El peso argentino tuvo un primer cuatrimestre de apreciación, sin embargo, desde abril comenzó a devaluarse. Esta tendencia viene asociada a la dinámica de otra variable clave.
Los factores externos pesan cada vez mas sobre la tendencia del peso e importan más a la hora de decidir sobre inversiones de carry.
Mirando la tendencia del petróleo
El dólar en Argentina sube 4,2% en el último mes. Esta tendencia viene de la mano alcista que se está registrando en el resto de las monedas a nivel global.
El dólar index sube 3% en dicho periodo, por lo que todas las monedas se devaluaron contra el billete verde.
La moneda que más sufrió recientemente es el rublo ruso, con una merma de 7,3%, seguido por la corona noruega, que perdió 6,45% contra el dólar. También se ven caídas en el siclo israelí (-5,7%), el dólar neozelandés (-4,4%), la corona sueca (-4,4%).
Se incluyen también el real brasilero (-3,5%), el peso chileno (-3,6%), el dólar canadiense (2,6%), entre otros.
La suba del dólar a nivel global viene asociada a un cambio en las expectativas de la política monetaria en EEUU y en el que la Fed ahora proyecta suba de tasas, cuando hasta hace unas semanas atrás se esperaba recortes de tasas del Banco Central de EEUU.
Ahora bien, para entender por qué hay monedas que se devalúan más que otras, es clave también analizar un factor subyacente y que es la tendencia evidenciada en el petróleo.
Cuando la guerra estalló a comienzo de año, el petróleo se disparó más de 100% y, a pesar del contexto de mayor volatilidad, monedas como el real brasilero se apreciaban 9% en el primer cuatrimestre del año, junto con una fortaleza del 8% en la Corona noruega, 7% del rublo ruso y 6,7% del peso argentino.
Es decir, las economías exportadoras de energía se vieron favorecida del rally del crudo de más del 100% entre enero y abril y dicha mejora se evidenció en un fortalecimiento de la moneda.
Sin embargo, el selloff de 40% del petróleo desde abril hasta la fecha hace que esas mismas economías que ante se veían favorecidas por un crudo mas alto, sean ahora las mas golpeadas ante la merma de dicha materia prima.
Por ello el rublo ruso, la corona noruega, el peso argentino y el real brasilero están dentro de las monedas más golpeadas.
Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, considera que la suba del dólar luce más asociada al contexto externo.
“De momento lo visto en el dólar está asociado más al contexto externo. Por la descompresión del Brent, los flujos esperados para Argentina, que tan bien soportó la volatilidad en contexto de conflicto bélico en Medio Oriente, caen respecto a los niveles de guerra. En este marco, aún con estos menores precios del Brent y de la soja respecto a semanas, el BCRA continuó comprando dólares en el MULC, aunque a un ritmo menor que en semanas previas”, afirmó Franco.
De esta manera, el futuro del precio del petróleo luce determinante para el futuro cambiario local.
Mariano Ortiz Villafañe, Chief Economist de Aldazabal y Cía, explicó que la corrección del precio del petróleo por la distensión en Medio Oriente implica menores ingresos de divisas para el país en el corto plazo.
No obstante, cree que el conflicto con Irán va a tener consecuencias estructurales en los mercados energéticos, con una trayectoria de precios más elevada en el mediano plazo, debido a la mayor prima de riesgo geopolítico y la tendencia de los grandes consumidores a expandir sus reservas estratégicas.
“El proceso de normalización del mercado petrolero probablemente no sea lineal, ya que se verá afectado por el ritmo de avance en las negociaciones para un acuerdo definitivo y por el reacomodamiento de las cadenas logísticas. Si bien esto será una fuente de volatilidad para los precios, con el barril de Brent actualmente en torno a u$s 71 da la impresión que gran parte de la caída quedó atrás”, sostuvo Ortiz Villafañe.
Mirando el resto de las materias primas
La dinámica cambiaria local no solo se ve influenciada por la tendencia del petróleo sino también por otras materias primas, como la soja, el trigo y el maíz.
En todos los casos muestran bajas desde los picos de mayo. La soja baja 4%, el maíz cae 6,5% y el trigo pierde 10,5%.
Los analistas de Max Capital advierten que el deterioro de los términos de intercambio constituye la principal razón fundamental detrás de una moneda más débil.
