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La vacuna personalizada contra el melanoma desarrollada junto con Merck alcanzó los objetivos de un estudio de fase 3. El mercado empezó a ponerle precio a un negocio que podría generar ventas por u$s 3000 millones anuales.
Las acciones de Moderna se disparan cerca de 150% este miércoles en Wall Street después de que la compañía anunciara resultados positivos para su vacuna personalizada contra el melanoma.
El avance clínico puede convertirse en el punto de inflexión que la biotecnológica buscaba desde el derrumbe de sus ingresos vinculados con el Covid-19.
Los papeles de Moderna llegaron a tocar los u$s 163,01, con una suba intradiaria de hasta 160%, y luego moderaron el avance hasta la zona de u$s 153,80, todavía 144% por encima del cierre anterior.
La reacción elevó la capitalización bursátil de la compañía hasta aproximadamente u$s 61.500 millones y le permitió recuperar cerca de u$s 40.000 millones de valor de mercado en una sola rueda.
La noticia también impulsó 11,8% a Merck, que desarrolló el tratamiento junto con Moderna, mientras el índice Nasdaq Biotechnology avanzó 4,4% y alcanzó un récord.
El movimiento mostró que el mercado no interpretó el resultado solamente como una buena noticia para dos laboratorios, sino como una validación para una nueva generación de tratamientos contra el cáncer.
El ensayo que disparó la acción
El catalizador fue Intismeran, una vacuna terapéutica de ARN mensajero que se fabrica de manera personalizada a partir de las mutaciones encontradas en el tumor de cada paciente.
El tratamiento se administra junto con Keytruda, la inmunoterapia de Merck ampliamente utilizada contra distintos tipos de cáncer. La vacuna busca enseñarle al sistema inmunitario qué células debe atacar, mientras Keytruda bloquea el mecanismo utilizado por el tumor para esconderse de las defensas del organismo.
El ensayo de fase 3 incluyó a 1.137 pacientes con melanoma de alto riesgo en estadios IIB a IV, cuyos tumores ya habían sido extirpados mediante cirugía.
Los participantes recibieron durante aproximadamente un año Keytruda solo o una combinación de Keytruda con hasta nueve dosis de la vacuna personalizada.
La combinación alcanzó tanto el objetivo principal de prolongar el tiempo sin recurrencia del cáncer como la meta secundaria de evitar la aparición de metástasis a distancia. Las compañías también señalaron que no surgieron nuevas señales de seguridad.
El dato es relevante porque se trata del primer ensayo positivo de fase 3 para una vacuna personalizada de ARN mensajero contra el cáncer. También es la primera vez que un tratamiento agregado a Keytruda demuestra una mejora significativa frente al uso de esa inmunoterapia por sí sola en este grupo de pacientes.
El negocio que Wall Street empezó a poner en precio
La magnitud de la suba responde a que el mercado no está valuando únicamente una posible aprobación contra el melanoma. También comenzó a reconocer la posibilidad de que Moderna pueda utilizar su plataforma de ARN mensajero en otras áreas de oncología.
Barclays estima que Intismeran podría generar ventas anuales cercanas a u$s 3000 millones solamente por su utilización contra el melanoma hacia 2035. Para JP Morgan, su lanzamiento será clave para que Moderna pueda volver a registrar ganancias.
Ese punto explica buena parte del entusiasmo inversor. La compañía todavía depende fuertemente de su franquicia contra el Covid y ha tenido dificultades para convertir su plataforma tecnológica en nuevos productos comercialmente relevantes.
Intismeran puede cambiar esa historia. Un éxito regulatorio demostraría que la tecnología de ARN mensajero no quedó limitada a las vacunas contra enfermedades infecciosas y que también puede utilizarse para desarrollar tratamientos personalizados de mayor precio y margen potencial.
Los resultados refuerzan, además, los ensayos que las compañías mantienen en otros tipos de tumores, entre ellos los cánceres de pulmón, vejiga y riñón.
No significa que la vacuna funcionará automáticamente en todas esas indicaciones, pero reduce el riesgo tecnológico que el mercado asignaba a la plataforma.
Por qué Merck también sube con fuerza
Para Merck, el avance tiene otra implicancia estratégica. Keytruda, que llegó a convertirse en el medicamento más vendido del mundo, enfrenta la expiración de sus principales patentes hacia finales de esta década.
La combinación con una vacuna personalizada permitiría extender el valor comercial de esa franquicia, aumentar el ingreso generado por cada paciente y diferenciar el tratamiento frente a la futura competencia de versiones biosimilares.
En otras palabras, Moderna necesita demostrar que puede construir un negocio más allá del Covid, mientras Merck necesita preparar su negocio para la etapa posterior a Keytruda. Intismeran ofrece una posible respuesta para las dos compañías.
Los datos que todavía faltan
Pese al entusiasmo, la disparada de casi 150% también muestra que el mercado comenzó a descontar una parte considerable del éxito antes de conocer los resultados completos.
Moderna y Merck todavía no revelaron cuánto se redujo exactamente el riesgo de recurrencia y metástasis en el ensayo de fase 3. Tampoco difundieron los intervalos de confianza, las curvas de supervivencia, el impacto sobre la mortalidad general ni el detalle de los efectos adversos.
Las compañías anticiparon que presentarán la información en un próximo congreso médico y ya mantienen conversaciones con los reguladores. Debido a que el tratamiento recibió la designación de terapia innovadora, Moderna considera que podría estar disponible en 2027 si consigue la aprobación correspondiente.
Los antecedentes son favorables. En un estudio anterior de fase 2, que incluyó a 157 pacientes, la combinación redujo 49% el riesgo de recurrencia o muerte y 59% el riesgo de metástasis o muerte después de cinco años frente a Keytruda solo.