyra, gerente comercial de Sailing Inversiones, consideró en tanto que el pago de aproximadamente u$s 4500 millones de capital e intereses de los bonos Globales y Bonares previsto para el próximo 9 de julio “será uno de los principales eventos de flujo para el mercado local durante el tercer trimestre”.
“Entre los inversores existe una elevada predisposición a reinvertir una porción significativa de esos fondos, ya que los bonos soberanos argentinos continúan ofreciendo rendimientos elevados en comparación con otros mercados emergentes y el escenario macroeconómico muestra señales de mayor estabilidad. Además, muchos tenedores son inversores institucionales y fondos especializados que mantienen una exposición estratégica al crédito argentino”, explicó.
Respecto al destino de esos flujos, Maquieyra señaló que comienza a observarse un interés creciente por extender duración dentro de la curva soberana.
“Mientras que en los últimos meses la demanda se concentró en bonos más cortos por una cuestión de cautela, una mayor confianza en la continuidad del programa económico y la expectativa de una compresión adicional del riesgo país podrían favorecer una rotación hacia los tramos medios y largos de la curva”, afirmó.
En ese sentido, sostuvo que los bonos de mayor duration aparecen como los principales candidatos para captar parte de la reinversión. “Son los instrumentos que todavía conservan un mayor potencial de apreciación ante una normalización gradual de los spreads soberanos”, concluyó.
Por último, Juan Ignacio Alra, portfolio de One618 advirtió sobre el pago de Globales y Bonares que una parte relevante podría reinvertirse en deuda soberana hard dollar.
“Si el escenario macro y político continúa siendo favorable, tiene lógica que algunos inversores roten desde bonos más cortos hacia tramos medios o largos de la curva buscando mayor compresión de spreads y potencial de upside de capital”, dijo.
Sin embargo, para Alra, al tratarse de un período electoral, es esperable una mayor volatilidad tanto por factores locales como por el contexto internacional, “por lo que la preferencia por duración probablemente no sea generalizada y muchos inversores podrían optar por mantenerse en posiciones más defensivas”.