Desde sus oficinas en Nueva York, Diego Pereira, Chief Economist para Sudamérica en JPMorgan Chase, es testigo de primera mano del optimismo que despierta la Argentina en Wall Street. El analista del banco más grande de Estados Unidos asegura que el interés excede al mundo financiero y crece en sectores de la economía real.
“Lo que se va a decidir en los próximos trimestres es si Argentina es un trade o si es una inversión”, asegura en diálogo con El Cronista.
¿Qué lo sorprendió más de la gestión económica del Gobierno de Javier Milei?
La rapidez con la que se corrigió el desbalance fiscal. Eso me impactó no solo a mí, sino a los mercados. El ajuste se ha mantenido indemne a los vaivenes, tanto de los diferentes shocks que viene sufriendo la economía, como de los ciclos electorales. Tuvimos un año electoral y se mantuvo el balance fiscal como el ancla más importante de la administración. La manera como se instrumentó el ajuste y la narrativa, cómo se le expresó a la población la necesidad de mantener cuentas fiscales ordenadas, fue la clave. El mercado espera que se renueve el voto de confianza a la idea del orden fiscal en la elección del 2027.
¿Cuánto más puede reformar este Gobierno sin poner en riesgo sus chances electorales en 2027?
Hay espacio de reforma. El Gobierno ha sido muy activo en este sentido y lo seguirá siendo, en el sentido de desregular o re regular con un horizonte de mejora de la productividad de la economía. Todos sabemos que eso genera mayor crecimiento y que con el tiempo ese mayor crecimiento se traslada a una mejor calidad de vida económica. El sendero es el correcto. ¿Habrá otras reformas de mayor impacto político? Los tiempos ya se empiezan a acotar. La reforma de la seguridad social ya quedó para más adelante, pero hay mucho espacio para seguir maximizando la potencialidad de la economía, recibir inversión, generar trabajo de calidad, hacer una economía más resiliente en el proceso de apertura que está llevando. Todas estas reformas no tendrán grandes títulos, serán cositas más pequeñas, pero tienen una validez muy importante. Son claves cuando uno piensa en la sostenibilidad de este régimen en el mediano y largo plazo y en los dividendos de la población.
¿Qué escenario proyectan para el dólar y las reservas este año?
Las reservas las tenemos en línea con el reporte del Fondo Monetario. El tipo de cambio dependerá de muchísimas cosas. Estamos entre $ 1550 y $ 1600 para fin de año. No lo vemos tocando el techo de la banda.
El riesgo país de Argentina está por encima de otros países de la región, pese a todas las reformas. ¿Cuándo convergerá con los de sus pares?
Puede converger en los próximos meses al promedio de la región. Hoy Argentina tiene varios indicadores que son mejores que el promedio de la región, por ejemplo el balance fiscal. Tiene otros indicadores que están en una situación un poco peor que el promedio de la región. Cuando se mira la deuda que se vence como porcentaje del PIB, es más alta que el promedio de la región. Las necesidades financieras en pesos del Tesoro entre mayo y diciembre son 8,7 puntos del PIB. En moneda extranjera, hay un stock importante de deuda a repagar y también de interés. Eso seguirá generando una mayor prima de riesgo que en otros países de la región.
Fuente: Agencia EFE
El mercado local espera que Argentina vuelva a colocar deuda en Wall Street. ¿Cómo lo ven desde JP Morgan?
Argentina tiene una prima de alrededor de los 500 puntos básicos. Podría salir al mercado. Sin embargo, la administración por ahora ha preferido buscar otras vías de financiamiento que salir al mercado, buscando tasas más bajas. Si el orden fiscal es la clave, tiene sentido que la administración se focalice comoprioridad número uno en los costos financieros de la deuda.
¿Qué rol cumple JP Morgan en los REPO que negocia el Gobierno?
Yo estoy en la parte pública de lo que es el quehacer de la banca internacional. No conozco los detalles de las transacciones privadas entre la administración y JP Morgan. Lo que sí es público es que JP Morgan ha estado consistentemente apoyando a la Argentina, a esta administración y a las anteriores. Hemos participado en los REPO bajo la administración Milei. Hemos mostrado un compromiso con la Argentina. El Argentina Week fue un caso evidente de lo que estoy diciendo, con un éxito muy importante.
¿Qué nivel de entusiasmo y adhesión generó el Argentina Week en Estados Unidos?
Altísimo. El nivel de interés, de adhesión, fue del más alto nivel. Muchos países de América del Sur presentan eventos populares, entre ellos Chile y Brasil. Pero con el interés que suscitó el caso de Argentina, porque hay un claro intento de abrir la economía, un claro intento de baja de la carga tributaria, de una apuesta clara por la inversión, la productividad. Era de esperar que hubiese mucho interés por Argentina y que fuese un éxito. Superó nuestras previsiones.
¿Qué tiene que pasar para que Wall Street se decida a hacer una apuesta fuerte por la Argentina?
Hay dos universos que a veces los colapsamos en el mismo, pero no necesariamente tienen que estar alineados en cuanto a la sincronicidad en que se realizan este tipo de apuestas, como tú le llamas. Por un lado está el mundo financiero, por otro lado el sector real. Una de las cuestiones que a mí más me llamó la atención en Argentina Week es que el interés venía del sector real. Esto generalmente tiene mucha más sustentabilidad en el tiempo que lo que es estrictamente financiero. Lo digo de otra manera: lo que se va a decidir en los próximos trimestres es si Argentina es un trade o si es una inversión. Lo que vimos de la Argentina Week sugiere que es y será una inversión.
¿Qué falta para que veamos inversión extranjera directa llegando al país?
Falta seguir con el proceso de desregulación o re regulación para aumentar la productividad, seguir y darle más consistencia al proceso de estabilización. Lo más importante en este esfuerzo magnánimo de reformas es lo fiscal. El año que viene hay otro evento electoral, en el que el voto de la población determinará si el orden fiscal es aceptable para la mayoría de los argentinos. Desde afuera, esto no necesariamente se entiende que tiene que ver con un nombre personal: es claro el impulso del presidente Milei al respecto, pero si otros sectores reafirmasen el compromiso fiscal, la premia de riesgo en Argentina colapsaría mucho más rápido de lo que hoy espera el mercado.
¿Llegarán inversiones de Estados Unidos a la Argentina? ¿En qué magnitud?
Cuando uno invierte en un país, lo que es importante son los alineamientos entre políticas. Es más importante para una inversión del sector real que la población argentina le siga dando respaldo a las políticas que tienen que ver con abrir la economía, con aumentar la productividad, con tener un marco fiscal ordenado para no verse obligada la administración a subir la carga tributaria en el mediano plazo. Empezamos a ver inversión extranjera directa, liderada por minería y energía. En la segunda parte de este año tenemos inversión extranjera por un punto del PBI. Y somos conservadores. En los próximos años, salvo que se decida no seguir adelante con el marco RIGI, debería haber una inversión extranjera neta por entre 3 y 4 puntos del PIB por año en los próximos 5 o 6 años. Después está todo lo asociado con la inversión financiera, pero este es un ejercicio de atracción de inversión real al país y eso es lo que le da más sustento en el mediano y el largo plazo. Tengo una convicción alta de que Argentina va a tener un crecimiento potencial mucho más alto en los próximos años y tendrá dividendos sociales.