“El índice de commodities del BCRA, que representa aproximadamente el 50% de las exportaciones, cayó 8% en junio respecto del promedio de mayo. Si bien todavía se ubica 13% por encima de los niveles de cuarto trimestre de 2025, hacia fines de junio la soja acumula una caída mensual de 3,7% respecto del promedio de mayo, el maíz cae 11%, el trigo 8,7%, el petróleo 28,3%, el oro 12,2% y la plata 25,6%”, dijeron
En esa línea, advierten que una parte importante de la mejora en los términos de intercambio observada durante el primer trimestre se ha revertido.
“Si bien los precios futuros, especialmente del petróleo, nunca alcanzaron los niveles de los precios spot, el deterioro es evidente y debería traducirse en un tipo de cambio aproximadamente 4%-5% más débil, explicando una parte importante de la reciente depreciación”, afirmaron.
Por su parte, Lisandro Meroi, Research Analyst de TSA Bursátil, considera que más allá de la oferta de dólares que pueda aportar el agro, el foco gira cada vez más hacia la contribución del sector energético.
“El retroceso en el precio del petróleo genera algunas dudas sobre los flujos de oferta por esta vía, con un panorama internacional que parece encaminarse hacia una resolución, aunque todavía con un componente de incertidumbre. De cara al segundo semestre la clave pasará por observar si hay alguna recuperación en términos reales, con la depreciación del tipo de cambio superando los índices de inflación”, sostuvo Meroi.
Queda en evidencia que el peso no solo se mueve en función de los datos fiscales, de acumulación de reservas, de emisión monetaria, sino que también depende de lo que ocurra con el precio de las materias primas.
Si bien esto siempre fue clave en Argentina, con el boom de Vaca Muerta, esta tendencia se exacerba.
Eric Ritondale, economista jefe de PUENTE, explicó que la suba del dólar se debió a cuestiones globales, sumado a la dinamica bajista del petroleo en las ultimas semanas.
“El peso acompañó la tendencia del resto de las monedas emergentes, que se depreciaron en bloque frente a un dólar global que alcanzó sus máximos del año tras la interpretación por parte del mercado de un sesgo restrictivo (hawkish) por parte de la Fed”, dijo.
Además, agregó que “el matiz local es que Argentina, que se había visto beneficiada en meses previos por su perfil de exportadora neta de energía en pleno shock internacional, esta vez devolvió parte de lo ganado ante la baja en el precio del crudo y una menor estacionalidad de las liquidaciones del agro, superado el pico de la cosecha gruesa”.
Inversiones en pesos futuro del dólar
Dado que el carry estuvo puesto a prueba en las últimas semanas, resulta clave determinar cuál es el valor del dólar que deja en equilibrio las posiciones en pesos.
Es decir, al posicionarse en pesos, el inversor busca ganar una tasa. Si el dólar no se mueve, el inversor ganó esa tasa en pesos y ahora puede comprar más dólares, dejando una ganancia en dólares.
Si el dólar se mueve más de lo que ofrece el instrumento en pesos, entonces el inversor habría perdido en dólares y carry habría sido negativo en ese contexto.
De esta manera, quien se posicione en pesos deberá saber hasta cuánto puede subir el dólar para que el carry siga siendo ganador y no pase a ser negativo.
Tomando los primeros bonos dentro de la curva, para la lecap del 17 de julio el dólar debe subir menos de 1,1% para que carry sea negativo, es decir, tiene un dólar break even de $1517.
Para la Lecao de fin de julio, su break even es de $1530 por lo que el tipo de cambio no debe subir más del 2% para que el carry sea ganador. Si sube más del 2%, entonces el inversor comenzaría a perder en dolares al posicionarse en dicha letra.
Para la lecap de fin de agosto, el dólar break even es de $1558, es decir, el tipo de cambio debe subir menos del 3,8% desde los valores actuales para que le carry siga siendo ganador.
Para la Lecap de noviembre, el dólar brek even es de $1650. Es decir, el tipo de cambio debe subir menos del 10% hasta fin de noviembre para que el cary sea ganador.
Ya entrando en enero de 2027, el dólar break even es de $1707, lo cual implica un margen de 13,8% desde los valores actuales.
Justina Gedikian, Analista Sr. de Renta Fija de Cohen Aliados Financieros, advierte que, con el tipo de cambio real todavía lejos del nivel de inicio de año, la liquidación del agro moderándose hacia el segundo semestre y la demanda importadora dando señales de reactivación, el FX tiene margen para seguir corrigiendo.
