El IPC de abril marcó la primera baja de la inflación desde mayo de 2025. De esta manera, el mercado se entusiasma con la reanudación del proceso de desinflación.
Cuánto se espera que baje la inflación y qué bonos podrían ser los ganadores ante las chances de que quiebre nuevamente el 2% mensual.
Reanudación de la desinflación
Tras el dato de IPC de abril, las expectativas de inflación hacia los próximos meses ajustaron a la baja.
La inflación de abril fue de 2,6% mensual, desacelerando 0,9pp versus el dato de marzo. A su vez, en términos interanuales, la inflación desaceleró 0,2pp a 32,4% interanual.
De esta manera, la inflación general mensual desaceleró tras 7 meses consecutivos de aceleración, y anotó el menor valor desde noviembre de 2025.
El IPC del mes pasado fue en línea con la mediana estimada por los analistas relevados en el último REM-BCRA.
La convicción del mercado es que la baja de la inflación del mes pasado es parte de un reinicio de un proceso de desinflación, especulando con mayores caídas en el IPC de cara a los próximos meses.
Mirando los break even de inflación, estos marcan una expectativa de mayores bajas en el IPC de cara a los próximos meses, apuntando a perforar el 2% para la segunda parte del 2026.
En lo inmediato, el mercado descuenta una inflación del 2,15% mensual para mayo, levemente por debajo de los datos de alta frecuencia que evolucionan al 2,2% a 2,4% mensual.
En el corto plazo, el mercado espera que la inflación promedie 1,60% mensual entre junio y septiembre.
Con un horizonte más largo, el mercado descuenta más inercia entre fines del 2026 y principios del 2027 y no ve avances en la desinflación, con un promedio del 1,75% mensual entre octubre y abril.
Adrián Yatde Buller, economista jefe de Facimex Valores, consideró que el IPC de marzo marcó el pico de inflación del año y el dato de abril confirmó que se retomó el proceso de desinflación.
“Esperamos que la desinflación se profundice a la zona de 2,1% mensual en mayo, una desaceleración algo más pronunciada que el rango de 2,2% a 2,4% mensual hacia el que vienen apuntando los datos de alta frecuencia. Esperamos que en junio y julio pueda perforarse el umbral del 2% mensual de forma sostenible”, estimó Yarde Buller.
En ese sentido, y con la desinflación reanudada, Yarde Buller también resaltó que los break-evens del mercado comprimieron acercándose al REM.
“Tras haber alcanzado un pico de 31% a principios de abril, la inflación break-even entre CER y tasa fija para un plazo benchmark de 12 meses bajó 4,75pp a 26,2%. En los últimos días de la semana, la inflación break-even bajó 0,9pp a 26,9% anualizado para un plazo benchmark de 6 meses y 1,1pp a 26,2% para un plazo benchmark de 12 meses, es decir, compresiones importantes para un solo día”, sostuvo Yarde Buller.
Inflación de alta frecuencia
Otra señal que podría estar indicando una continuidad en la baja de la inflación es lo que esta marcando las mediciones de precios de alta frecuencia de las consultoras privadas.
Estas muestran un proceso en el que la baja de la inflación se mantendría luego del buen dato de abril, extendiendo el proceso de desinflación desde el pico de marzo pasado.
En general, estas están indicando una dinámica de inflación que apuntaría a ubicarse debajo del 2,4% mensual en mayo.
De cara a mayo, desde PPI remarcaron que si bien todavía transcurrieron menos de dos semanas, los datos de alta frecuencia lucen alentadores, especialmente en alimentos y bebidas.
“Las principales consultoras privadas ya proyectan una inflación en el rango de 2% a 2,3%. Además, esta semana vencía el congelamiento de combustibles de 45 días introducido por YPF, pero la petrolera optó por aplicar apenas una suba de 1% en el precio final y extender nuevamente el congelamiento por otros 45 días. Seguimos constructivos respecto a la reanudación del proceso de desinflación”, resaltaron desde PPI.
Un dato clave es que, en los últimos 6 datos de inflación, el IPC del Indec estuvo por encima de lo esperado por los analistas.
Así, el dato de abril rompió con esa racha.
Hacia adelante, parecería que las expectativas comienzan a alinearse con un sendero desinflacionario.
