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El crédito en dólares crece con fuerza, pero aún está restringido por el Banco Central para evitar el descalce de monedas.

Los bancos privados de capital nacional impulsan una flexibilización para prestar más, pero las entidades internacionales nucleadas en ABA prefieren la prudencia. Todos, sin embargo, subrayan un desajuste temporal: mientras los depósitos suelen ser a corto o mediano plazo, el crédito tiene un horizonte más extenso y falta fondeo de largo plazo para financiar a individuos y empresas.

Mientras los depósitos en dólares del sector privado ya superan los u$s 40.399 millones, el financiamiento en moneda extranjera es apenas el 60% de esa cifra. Si bien creció 45,4% en el último año, representa u$s 24.826 millones y aún no tocó su techo.

Según el Informe Monetario Mensual, los créditos al sector privado crecieron u$s 1115 millones solamente en julio, a una velocidad mayor que los depósitos en moneda extranjera, que en ese período aumentaron u$s 936 millones.

Más allá de ese ritmo reciente, hay una capacidad ociosa que aún no se está prestando. El Banco Central la estimó en el 17% de los depósitos, según reveló su vicepresidente Vladimir Werning.

“Tenemos un seguro contra el descalce cambiario post crisis de la convertibilidad. Los bancos no otorgan crédito fondeado con depósitos en dólares ni al sector público ni a privados no exportadores. Esto limita el riesgo de descalce con respecto de los depósitos. El beneficio es mantener riesgo cero. El costo es la capacidad prestable ociosa que deja ese marco legal, que limita la velocidad en que la actividad y el empleo pueden avanzar”, aseguró Werning.

DIVISIÓN DE LOS BANCOS

Los bancos nucleados en Adeba piden la flexibilización de esa norma, “siempre tomando los recaudos prudenciales correspondientes y bajo el esquema de gestión de riesgo de cada banco”.

En la otra vereda de la City, las entidades que integran ABA no están convencidas de dar ese paso. “Nuestra mirada sigue siendo prudente: los depósitos en dólares son ahorro de los clientes y, cuando se transforman en crédito, es importante que el riesgo cambiario no termine trasladándose a empresas o personas cuyos ingresos son fundamentalmente en pesos. La experiencia internacional muestra que prestar en una moneda distinta de aquella en la que el deudor genera sus ingresos puede incorporar riesgos no deseables para las compañías, las personas y también para el sistema financiero”, confían a El Cronista.

El BCRA ya habilitó dos flexibilizaciones: autorizó a los bancos a usar dólares propios, productos de colocaciones de deuda en el mercado, para prestarles a familias y empresas no exportadoras; y les permitió ofrecer financiamiento en moneda extranjera a clientes con ingresos en pesos, que cuentan con una garantía de una empresa exportadora.

“Hoy el principal desafío para el crecimiento del crédito en dólares no pasa por cuestiones regulatorias, sino por el plazo de los fondeos. En general, los depósitos en dólares son de corto plazo, mientras que la demanda de financiamiento de las empresas suele ser a plazos más extensos. Para obtener fondeo de mayor plazo es necesario recurrir a mercados internacionales, lo que implica mayores costos de financiamiento para el cliente”, explican desde otra entidad.

Los bancos concentran sus colocaciones en sectores que generan dólares, con empresas de energía, oil & gas, agro y comercio exterior entre los principales tomadores de las líneas en dólares. Según reveló un banco privado nacional consultado, más del 60% de su cartera de préstamos comerciales mayoristas está denominada en dólares. “En la cartera comercial actualmente tenemos colocados más del 50% de nuestros depósitos en dólares en préstamos en moneda extranjera”, agregan.

El BCRA abrió un debate que no está saldado. Aun sin encajar en el esquema exportador tradicional, podría flexibilizar a actividades como la construcción, cuyos activos tienen un grado de cobertura cambiaria. Así, podría financiarse a desarrolladores inmobiliarios, que venden unidades valorizadas en dólares.