Bajo este contento, Gedikian entiende que los bonos dollar-linked de julio (D31L6, devaluación +2,1%) y septiembre (D30S6, devaluación +0,90%) ofrecen la cobertura más directa frente al movimiento cambiario en curso.
A su vez, también destaca que, para quienes prefieren salir directamente del riesgo en pesos, la rotación hacia instrumentos hard dollar sigue siendo una buena alternativa.
Manteniéndose en el mundo de los pesos, la especialista de Cohen se inclina por los bonos CER.
“Mantenemos el posicionamiento en CER. Con la curva arbitrada en torno a una inflación implícita de 1,7% m/m, el segmento ofrece un mejor perfil de retorno que la tasa fija comparable. Dentro de este, favorecemos el X30N6 (CER +2%) y el TZXD6 (CER +2,4%) como referencia del tramo corto-medio, y el TZX27 (CER +4,3%) para quienes buscan extender duration con un spread más atractivo”, indicó.
Tasas más altas en pesos
La desaceleración de la inflación está impulsando un aumento de las tasas reales, un fenómeno que ya se refleja en las curvas de los bonos en pesos.
En las últimas semanas, tanto la curva de los títulos a tasa fija como la de los bonos ajustados por CER mostraron un proceso de aplanamiento, es decir, una reducción de su pendiente.
En el caso de la deuda indexada por CER, la presión se concentró en el tramo corto de la curva, lo que derivó en una suba de los rendimientos.
Actualmente, los bonos con vencimiento en 2026 ofrecen una tasa promedio de CER +0,1%, mientras que los instrumentos que vencen en 2027 rinden alrededor de CER +4,3%.
Desde ese punto en adelante, la curva presenta rendimientos que se ubican en un rango de entre CER +6% y CER +8,6%.
Se trata de tasas reales significativamente superiores a las observadas algunas semanas atrás, cuando llegaron a ubicarse en torno al -15%.
Por su parte, la curva de bonos a tasa fija también registró un aplanamiento, explicado por el incremento de los rendimientos en el tramo más corto, donde las tasas pasaron de aproximadamente 21% TNA a 25% TNA en las últimas semanas.
Si bien las tasas en pesos hoy son más elevadas, los analistas del mercado reconocen los riesgos que implica a estos niveles de rendimiento posicionarse en bonos en moneda local.
Alejandro Fagan, Estratega en Balanz, agregó que, si bien la suba del dólar mejora el punto de entrada para el carry, ve no con buenos ojos las posiciones en pesos ya que sigue viendo presiones cambiarias de corto plazo.
“Seguimos sin recomendar hacer carry ya que creemos que el tipo de cambio continuará depreciándose en los próximos meses a un ritmo similar o algo por encima de las tasas en pesos. De todas maneras, con la suba reciente del tipo de cambio, el punto de entrada mejoró para las posiciones en pesos para apuestas tácticas de corto plazo”, sostuvo.
Finalmente, los analistas de Criteria agregaron que los recientes movimientos del tipo de cambio muestran que, aunque de manera acotada, el riesgo de reversión comienza a erosionar el atractivo de las estrategias tradicionales de carry.
En este contexto, y en cuanto a las inversiones, desde Criteria remarcan que para quienes deben mantener exposición en pesos, siguen favoreciendo los tramos más cortos de las curvas.
Bajo ese escenario, destacan la estrategia sintética en pesos vía compra de dólar linked a septiembre (D30S6) y cobertura con futuros.
A su vez, y para perfiles más agresivos y con un horizonte de inversión de hasta 6 meses, desde Criteria prefieren inclinarse por posiciones en la parte más larga de la curva CER-TAMAR:
En ese menú, destacan a los bonos dual tamar a junio de 2029 (TXMJ9), a diciembre 2029 (TXMD9) y a junio de 2030 (TXMJ0).
“Estos instrumentos combinan un carry atractivo (TAMAR +10%) con un perfil de retorno asimétrico. Por un lado, capturan una potencial ganancia de capital si se consolida la desinflación y los spreads tienden a comprimirse en un entorno de mayor estabilidad nominal. Por el otro, conservan un doble componente defensivo que los mantiene como cobertura natural frente a escenarios en los que la inflación resulte más persistente de lo esperado o ante una suba generalizada de tasas”, indicaron.