Los analistas de IEB también proyectan el reinicio del proceso de desinflación.
“Las mediciones de mayo son alentadoras, sugiriendo que el dato de abril no sería una baja aislada. Al respecto, eso se sostiene observando principalmente los datos ligados a alimentos y nafta –aunque con un matiz por el impacto de la reciente suba del combustible de YPF”, indicaron.
Desinflación más gradual
La suba del IPC desde mayo de 2025 hasta marzo de 2026, pasando de 1,5% mensual al 3,4%, hizo que el mercado vea cada vez mas lejos la posibilidad de que la inflación apunte a quebrar el 2% mensual, y todavía más lejana las chances de ver el IPC iniciando con 0%.
Sin embargo, el presidente Milei realizó declaraciones recientes en el que señaló que el único dato que lo va a dejar conforme es cuando la inflación sea 0%.
El mercado mantiene un alineamiento con el presidente en cuanto a la expectativa de mayor desinflación hacia adelante, sin embargo, hay cierta coincidencia en que la baja del IPC será más gradual.
Durante toda la suba entre mayo de 2025 y marzo de 2026, el mercado mantuvo siempre su expectativa de desinflación una vez que se haya pausado el rebote.
Es decir, los break even de inflación, así como el REM, ambos proyectaban una continuidad en la desinflación, al margen del rebote del IPC que se estuvo evidenciando en dicho proceso.
Ahora, y con el fin del rebote de la inflación, los analistas mantienen su expectativa de mayores bajas en el IPC, aunque a un menor ritmo.
Los analistas de Adcap Grupo Financiero resaltaron que la desinflación sigue en marcha, aunque el proceso continúa mostrando cierta irregularidad.
“El dato de abril todavía es consistente con una moderación gradual de la inflación, pero aún no con una convergencia clara hacia niveles cercanos al 2%. El registro refuerza la idea de que la próxima etapa de desinflación será más compleja, especialmente porque los ajustes de precios relativos y la inercia indexatoria continúan limitando la velocidad de desaceleración”, advierten desde Adcap Grupo Financiero.
Los analistas de Econviews proyectan una continuidad en la baja de la inflación de cara a los próximos meses.
“Hacia adelante pensamos que va a seguir desacelerándose, aunque a un ritmo moderado. En nuestro escenario base el promedio mensual de acá a diciembre es de 2,1% y en todo 2026 la suba de precios acumulada quedará en torno del 32%. Puede terminar siendo algún punto menos, pero no vemos probable que se pueda alejar mucho”, estimaron.
A modo de referencia, para que 2026 cierre en 25% se necesitaría que ese promedio mensual para lo que resta del año baje a 1,4%.
Si vamos a un número más extremo, para llegar a 20% se requieren todos meses de 0,8% mensual.
Sobre el caso puntual de mayo, desde Econviews indicaron que dicho mes la inflación suele ser baja.
Además, remarcaron que, de no haber factores estacionales puntuales que tiren el índice para arriba, su relevamiento viene mostrando buenos datos.
“Tomando el promedio de las últimas cuatro semanas, la canasta relevada acumula una suba del 1,5%, explicada principalmente por los productos de verdulería, que subieron 2,4% en el mismo periodo”, comentaron.
Los analistas de Research Mariva detallaron que los factores estacionales y un cambio en la dinámica de la demanda monetaria suelen respaldar una menor inflación a partir de abril, una tendencia que también se vislumbra en el comportamiento reciente del tipo de cambio, a pesar de la continua acumulación de reservas.
“Consideramos que el segundo trimestre de 2026 es un punto de inflexión clave para el programa, con la desinflación como principal ancla para las expectativas. Las autoridades han dejado claro que reducir la inflación sigue siendo su máxima prioridad, ya que una disminución sostenida contribuiría a normalizar la confianza, el consumo y la dinámica de la inversión, mientras que una trayectoria más rígida podría debilitar el programa y generar efectos de segunda ronda”, explicaron.
Inversiones en pesos
Ante la expectativa de una reanudación de la desinflación y contemplando que el mercado espera mayores descensos en el IPC, la clave será determinar cómo posicionarse ante tal escenario.
