La apuesta de los argentinos por el dólar como reserva de valor sigue vigente. Así lo refleja el último informe de Balanza de Pagos, Posición de Inversión Internacional y Deuda Externa publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), que muestra que los dólares que los argentinos guardan fuera del sistema bancario (en efectivo, en cajas de seguridad o en cuentas no declaradas en el exterior) escalaron hasta los u$s 259.306 millones.
Durante el primer trimestre de este año 2026 la cantidad de divisas atesorada fuera del sistema financiero formal registró un incremento interanual cercano al 6,7% (lo que representa una salida del circuito tradicional de u$s 16.438 millones en apenas doce meses) y, con respecto al último trimestre de 2025, el volumen de divisas creció en u$s 4408 millones (1,6%).
Aunque cabe aclarar que no todos son dólares del colchón: la cifra contempla también los depósitos de residentes en el exterior. Alrededor de la mitad está en inversiones y el resto afuera del sistema.
Aumenta el uso de cajas de seguridad
Asimismo, el crecimiento del ahorro dolarizado se puede deducir del aumento de la demanda de espacios para resguardar esos activos. Desde el sector de cajas de seguridad privadas, aseguran que la cantidad de usuarios viene creciendo de manera sostenida en los últimos años y lo atribuyen a cambios en el sistema financiero y en los hábitos entre los ahorristas.
“Vemos que la tendencia sigue el ritmo habitual: año tras año hay una mayor cantidad de usuarios de cajas de seguridad privadas”, explicó Juan Piantoni, CEO de INGOT y presidente de la Cámara Argentina de Empresas de Almacenaje de Seguridad (CAESACS).
Según detalló, el fenómeno responde a tres factores principales: “La migración desde la banca tradicional, el mayor conocimiento del sistema no bancario y un cambio cultural, con cada vez más personas que deciden resguardar sus valores otros lugares que no son sus domicilios”.
Piantoni sostuvo que la preferencia por conservar parte del patrimonio en activos como el dólar y el oro no es un fenómeno reciente. “El resguardo en oro y dólares es una tendencia que viene dándose desde hace tiempo, no es algo puntual de los últimos meses”, señaló. No obstante, advirtió que la evolución de esa conducta dependerá también del contexto, esto.
Activos líquidos, los preferidos
El nuevo informe del INDEC confirma que el grueso de los activos externos de los argentinos sigue concentrado en activos líquidos, una señal de que la preferencia por el dólar continúa firme pese a la normalización del mercado cambiario y a las medidas impulsadas por el Gobierno para incentivar el uso de esos fondos dentro de la economía.
La magnitud del stock vuelve a ubicar a la Argentina entre los países con mayor volumen de ahorro privado dolarizado fuera de su sistema financiero, un fenómeno asociado a décadas de inflación elevada, devaluaciones, controles cambiarios y crisis bancarias.
Así, el stock de moneda y depósitos de los residentes argentinos volvió a crecer durante el primer trimestre de 2026 y se mantiene en niveles históricamente elevados. El dato del INDEC incluye tanto el efectivo que los argentinos conservan fuera del sistema financiero como los depósitos que poseen en bancos del exterior.
“Los dólares del colchón, en caja de seguridad o monedas y depósitos en bancos del exterior se incrementaron fundamentalmente entre el segundo y el cuarto trimestre del año pasado, debido a dos eventos de estrés en el mercado financiero: salida del cepo y elecciones”, dijo el economista Federido Machado a este medio. Y señaló que, si se tiene en cuenta que, desde el cuarto trimestre de 2025 al primer trimestre del 2026 se registró una reducción leve de u$s 390 millones, se puede deducir que, en gran medida, se trata de ahorro de residentes que sale del sistema para evadir la volatilidad financiera que sufrimos el año pasado.
En el Gobierno consideran que una parte de esos recursos podría convertirse en una fuente de financiamiento para la economía si logra canalizarse hacia el sistema financiero o destinarse a inversiones productivas.
El economista Federico Glustein aseguró que, “con las diversas normativas de inocencia fiscal y blanqueo se permite blanquear y sacar, sin penalizar, por lo que hay preferencia por el físico a pesar de la persistente inflación norteamericana y el pago de tasa de interés en instrumentos”.
Ya en campaña el Gobierno manifestó este interés. Y desde la gestión intentó avanzar con el blanqueo y con le Ley de Inocencia Fiscal, pero no traccionaron lo suficiente. Crecen los depósitos en dólares en los bancos, pero por compra y no porque se declaren los que están en negro.
Al respecto, Glustein sostuvo que “Argentina tiene una enorme paradoja que este gobierno discursivamente se encarga de perpetuar: quien elude las normas es un héroe”. Alertó que eso tiende a aumentar la fragilidad cambiaria, la profundidad del sistema financiero, además de la escasez permanente de reservas.
“Hará falta más que una ley de inocencia fiscal, sino bajar la inflación a un digito, mejorar las reservas netas, evitar defaults, entre otras para combatir la dolarización”, sancionó.