

No es común asociar la actividad de una entidad financiera con el cariño de la comunidad en la que se desempeña. Los bancos suelen ser instrumentos muy valiosos asociados con el crédito, la inversión y el ahorro. Todas cuestiones imprescindibles para la vida económica y el desarrollo de los países y, por supuesto, de las personas que allí viven.
Pero difícilmente esa empatía se transforma en un sentimiento de tanta cercanía con la sociedad como el que Banco Hipotecario ha construido en estos 125 años de historia.
En cualquier lugar de nuestro país, por más remoto que sea, encontramos historias vinculadas a Banco Hipotecario. En algunos casos corresponden a la primera etapa del banco, que va de 1886 a 1944, cuando se financiaba con las recordadas Cédulas Hipotecarias Argentinas.
Todavía podemos encontrar a nuestros abuelos que recuerdan ese gran instrumento de ahorro para grandes y pequeños inversores, que posibilitaba que miles de argentinos puedan acceder al crédito.
Otras historias se vinculan con la segunda etapa, que comienza en 1945, cuando el banco dirige su actividad a la construcción y financiamiento de viviendas individuales y colectivas, contribuyendo a conformar la fisonomía de la mayoría de las ciudades de nuestro país. El Plan Eva Perón, por ejemplo, lanzado en los años 1952 y reeditado en 1973, logró acercar a más de 100 mil familias argentinas a sus primeros hogares.
También encontramos otras miles de historias escritas en esta nueva era, que comienza en 1997 con la conversión del banco en Sociedad Anónima por Ley del Congreso Nacional. A partir de esa fecha Banco Hipotecario comienza a transitar un nuevo camino potenciando las fortalezas de los sectores públicos y privados, a través de un esquema de sociedad mixta cuyo éxito nos llena de orgullo.
Atentos a los nuevos desafíos de la época, durante esta etapa decidimos dirigir nuestra estrategia hacia la banca universal incorporando nuevos productos y servicios financieros para complementar el tradicional crédito hipotecario. Ese cambio en nuestra imagen lo hicimos apelando a lo mejor de nuestra historia.
Por eso elegimos identificarnos y que nos identifiquen como creadores de dueños. Porque a partir de esa frase reconocemos el camino recorrido y, al mismo tiempo, pensamos en el futuro.
En esta nueva etapa consolidamos nuestra relación de cercanía con toda nuestra cadena de valor, hablando con un lenguaje claro, promoviendo la participación y generando relaciones de confianza capaces de extenderse en el largo plazo.
De esta forma, contribuimos a crear comunidad y a generar lazos sustentables con la sociedad en la que trabajamos, que se traducen en acciones de cambio social concretas.
Consolidados como banco integral, crecimos en cantidad y calidad de productos y servicios financieros para familias y empresas, incorporamos la última tecnología al servicio de nuestros procesos, ofrecemos canales de atención cada vez más ágiles y dinámicos, y profundizamos nuestra presencia en todas las provincias del país.
A su vez, el lanzamiento de las nuevas tarjetas de crédito y débito modernas y cancheras hicieron que los más jóvenes comiencen a identificarse con el banco y lo coloquen en la cima de sus preferencias en el nuevo universo de las redes sociales. Una nueva generación se incorpora así a esta gran historia que une a Banco Hipotecario y los argentinos.
Nos quedan por delante muchos desafíos. Es por eso que seguiremos apostando a que la bancarización llegue a más sectores de la población y a la promoción del ahorro en moneda local como una herramienta indispensable para apalancar el crédito de largo plazo.
Con 125 años recién cumplidos, somos un banco simple, contemporáneo e inclusivo, concientes de la responsabilidad que implica llevar adelante una institución tan querida por muchas generaciones de argentinos y del compromiso con nuestra misión histórica de seguir creando cada vez más dueños.