El mercado reaccionó positivamente al dato de inflación publicado el jueves pasado.
Las Lecap-Boncap con vencimiento en el segundo semestre del año mostró subas de 0,3% a 0,6%, las cuales se extendieron a 0,4% a 1,3% para el tramo del primer semestre de 2027.
Por su parte, el tramo corto-medio de la curva CER hasta mediados de 2027 cerró prácticamente sin cambios.
Esta dinámica deposita a los bonos en pesos en un contexto de tasas bajas en términos nominales y reales.
Los analistas de PPI detallaron que tras conocerse el IPC, los instrumentos a tasa fija comprimieron rendimientos de forma significativa y comenzaron a operar con TEMs en la zona de 1,7%% a 2,0%.
En paralelo, los CER más cortos (con vencimientos en 2026) exhibieron una ampliación de rendimientos y actualmente operan, en promedio, en torno a CER -4,8%.
“En la semana los instrumentos a tasa fija comprimieron entre 163 y 330 puntos básicos (TEA), mientras que los CER ampliaron rendimientos entre 118 y 240 puntos básicos. Este reacomodamiento también se reflejó en las breakevens de inflación, que descendieron hacia la zona del 2% para julio (desde 2,3% previo al dato del IPC)”, afirmaron.
La curva a tasa fija opera con rendimientos del 2% mensual en promedio, mientras que la curva CER rinde fuertemente negativo en el tramo corto y se posiciona en positivo en términos reales recién en el tramo medio.
Bajo este escenario, la selectividad y las expectativas de inflación del inversor son claves a la hora de determinar el posicionamiento de bonos en pesos.
En relación a las inversiones en pesos, Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, afirmó que el inversor optimista con la inflación y su desaceleración verá valor en el medio y sobre todo en el largo de tasa fija, con papeles con vencimiento en 2027 como las mejores opciones.
En tanto, agregó que para quienes sean más cautelosos en materia de inflación y riesgos nominales preferirán CER.
“En esta curva, vemos valor en la lecer a noviembre (X30N6) para el tramo corto, mientras que boncer a diciembre 2027 (TZXD7) luce atractivo, al igual que papeles más largos. Vemos también atractivo en los duales nuevos CER/TAMAR (pero preferimos CER puros vs estos duales, a duration similar) aunque una cuestión a seguir será la dinámica de la oferta de este asset class en las licitaciones, que podría afectar su rendimiento”, dijo Franco.
En cuanto a las oportunidades de inversión, desde Adcap Grupo Financiero explicaron que si bien el valor relativo hasta diciembre de 2026 permanece estable, el mercado prefiere los Boncer para 2027 en adelante y bonos a tasa fija más largos.
“Seguimos viendo valor en los Boncer a diciembre (TZXD6) y junio 2027 (TZX27). Ofrecen rendimientos reales de entre -1% y 0,5%, y deberían sobreperformar en un escenario en el que la inflación permanezca persistente cerca del 2%, donde los rendimientos nominales deberían superar el 27%. En la curva Boncap, y bajo un escenario de desinflación más rápida, seguimos prefiriendo el T30A7, que ofrece un atractivo rendimiento de 27,5% combinado con buena liquidez”, detallaron desde Adcap Grupo Financiero.
Finalmente, y en cuanto a las expectativas planteadas en el mercado, desde Research Mariva explicaron que la curva a tasa fija (Lecap) ajustó significativamente, sobre todo en el tramo corto.
“La mayor estabilidad cambiaria ha reducido la demanda de cobertura y ha alentado a los inversores a mantener posiciones en instrumentos denominados en pesos. Creemos que la curva de Lecap, que actualmente presenta una ligera pendiente positiva, no refleja completamente el escenario des inflacionario que proyectamos, el cual normalmente se expresaría mediante una curva de rendimiento invertida”, señalaron.
En esa línea, agregaron que las tasas de inflación de equilibrio actuales implican una inflación de alrededor del 30% para 2026, muy por encima de su proyección base del 22,7%.
Por esto, ven valor en bonos de mayor plazo,
“Consideramos que los bonos de mayor duración, como el Boncap a mayo de 2027 (T31Y7) y a junio de 2027 (T30J7), son particularmente atractivos”, afirmaron.