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El economista Joaquín Cottani, exsecretario de Política Económica y antiguo número dos de Luis Caputo, analizó en profundidad el programa financiero oficial, las metas de reservas y el humor de los mercados.

Con una mirada técnica pero incisiva, el exfuncionario advirtió sobre contradicciones en el esquema actual y lanzó un reclamo contundente respecto a las restricciones cambiarias que aún pesan sobre el sector corporativo.

El dilema cambiario: la postura de que “hay que liberarlo”

A pesar de las señales de estabilidad que el Gobierno intenta transmitir, Cottani desnudó lo que considera una inconsistencia fundamental en la estrategia oficial para contener el valor de la divisa y regular el flujo de capitales. Para el economista, el cepo frena la llegada de inversiones genuinas y su postura es clara: hay que liberarlo para dar una señal definitiva de confianza.

“Yo creo que hay una especie de contradicción entre lo que, por un lado, dice el gobierno y, por el otro, hace”, disparó el exfuncionario durante una entrevista en el streaming de Ahora Play. Para Cottani, la flexibilización parcial que se ha venido aplicando de manera informal no es suficiente para generar el shock de confianza que la macroeconomía argentina necesita con urgencia.

“Yo creo que lo que dice el gobierno, en el sentido de que hoy ya prácticamente en los hechos, no en lo formal, pero en los hechos, el mercado opera con libertad, sobre todo a partir de la liberalización del pago de dividendos de las empresas. Es cierto. Pero entonces, ¿por qué no abrir el mercado y dar una señal buena que permita que entren capitales con más facilidad?”

Joaquín Cottani, exnúmero dos de Luis Caputo.

Según su visión, el mantenimiento de los controles formales solo alimenta las sospechas de los operadores internacionales respecto a la solidez de las arcas públicas. “En la medida en que la gente no crea que hay un problema de tipo de cambio y que es por eso que el gobierno se resiste o el Banco Central se resiste a liberarlo completamente, entonces aparecen esas dudas”.

Es así que consideró que los plazos políticos y económicos se acortan drásticamente: “Por lo tanto, yo creo que ya se van achicando los tiempos y lo primero que podría hacer el gobierno es avanzar en ese sentido”.

Según Cottani, el mantenimiento de los controles formales solo alimenta las sospechas de los operadores internacionales respecto a la solidez de las arcas públicas. Foto: El Cronista.

Las dudas sobre el plan financiero y las reservas

Al evaluar el reciente programa de financiamiento presentado por el Palacio de Hacienda, Cottani reconoció que “fue muy oportuna la salida del gobierno” debido a que “era un tema que ya venía siendo reclamado por el mercado”. El exfuncionario aclaró que el centro de la desconfianza de los inversores nunca estuvo puesto en el corto plazo, sino en el mediano. “El 2026 estaba asegurado; la duda era sobre el 2027”, puntualizó.

El Gobierno aseguró que utilizará los pesos excedentes del superávit primario para absorber divisas, un punto donde el exnúmero dos de la cartera económica ve flancos débiles que preocupan a las consultoras de la City.

“Ahí es donde un poco la explicación del gobierno termina y ciertas cuestiones no resueltas empiezan a rondar la cabeza de los analistas. Y la pregunta es, bueno, ¿podrá el Banco Central, sin afectar el tipo de cambio de una manera disruptiva, comprar todas las reservas que hacen falta para pagar su propia deuda, pagar la del Tesoro y también para acumular…?

Añadió que, independientemente de las proyecciones oficiales, la escasez de dólares seguirá siendo un factor de presión estructural incluso en el horizonte de mediano plazo. “Aún en el 2027, 2028 va a seguir teniendo un problema de pocas reservas en manos del Banco Central”.

Qué falló en el cálculo de la inflación y la remonetización

De acuerdo con el diagnóstico de Cottani, el equipo económico erró al suponer que la mera desaceleración de los índices de precios al consumidor bastaría para recomponer los saldos reales en moneda local.

“Lo que me parece que falló en ese cálculo del gobierno es que no es que la inflación baje observada, lo que tiene que bajar es la expectativa de inflación hacia el futuro, que está ligada al tipo de cambio y a la expectativa de devaluación”, sentenció el economista.

El retraso del tipo de cambio oficial respecto a la inflación genera dudas sobre la sostenibilidad del esquema a largo plazo. “La gente se pregunta: bueno, ¿pero esto es sostenible? ¿Qué pasa si este tipo de cambio luego, por la razón que sea, debe saltar y se acelera la inflación a partir de eso? Yo creo que eso es lo que está retrasando la remonetización de la economía”, analizó.

Como consecuencia directa de esta incertidumbre cambiaria, el canal del financiamiento interno sigue sin dinamizarse: “Profundizar un mercado de capitales requiere remonetización en gran escala de la economía. Eso no se está dando y yo creo que es por un tema de que todavía hay incertidumbre sobre la cambiaria”.

Las críticas al RIGI y la necesidad de universalizar beneficios

Finalmente, Cottani cuestionó la arquitectura de incentivos fiscales diseñada por el Ejecutivo, haciendo hincapié en el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) y la posterior creación de los “Súper RIGI”. Sostuvo que este tipo de esquemas ya segmentados introduce asimetrías nocivas en la estructura productiva local.

“¿Por qué no extender los beneficios del RIGI en lugar de crear Súper RIGIS, o sea, de generar los mismos incentivos para todos los sectores, incluso los que hoy están padeciendo?”, planteó.

“A nivel microeconómico es siempre malo que haya sectores que no se beneficien de lo que debería ser; o sea, el RIGI es bueno, pero debería existir para todo el mundo”, enfatizó.